urante la Scgunda República las compe D [tencias autonómicas eran menores que las actuales y, sin no se Ilegó a proponer el reconocimiento defderecho de autodcterminación para Cataluña y Euskadi. Esto demuestra que la íntima esencia de la cuestión vasco-catalana no es, contra lo quc se cree, de índole cuantitativa. La mayor conciencia de clase de los partidos obreros y el carácter positivo del sentimiento español equilibraron a los nacionalismos periféricos en los límites autonómicos del Estado unitario. Los sentimientos nacionales Y patrióticos de Cataluña y País Vasco no son ahora más extensos ni más inten sos, pero su empuje es más efectivo porque tro piezan; dentro y fuera de sus territorios, con embargo,

La reactivación nacionalista de la pcqueña burguesía radical y el oportunismo de la burguesía vasco-catalana no encuentran puesta adecuada por parte de unos partidos na cionales que no saben por apoyaron antes la autodeterminación y ahora la niegan. Frente al activismo cultural y político de los naciona lismos periféricos no más resistencia que la pasiva de un sentimiento de lo español <egativado) por el complejo de culpabilidad cen tralista. Este complejo fue introducido en la conciencia española por una refonma política basada en la supervivencia pública de gran par te de los servidores de la dictadura, que oprimieron lengua, cultura y scntimientos vascocatalanes. hoy qué hay

A causa de sus continuos bandazos; el Parti do Socialista está conceptualmente desarmado para oponerse, con razones democráticas, a la autodeterminación. Tiene que acudir a nocio nes tan metafisicas y oportunistas como las uti lizadas en su defensa por el nacionalismo vas pondría > Hace quinientos años no existía la sacrosanta unidad de España y en menos tiempo, tal como se producen los acontecimientos en Europa, tampoco existirá comunidad de poder suberano. La Constitución puede reformarse. El Ejército tiene que obedecer; en un régi men juridico de libertades, a la autoridad tica, y no es la instancia de pensamiento que decidir con acierto una cuestión tan con razones democráticas, de progreso social y de justicia regional como que justificar la negativa al derecho de autodeterminación Y esto; el Partido Socialista no puede, no sabe, hacerlo. polí pueda hay

El Partido Socialista fomenta la permanen cia de este complejo en la derecha económica y política para mantener vivo el sentimiento de inferioridad y de seguridad social que la hacen dócil y sumisa a su hegemonía Vascos y cata lanes nacionalistas hacen lo mismo, y pasan factura . Tal vez sea esta la consecuencia más onerosa que están pagando los españoles por rismo separatista fisico y moral; a una honesta pacífica ruptura democrática de la dictadura, a tavés de un verdadero proceso constituyente del Estado.

Éa Iglesia, que en la época de formación del Estado jugó un decisivo para la unidad nacional, perdió con su vinculación a la dictadura las posibilidades de liderazgo moral en la transición El ala progresista cayó además en el oportunismo de transformar la opresión cultural y política de su parroquia vasca y catapapel español

Autodeterminación

Teoría sentimental (3)

ANTONIO GARCIA TREVIJANO

lana en violación del derecho de autodetermi nación que proclamaba la tetrarquía democrá tica cristiana .

Esto que meritorios catedráticos; con más soltura que conocimientos, escriban explica

La Universidad, reducida a fábrica de expedición de títulos académicos y a vivero de pro fesores literalmente adocenados ha dejado simplemente de existir como institución del pensamiento y de influencia social. Los departamentos de Derecho Político; Teoría del Estado y Derecho Constitucional, no tienen nada que decir sobre la cuestión vasco-catalana y el pretendido derecho de autodeterminación. Sus programas de estudio, salvo la moderna desco lonización, no incluyen el conocimiento histórico de cómo, por qué, dónde y cuándo surgió la discusión intelectual y política sobre el derecho de las naciones a disponer de ellas mismas, el derecho de libre determinación de los pueblos halógenos; el derecho de secesión y el derecho de autodeterminación como conceptos radicalmente diferentes tanto de las revolucio nes de independencia nacional de finales del XVIII y primera mitad del XIX; como del derecho democrático de toda nación soberana a darse la forma de Estado que libremente deci da, ejercicio de su permanente derecho constituyente: en estos días que la guerra de Independencia americana fue un caso de derecho dc autodetermi nación; 0 que un supuesto Estado federal en beranías, la preliminar independencia del País Vasco y Cataluña. También que nadie se extrañe de la profunda ignorancia que supone hablar del derecho a la autodeterminación dcl pueblo alemán; 0 que el Partido Naciona lista Vasco equipare el dcrecho a la <unificación) de la nación alemana con el derecho a la explica

