novelista Rafael Sánchez Ferlosio puE lo, titulado <Rayado como una cebray, con el doble propósito de definir conceptual mente el escándalo de la corrupción y de poner su concepto psicológico de este importante fenómeno social al servicio político del Gobier no. Toma por pretexto de sus legítimos propó sitos una crítica literaria a dos frases entresaca das de mi artículo <De la inmoralidad política a la corrupción económica) (EL INDEPENDIENTE, 10 de febrero)
Maestros de la ficción; monopolizadores de la licencia literaria; peritos navegantes en los complejos y contradictorios meandros psicológicos de su mundo interior, los artistas no tienen en su expresión creadora las cortapisas or dinarias que la lógica y la realidad exterior imal juicio del sentido común. ponen
Antes de contestar al fondo de su escrito, que comienza con la corrección de una inocua errata, es imprescindible afcitarlo con la nava ja de Ockam para eliminar los materiales impuros que lo enmarañan con licencias y mani pulaciones de mis palabras .
Entablar un debate racional con un escritor de ficciones es siempre una empresa arriesga da: Pero puede acometerse cuando el artista se deja guiar; en la polémica; por un propósito ajeno a la intención estética. La unidad de cri terio exigida por tal propósito inutiliza; en ese caso; los recursos extraordinarios a que tiene derecho como artista La necesidad de coherencia, entre el medio literario empleado y el propósito político perseguido, pone de relieve la anarquía de sus intuiciones y el carácter con tradictorio de sus sentimientos:. La razón toma la revancha sobre el talento literario cada vez que éste; abandonando su auténtica vocación; se pone al servicio del constituido 0 pre tende constituirse en paradigma ético. poder
Las dos frases que el señor Sánchez Ferlosio entresaca de mi artículo dicen: <La sensibili dad moral de la sociedad española; demasiado tiempo anestesiada por varias circunstancias nacionales e intemacionales, está cambiando en la medida (en) que dichas circunstancias comienzan a desaparecer 0 a modificarse. El escándalo público ante las mentiras del es síntoma indefectible de libertad y de sanidad moral.> Y estas son las principales licencias y ficciones que el novelista se permite introducir en este breve y claro texto: poder rimera. Fingir que donde digo <sensibi P lidad moral) he querido decir sensibilidad política, a pesar de que esa expresión la utilizo tras describir el fenómeno al que la kla extrañeza (vicepresidencial) de que el cinismo y la mentira puedan ser motivos de dimisión hà provocado una reacción de sinceridad, fuera y dentro del Parlamenton: aplico:
Es evidente que esta reacción de sinceridad denota sensibilidad moral, pero no necesariamente conciencia política. Toda mi argumentación posterior; basada en la diferencia entre moralidad natural y moralidad política; preten de facilitar, en la opinión pública; el paso de su innegable sensiblidad moral a su dudosa sensi bilidad política. Trato de impedir que la conciencia moral se quede satisfecha, interpretan do el escándalo como un caso de abuso cular del poder; y pueda convertirse en conciencia política, viéndolo como uso general del poder por un grupo reducido de personas que parti -
Licencias de un escritor
ANTONIO GARCIA-TREVIJANO
Ilegó a él con inmoralidad política y que lo conserva convirtiendo esta inmoralidad en fac tor de gobierno.
Segunda. Fingir que mi reflexión; exclusi va y expresamente basada en los materiales proporcionados por el debate parlamentario y las encuestas posteriores, tiene por objeto de referencia las noticias 0 rumores previos al debate. Esta ficción le permite <sospechar) que he <convalidado sin más como criterio de medida del aumento de sensibilidad moral de la sociedad la dimensión que a tal asunto han dado los periódicos), tachados por él de amari llismo; pese a que tiene bajo sus ojos la prueba textual de lo contrario.
