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n centenar aproximado U de miembros de ETA militar organizó una insólita conferencia cultural sobre el derecho a la autodeterminación. La continua lluvia de abril, salpicando sucios cristales de abarrotadas ventanas, acentua ba la monotonía de aquel paisa je de ladrillo mojado que enmarcaba la vivencia común de los presos de Carabanchel . Era lo único que compartíamos. Las cárceles mentales del alma, no las fisicas del cuerpo, asegura ban una incomunicación entre los distintos grupos de oposición a la dictadura más absoluta que la procurada en la calle la vigilancia por Policia. represión de la
Como novicio en este daje gratuito del Estado me sorprendió el rigor del aislamiento personal que se imponían de forma espontánea los distintos grupos políticos. Apenas era posible distinguir, en los conatos de saludo entre ellos, la cortesía de la hostilidad. Los presos de ETA levantaban con timidez barreras sociales de protección entre los <milis, los <poli-milis y los demás. Todos parecían acomodarse bien a esta división de la población carcelaria en distintas categorías 0 clases sociales; jerarquizadas según el grado de claridad y co herencia de sus respectivas organizaciones externas, cuyo equilibrio descansaba en la ob servancia de un código de conducta tan complicado como el de una sociedad versallesca con múltiples rangos de aristocra cia. Los miembros de ETA mili tar ocupaban, en esta jerarquía de la nobleza antifranquista, un inmediatamente superior a los (poli-mili) y una posición intermedia entrecomunistas y FRAP Presos del PSOE no existían . hospe orgullo grado
La comunidad de ticos desarrolla presos y mantiene estado de mentalidad colectiva que degrada hasta la irracionalidad una contradictoria mezcla de confianza y desconfianza_ dc credulidad infantil en todo mor que provenga del exterior y de recelo ante cualquier intento de relación intramuros. polí un
Autodeterminación
Conferencia en Carabanchel (1) ANTONIO GARCIA TREVIJANO
Iodavía no había tenido tiempo de comprender to da la complejidad de las reglas que estructuraban las relaciones sociales entre trescientos 0 cuatrocientos hombres en la galería de presos políticos, cuando el que parecía gestor dei kbienestar) de prisioneros de ETA militar me preguntó si aceptaba mantener con su grupo un debate sobre la autodeterminación; alque me invitaban para que hiciese una exposición inicial seguida de un coloquio. Suuna costumbre con los recién llegados y que habría algún lugar para celebrar estos actos culturales con audiencia brey. Pero no era así . Jos
El acto duró cerca de tres horas: Lo traigo a la memoria y decido narrarlo en este medio independiente de comunicación razones de mi convencimiento para rechazar la lucha armada como modo de acción política contra la dictadura; allí desarro Ilé con amplitud las tesis democráticas contra el derecho de autodeterminación de las comuni dades lingüísticamente diferenciadas, en poblaciones que alcanzaron la unidad nacional antes de que los procesos desenca denados por la Revolución francesa hubieran roto la unión orgánica del Estado estamental 0 absoluto con el sistema econóseparando al Estado liberal de la sociedad civil, como sucedió en España desde 1812. hoy
Fue una desgracia; y continúa siéndolo, que jóvenes vascos formados bajo la educación católica estuvieran y estén dis puestos a morir y a matar por tomar en serio la demagógica e irresponsable palabra <autodeterminación empleada por Ja Democracia Cristiana para disputar; desde una oposición retórica; la clientela a las organizaciones católicas del franquismo. Tanto Gil Robles como Ruiz Jiménez aceptaron incluir en sus programas el derecho a la auto -
Es asombroso que transcurri dos casi catorce años de aquella conrecogí parcialmente en <La alternativa democrática), obra de circunstancias publica da en 1977, vuelva a reproducir se la misma situación aventura da de ignorancia y confusión sobre un concepto tan estudiado y en la teoría y la historia como el expresado con el término autodeterminación.
determinación del País Vasco de Cataluña. Derecho que núa dando razón de su existencia a ETA. Fue lamentable que el Partido Comunista, ignorando y contraviniendo toda la doc trina marxista, leninista y estali también misma autodeterminación. Pero fue y es trágico para España que los jóvenes dirigentes del PSOE, contra quienes me enfreaté con firmeza para que no se incluyera el derecho de autodeterminación que estaba en sus programas de partido en 1976 en los puntos constituti vos de la Platajunta, no supieran entonces, nl hayan aprendido todavía, lo que es ese derecho ni las consecuencias políticas que implica.
liene razón el catalanista Roca cuando dice ahora a los socialistas que si ellos sostienen que la autonomía refrendada ha sido un ejercicio del derecho de autodeter minación; entonces este derecho existe para Cataluña. Es evidente que los derechos políticos no se agotan; sino que se reafirman y consolidan con su ejercicio.