ól0 quedan; como instituciones vivas de S la cultura y del pensamiento, la prensa y quista de la mayor parte de las empresas dísticas, y el dominio de las multinacionales europeas en la industria del libro; dejan reduci da la credibilidad de una defensa racionalista y democrática de la unidad de España a una estrecha panoplia de plataformas independientes. Sobre ellas recae la carga de fomentar un debate público para aclarar, a la opinión catala na y vasca en particular, y a la española en general, que el derecho a la autodeterminación sólo puede y quiere decir derecho a la separación: Y que este derecho no tiene el carácter absoluto de los derechos naturales del hombre, sino el relativo a una época y a unas condiciones determinadas que no se dan en Cataluña ni en el País Vasco. perio -

Los sentimientos colectivos no pueden dejarse impunemente a su aire sin tratar de encauzarlos en una dirección que, no contrarian do a la naturaleza profunda de los mismos, sea conforme a la libertad y al progreso social. Una cosa es la interpretación psicohistórica de las mentalidades colectivas y otra muy distinta la teoría sentimental de la política; con la que Pareto justificó el fascismo, recomendando a los gobiernos que no intentaran oponerse al movi miento instintivo de los sentimientos populares. La frase de Proudhon; <l pueblo siempre tiene razón, salvo cuando piensay, no que entenderla como una supuesta infalibilidad de hay

Es cierto que, a pesar del evidente fracaso de las soluciones centralistas y autonomistas, nadie ha formulado todavía, aparte de esa mera invocación a una noción tan abstracta como la del derecho de autodeterminación; una res puesta idóneamente fundada; concretamente adecuada al meollo sentimental de donde bro tan los sueños y frustraciones que conforman las mentalidades vasca y catalana. Pero la dente dificultad de encontrar un cauce racional, por donde hacer discurrir con naturalidad emociones emanadas de un inconsciente colectivo; no puede disculparnos de continuar su midos, por falta de reflexión y de atrevimiento intelectual, en la confusión que envuelve a la cuestión alógica de la idiosincrasia nacionaliscon la identidad nacional, un rosario de vidas que no saben por mueren. eviqué

desmentido con frecuencia.

En Cataluña y País Vasco están las claves que nos pueden conducir a la comprensión del problema y a su probable solución. No en la supuesta psicología particularista de los les como creyeron; y por ello fracasaron, el filósofo Ortega y los inventores de las autonoEste sistema político; descentralizador de la Administración y desconcentrador del poder, estaría legitimado por el simple principio democrático si no estuviera inspirado en un principio de redoblamiento democrático. Pero en Cataluña y País Vasco ha sido (reconvertiun puente procesal por donde trasiegan competencias hasta que el paso de la última, el derecho de autodeterminación, per mita romper sus amarras. españo - a teoría sentimental de la autodetermina ción; en que se apoyan los partidos na'cionalistas, se cree dispensada de analizar, de descomponer en sus elementos consti tutivos, a la oscura creencia vasco-catalana Dispensada de identificar al sentimiento elementalmente catalizador de los restantes para establecer una jerarquía entre los ingredientes lingüísticos; culturales; económicos; históri cos, fronterizos y folklóricos del inconsciente colectivo. Este inconsciente no desea que la conciencia nacional vasco-catalana sepa cuál es el motivo profundo, la razón originaria que la impulsa a la ruptura con lo español; Opera como un bloque emocional donde el senti la opresión y el privilegio de lo español desaparecen con la eliminación de la causa centra lista que los creaba, del mismo modo que perdura en el cerebro el dolor en el dedo de un pie amputado. No se debe esperar, por esto; que la solución razonable de la crisis venga del pensamiento 0 de la acción vasco-catalana. tra

El juego es muy peligroso: El derecho de autodeterminación, aunque diferente del derecho de secesión; significa 1o mismo que derecho a la separación para constituir un nuevo Estado independiente 0 un nuevo Estado federado 0 confederado. La federación posterior sólo sería lógicamente posible con el Estado español, con el Estado francés 0 con los eventuales Estados Unidos de Europa. Si no es esta la finali dad que persigue, la clase política nacionalista está jugando con está fomentando irresponsable y demagógicamente unas creencias y unos sentimientos que ella misma; salvo ETA, HB y EA, declara no conocer ni, desde dominar 0 dirigir. fuego, luego, ción racional del derecho de autodeterminación cuando aclara que lo reivindica para no dejarlo en manos del radicalismo. La misma confesión hace EE cuando propone pactar con el PNV el reconocimiento parlamentario de la autodeterminación sobre la base de su compatibilidad con el respeto de los estatutos de autonomía. Los partidos caialanes el reconocimiento de un derecho para, suS propias declara ciones, no ejercitarlo en tiempo histórico. No participan siquiera en el sentimiento de su actualidad. Más prudentes que Pareto; los cos de la Generalitat intentan reconducir el sentimiento nacionalista hacia una sala de espera con puerta de entrada y sin hueco de salida; fun dando así el derecho de autodeterminación en una teoría presentimental de la política. explica piden según políti -