ara comprender la verdadera dimensión P del caso politico del vicepresidente cs preciso evitar la confusión; en un solo escándalo, de dos fenomenos sociales sustancial mente inconfundibles: De un lado, los signos extemos de rápido enriquecimiento de un militante socialista, con indicios racionales de ha berlo Iogrado mediante 1a picaresca ción de los símbolos estatales puestos graciosamente a su disposición por el Gobiemno: De otro lado, Ias mentiras del vicepresidente al Parlamento, declarando desconocer los signos de riqueza de su hermano y el modo de conseguirla, con plena evidencia de que estaba neobviedades que nadie en su sano juicio moral 0 político negaría; explota gando
El concepto de buenas costumbres varía insensiblemente de una época a otra. Pero en los asuntos limítrofes de la sociedad con el Estado, yen los modales de la clase política, el concepto cambia bruscamente de significación social al pasar de un régimen dictatorial a otro democrático. En este momento histórico, nadie podrá negar que las buenas costumbres han sido ofendidas;, están siendo lastimadas por un mili que hace alarde social con un modestísimo de corupción del Gobiemno y del Partido Socialista no nacen de la malicia de los escánda los; sino de la imprudencia del escandalizador y de sus poderosos protectores:
La primera cuestión, la de don Juan Guerra, saltó desde el ámbito secreto y privado; propio de este tipo de asuntos, al dominio público de la social conocido en la práctica y en la ciencia de las costumbres con el nombre de escándalo blico. La posterior publicidad dada a este asun to por los medios de comunicación; sin alterar la naturaleza, extendió su onda de choque a la opinión pública gencral. Nuestro Código Penal tipifica como delito de escándalo público todo acto que ofenda el 0 las buenas costum bres, con total independencia de que los hechos cscandalosos hagan presumir, por suposi ciones inevitables, la probable comisión de otros actos que; de ser ciertos; constituirían fi guras delictivas diferentes pú pudor
La segunda cuestión; la del vicepresidente; al salir del círculo convencional de la sociedad política donde se resuelven los conflictos en discretos compromisosy penetrar en la inti midad de la sociedad civil, constituye un escándalo político: A diferencia de lo que sucede con el escándalo público, sobre el que toda persona civilizada debe dejar en suspenso un juicio de culpabilidad; por respeto al superior principio de presunción de inocencia, el escándalo político deja en suspenso la probidad 0 la inteligencia de todo el que no emita, sin más, un juicio irrevocable de reprobación, de culpabilidad política de quien miente a la institución representativa del pueblo, cuando ha sido especialmente emplazado para decir; en ella, la verdad puro
La mendacidad del vicepresidente ante el Parlamento ha sido tan manifiesta que sólo se atreven a dar crédito a sus palabras los hom bres que política 0 culturalmente 1o necesitan. El Presidente González, para no dejar el Gobiemo. El ex Presidente Suárez, para volver a él. El escritor Sánchez Ferlosio; para mantener la ilusión de permanecer en la hegemonía cul tural que dio la hegemonía política al PSOE
El vicescándalo
ANTONIO GARCIA-TREVIJANO
crédulos rcNadie los toma, sin embargo; por trasados mentales. Todos saben que encarnan por excelencia al espíritu santo de la transición. Los dos primeros practican; . el tercero teoriza; la virtud del engaño político con la misma desfachatez que la de un vicepresidente cogido <in fragantiv mentira.
