De la inmoralidad a la polútica económica corrupción

tario sobre del vicedad del Gobierno, Ja vicnoaen apología doctrinal de la anmoralidad política de de dad gvicepresidencial su espontánca extrañeza de qucel cinismo y la mentira puecianscrmotivos de dimisión, ha npsovocado una rcacción de sinceridad; fuera y dentro del Parlamento; que ha puesto fin al inmoral consenso. La transición ha terminado porque ciconsenso sobre 1a nccesidad política de la falsedad la mentira, como sistema de goparlamen política de La sensibilidad moral la sociedad española; dema siado tiempo anestesiada por varias circunstaniasesacsoá nales e intemacionales; cambiando en la medida que dichas circunstancias comienzan a desaparecer 0 a modificarse; El escándalo ante las mentiras del indefecties síntoma ble de libertad y sanidad mo ral. Comentando la escasa de indignación de la opinión ciudadana un artículo (<El Paísy 24-4-89) demostrativo de que <a desorganización éticay era consecuencia y fundamento de una transición basada en el consenso. La intervención parlamentaria del vicepresidente ha confimmado este diagnóstico con una lección magistral de anarmoral y cinismo Afortunadamente; esta ceconsoruccäón moral sólo compartida por el suarismo los vasco-catalanes hees decir, los autores del pacto ción; por la medula originaria del consenso público poder capacidad publiqué polítiquía fue

Normalmente sucede lo contrario. En un partido que tira por la borda las ideas sociales que inspiraron su constitución la ambición co lectiva de poder, la táctica colectiva para adquirirlo 0 conservarlo, convertidas en desnuda obsesión, van poco a poco minando Ios escrúpulos morales de sus dirigentes para haccr fechorías que fuera del ámbito de del grupo no se atreverían siquiera a imagi nar. La ética partidista comienza a separarse de la moral natural. Hasta que la prevapoder

La mayoría de los ciudadanos, educados en una sociedad convencional, tienden a considerar los casos de corrupción como fenómenos personales y aislados que afectan de repente a persona jes habitualmente intachables, pero débiles de carácter ante tentaciones irresistibles 0 pasiones desbordantes. La realidad es diferente. Cuanreducido número de do un dirigentes se acostumbra a pensar y actuar colcctivamente, en convivencia casi permanente, la corrupción moral de uno de ellos sólo sCr personal si choca con la idea de moralidad colectiva de los restantes. puede

ANTONIO GARCIA-TREVIJANO

jefe y del de incondicionales Ilega a ser tan absoluta que fuerza 1a dimisión de los elementos que conser restos de su primitiva van natural . moralidad grupito el comunista; Tampoco fue la de presionar en Bruselas para que no a cabo la suspensión de Ias negociaciones con mientras permaneciera en el promotor de la uniformaba parte el propio PSOE. pequeña Ilevara España prisión que

scleccionadas con criterios democráticos. Tienen la fortaleza de que las reviste el Representan el cargo artificial de una imagen papel grupoodcigente n0 E tiene conciencia estar moralmente rompido; sino especialmente para la percepción de la realidad del poder del modo realista de ganar conservarlo: Para estos hiperrealistas dirigentes; los crticos son moralistas utópi cos que no saben de 'política. Cuanto mayor es la importancia que dan a las cuestiones disciplinarias, a la ausen cia de tendencias das en el seno del partido; a la fidelidad al jefe, mayor es también la distancia que se abre entre la moral interna del partido y la moral exter na de la sociedad. inspirado organiza -

os jóvenes dirigentes T del PSOE aprovechaIron bien la oportunidad que tuvieron de mar al presidente del Gobierno de la monarquía dictatorial . Antes que nada im a Suárez el sistema proporcional de listas cerradas. Sabían que este simple mecanismo les daría el control férreo de su partido. Con este truco legal podrían transformar a un partido de tradición ideológica en una máquina electoral y prebendaria al servicio del podcr del culto a la perde un jefe. És a momento de ese cuan do 1a inmoralidad política del PSOE va a alcanzar una trascendencia histórica. legiti pusieron personal partir

Los personajes políticos de la transición, salvo algunos líderes regionales, traen la razón de sus cargos en designaciones autoritarias 0 en audaces asaltos a la cúpu la del partido. La transición misma tiene su causa origi nal en el compromiso contraído por los servidores del dictatorial con unos los dirigentes tradiciodel PSOE puestos de control del partido: Ese fundacional del compromiso actual estu patrocinado y de Espor el Departamento la sotado americano y por Su cialdemocracia alemana_ el con medio de una refor ma la participaproceso los político

Antes de a esta destiem social han po larvados y por ideologías engañosas y por propagandas de imagen pública.Así se el fenómeno social, tan característico de nuestro tiempo; de que las mismas personas que antes veían cualidades intelectuales y de carácter en determinado gobernante, se pregunten extrañadas, una vez perdida la aureola del cargo conocida la corrupción, cómo es posible que ser presidente 0 vicepresidente del Gobierno, de una nación cargada de historia, alguien tan vulgar, tan inculto, tan insensible. La explicación es simple Esas personas no han sido explica podido haya bieste zcocnpromise lateral, entre alegaa legitimidad le llamó la oposición; se consenso por dos motivos disi muladores. Ocultar la natu raleza moralmente corrompida del pacto transaccional del PSOÉ con la dictadura, y crear la imagen de que demás dirigentes, salidos del de la franquismo 0 ción, no eran, como fueron, puros comparsas en el pacto de poder Suárez-González._ los oposi -

Colocados en esa posición de ventaja, financiados por 1a socialdemocracia alemapiden elecciones antes na, las liber de que se instauren tades, antes incluso de que estuvieran legalizados partidos de izquierda y los partidos republicanos. Hacen creer a la opinión pública que los diputados de gislativas están legitimados para aprobar una Constitu ción, sin abrir un proceso constituyente, sin convocar elecciones a Cortes constituMediante esta USUI pación de la soberanía popu el constituyente del PSOE Suárez hace de la Constitu ción del Estado un simple reglamento; a la medida del juego de la clase política; sin 'separar los poderes del Estado, sin garantizar a los individuos contra las injerencias del poder en las esferas de la sociedad civil y de los derechos humanos yentes poder

Por eso ha sido la aberración jurídica de Rumasa, el escándalo de los GAL que, ahora; el Parladel controlar la corrupción ejecutivo por tráfico de influencias. posible poder

Para llegar a esa oportuni dad de privilegio; para estar allí como solos legitimado res de la legalidad reformista del franquismo, para partir con ventaja respecto a los demás grupos democráticos, los jóvenes dirigentes del PSOE tuvieron que cometer demasiadas fechorías, dentro fuera de su partido. No fue menor traicionar el compromiso firmado de no aceptar su legalización sin la de los demás partidos, incluido

Es psicológicamente congruente que, sin estar nalmente interesado en incrementar su fortuna, el vicepresidente no sienta re pugnancia; por colectiva; de que otro bro de su entorno; su 0 su propio se valgan de su influencia para obtener un lucro ilícito persocorrupción miemfamilia; partido

La corrupción económica; cuando afecta a un dirigente de partido; es una derivación tardía en la conciencia individual de un largo en de degeneración la conciencia política de grupo El afán personal por el dinero ilícito es sólo síntoma, y no causa; de una corrupción política de carácter colectivo proceso moral 'previa

El escándalo es la chispa final que salta, para descargar la tensión social existente entre dos moralida des objetivas de signo contrario, cuando entran en contacto la opinión absolutoria del partido y la denatoria de la sociedad sobre la conducta política de un dirigente público opinión