Es natural que una parte de la burguesía catalana y vasca exprese retóricamente que no renuncia a ese derecho. Les ha dado y les sigue dando buenas rentas económicas y políticas. Pero esta misma burguesía correría asustada a cobijarse en Estado central, y a su intervención violenta, como ya sucedió en el pasado; si por un fenómeno imprevisible y aza 'produjera una confrontación social de envergadura 0 indignante, si pedir
A finales de abril de 1976, no supe si con autorización del director de la prisión; el organizador me condujo a un destartalado local donde ya estaba instalado el auditorio Me sentó delante de una mugrienta mesita, justamen te enfrente de una especie de presidencia de cinco personas en la que mi anfitrión se situó a la izquierda de ocupaba el centro. Noté nadie extraño a ETA militar estaba presente. Quise creer que era una manera de tranquilizarme contra el gro de delación de un oyente incontrolado. El recibimiento; cor tés y distante; me advirtió de la desconfianza política que debían sentir contra la Junta Democráticayla Platajunta; en cuyos escri tos, de los que me consideraban autor, nunca apareció la palabra autodeterminación quien que peli- ese pretendido derecho de autodeterminación llegara a ejer citarse con posibilidades de triunfo en las urnas de la opción separatista. Piden el reco nocimiento por parte delas instituciones centrales del Estado del arma favorita con la obtienen ventajas de Mafieren otro tipo de armas
No es natural, en cambio, que organizaciones supuesta mente de izquierdas y progre sistas apoyen estas fantasías nacionalistas de unos partidos burgueses que ni siquiera tienen ya el encanto sentimental del romanticismo de sus progenitores, y cuya ambición no es la de dotar de un Estado pro pio a sus pretendidas naciones, sino la de conquistar desde una institución particular del Esta do general, Y, con la financia ción de todos los contribuyenuna posición de predomi nio en el mercado español para los grupos económicos de que son representantes políticos tes, n el sector financiero ya {dos de lo que realmente significa, para el resto de España, la fusión de bancos vascos y caixas catalanas .
La demagogia y la aventura están alimentadas ahora por los partidos burgueses vascos y catalanes;, y por la falta de recursos intelectuales y morales del Gobierno para responder convincentemente. A los primeros señalando el absurdo que supone identificar la cues tión alemana con la vasca. Al segundo, recordándole que no necesitamos su permanencia en el poder para evitar que la unidad de España sea cuestionada. Basta que explique a los españoloes el Partido Socialista antes la autodeterminación y ahora no, y que pida disculpas porla preocupación actual que están Droduciendo propios engendros del pasado. qué
En el momento de aquella conferencia de la publicademocrática) mi propósito fue advertir con argumentos racionales a la izquierda convencional y a los propios presos de ETA militar, que el concepto de autodeterminación <les Ilevaba a un callejón sin salida) Por ello hice hincapié en las lecciones extraídas de la His toria por el pensamiento mar xista, contrario a la autodeter minación, como toda persona culta sabe, de las comunidades diferenciadas insertas en las naciones de Europa occidental, salvo Irlanda
No se puede confundir el derecho democrático y relativo a la autodeterminación con el derecho natural y absoluto a la independencia ni con el per manente derecho constituyente de la sociedad para organizar la forma y funciones de su Estado. que definir y separar estos tres conceptos ticos para comprender de forma meridiana que SI bien es ción no equivale a separación; sí supone el derecho a la mis-ma_ Hay poli -
España.
En cambio, la transformación de un Estado centralista de Europa occidental en un Estado federal puede realizarse, sin necesidad de invocar un inexistente derecho de autodeterminación; en virtud delderecho perma nente de la sociedad a constituir el Estado dentro de un proceso constituyente donde todos deciden libremente la estructura política bajo la que desean expre sar y dirigir los objetivos; en el mundo, de una sola comunidad histórica