El novelista comete esta primera licencia para oponer a mi pensamiento (supuesto) su concepción de la moralidad como sustitutivo (Ersatz) de la política: También yo estaba hablando de la moral natural como sustitutiva de la conciencia política: Pero con una diferencia esencial . Mientras el señor Sánchez Ferlosio considera a este tipo de sensibilidad moral como obstáculo el nacimiento del interés por los negocios públicos, porque (funciona justamente como un opio que les permite conformarse, sin saberlo, con su privacidado, yo la estimo como etapa imprescindible; cuando los conflictos sociales de clase están mitigados, en el proceso de formación de la conciencia tica: El carácter público y político del sobresalto de la opinión impide, por definición; que se produzcan los fenómenos de autocomplacencia y conformismo, propios de la psicología individual y de la moralidad privada: para polí -
Tercera Fingir que no he tenido demasiado cuidado en usar la voz <escándaloy al decir kel escándalo público ante las mentiras del poder) . A esta expresión él contrapone y prefiere <la clarividencia frente a la mentira (sic) del como presunto (sic) gestor de congénita poder cuestión de Jiterario. Esta licencia le gusto mite sostener que no es admisible el concepto de escándalo para definir el sobresalto de la opinión pública ante las mentiras del poder; per -
Cuarta. Fingir que donde digo <mentiras del poder debería haber dicho <mentiras de sensibilidad moral <a la receptividad del co para los chismes y trapisondas más 0 menos (sic) particulares de los dirigentes, por no hablar de los personajones y personajonas de la jety. Con esta manipulación licenciosa utiliza el capricho literario y la hermenéutica de lo absurdo para evitar que la expresión <sanidad pueda ser referida al político; al que maquiavélicamente aísla de toda connotación moral, reservándola como expresión maloliente a las vidas privadas de los potentados; En su propone la expresión <vitalidad vería en el apuro terminológico de no condenar los cuarenta años de dictadura a causa de su excesiva vitalidad política. La Historia ya sabe a dónde conduce el vitalismo político. públipoder lugar poder uinta. Fingir que donde he dicho <esal escándaloy, y que cuando hablo de sensibilidad moral debo referirme a <la que se manifiesta en forma de receptividad para el esdan pretexto a presentar su tesis central sobre el carácter farisaico del escándalo, y su conclu sión de que en lugar de ser síntoma de libertad lo es de falta de ella, como si fueran argumentaciones contra el carácter sociológico del escándalo público que mi artículo, à diferencia del suyo, nunca desconoce;
Con la finalidad de que el ciudadano adquiera conciencia administrativa; etapa burocrática 0 degradada de la conciencia política, el señor Sánchez Ferlosio saca cinco trapos rojos, Ila- mativos del público hacia terrenos tecnocráti capote amarillo para hacer el y más que un puesto de pipasn comparado con el despilfarro publicitario con una quite pú-
blico aquí la propensión y la receptividad para el escándalo que se desprende del único pasaje de mi artículo referente al hecho económico lo motiva: <Es psicologicamente conque sin estar personalmente interesagruente que, su fortuna, el vicepresidente no otro miembros de su entorno; su fava, de que partido se valgan de su inmilia 0 su fluencia para obtener un lucro ilícito> Pero si existiera conciencia política, añado en la separte de mi artículo, tampoco esto <debería ser motivo de extrañeza ni de desiluto como algo previsto; como desarrollo normal de un proceso conocido; de <una implacable historia de subordinación de los intereses generales a la supremacía personal de su jefe y al disfrute prebendario de sus fieles asistentes) Y además <las hazañas carismáticas no ía moralidad naturaly . propio gunda
Aunque no me corresponda tirar de la manta amarilla con la que sofoca a la prensa, debo recordar al señor Sánchez Ferlosio que las razones de rentabilidad ecouómica también están políticamente a favor del escándalo. Los centenares de miles de millones que la huelga del 14 de diciembre no arrancó al Gobiemo los ha conseguido; benditamente para las clases débiles, su maldito escándalo.
El relato-ficción de texto que yo no he escrito; y que otro ha novelado con el propósito político de desactivar la energía social encerra da en el escándalo por tráfico de influencias, está basado en el incoherente guión; en la fanla clamando la constitución de una al vicepresidente con los adjetivos más que nadie hasta ahora había empleado. un
Finalmente, he de advertir al señor Sánchez Ferlosio que lo único que a estas alturas podría escandalizarme, y no lo consigue; sería el hecho de que todavía continúe el juego de los intelectuales presuntos: El juego de aparentar que se oponen a este Gobiemo de poder personal sin control, criti cando <ás allá del que más lejos vaya, con ferocidad de lenguaje vicepresidencial; asuntos tecnocráticos, administrativos 0 folclóricos para obtener un crédito democrático con el que apuntalar a ese mismo Gobiemo; en los asuntos políticos y momentos críticos de oposición general de la con ciencia democrática. Como el asunto y momento de actualidad.
Sólo ahora, una vez restaurada la integridad semántica de mi texto; hacer con el artículo del señor Sánchez Ferlosio lo que él no ha hecho con el mío. Contestar al fondo de su asunto. A su concepción religiosa del escándalo. A su noción administrativa de la conciencia política. Al trasfondo ideológico y moral, pro fundamente conservador y autoritario; que sus ticas intuiciones políticas de un buen novelista. podré