Estas dos proposiciones culturales no son originales del señor Sánchez Ferlosio. La mera procede de la ideología política del anarquismo libertario; La segunda, nacida de los politécnicos positivistas, es una versión atenuada de la <administración de las cosass en lugar de las personas; que Engels presagió como final del comunismo en una sociedad sin clases Y, tanto; sin Estado, sin política. etapa pOr
Dos ideas <cultasy han sido puestas en cir culación para salvar al Gobierno de las conse cuencias de estos dos escándalos; para eliminar la dificultad política en que lo coloca la evidencia, para obviar lo obvio. Elportavoz mentario del Grupo Socialista ha lanzado una: las reacciones sociales que se hacen eco del escándalo son debidas a una falta de cultura detransición cultural democrática, está aún por hacer. La otra idea; del único intelectual que ha menta la anterior explicitando las dos acciones que pueden desarrollar esa cultura democráti ca: desmoralización de la pólítica, consideran do la mentira como cualidad congénita del poder, y transformación de la conciencia política en conciencia administrativa, llamando la atención de los ciudadanos hacia los asuntos y no hacia las personas. parla -
El novelista ha recurrido a estas utopías románticas, de principio y final del siglo XIX, para sentar las bases de la cultura democrática española en el siglo XXI y, de paso, eliminar la trascendencia política del escándalo vicepresi - dencial, tanto por tratarse de congénitas mentiras del poder, como por no tratarse de errores científicos en la administración de asuntos 0 de cosas. Mucho más sutil que el portavoz socialista, el escritor ha sentido la necesidad de desbaratar la virulencia del escándalo real por medio de una explicación ideal e ilusoria del mis mo. Su causa no está en las personas y hechos escandalosos, sino en la índole escandalizable de las opiniones moralistas de la política y en la del mercado, que encierra a los medios de comunicación y a la libertad de exprcsión en el callejón sin salida del amarillismo nalista. ley perso -
ra inevitable que, lanzado por esta dra del escándalo y cayera en el fondo psicológico de la teoría eclesiástica del escán dalo farisaico. Con todos estos ingredientes, ideológicamente incompatibles; Sánchez Fer losio construye una teoría sucedánea (Ersatz) del concepto sociológico de escándalo co. Teoría que, en honor a la barbarie de la sín tesis y a su función vicaria de hacer las veces 0 sustituir al principal escándalo; sólo puede ser bautizada con el_descriptivo neologismo de <vicescándalov. El escándalo vicepresidencial ha encontrado su horma ideológica en el <vicescándaloy de un intelectual que, para salvar al Gobierno; se ve obligado a condenár a los fa risaicamente escandalizados ciudadanos. pen políti -
El novelista comete un error de historia y otro de exégesis bíblica. La denuncia de la pro pensión a escandalizarse no es, como dice, tan
Pero la base religiosa del vicescándalo tam bién es falsa. Si la Iglesia se pronunciara sobre los hechos que preocupan a la opinión, conforme a la ortodoxia de la teología moral estaría obligada a reprobar a los pecadores del escándalo, Juan y Alfonso Guerra. hoy la parábola del fariseo y del puantigua como refiere a la soberbia y a la hublicano, que se El primero que la formula, respecto de tos estre judios y gentiles, cs el más famoso cl concepto moral de escándalo fariseo; al estar íntimamente relacionado con la conducta de Ios poderes espirituales y políticos respectota los 'bienes temporales, tuvo necesariamente que ser elaborado después de Constantino y de Nicea. no es creación ni paulina, sino patrística: Fundamentalmente de San Jerónimo; San Gregorio y San Agustín: A la escolástica ya perfecta mente definido como murmuración maledi cente de los débiles € ignorantes, y mal ejem plo contagioso; del comportamiento de los poevangélica Ilega
En esta materia, la teología moral de los Padres de la Iglesia distingue entre actuación escandalosa con bienes y asuntos propios; que es condenable, % respecto de bienes y funciones ajenos. Esta última ha de proseguirse a pesar conducta privada de Juan Guerra es condenano de gestiones del patrimonio estatal: En cam bio, el despilfarro de langostinos para promocionar los productos de Andalucía es un escándalo farisaico no condenable.
el sobresalto Sus dos notas características, de la opinión y la reprobación de 1o política mente inesperado, están presentes en la sorpre sa general ante ~1 cinismo de un vicepresidente de Gobierno que, pudiendo dar una ción humana del aparente enriquecimiento de su hermano y una respuesta políticamente coherente a su disfrute de bienes y símbolos del Estado, prefirió mentir con arrogancia de poder a decir la verdad con sinceridad de apoderado. explica -
El escritor Sánchez Ferlosio desconoce el carácter sociológico y moderno del escándalo político, que sólo surgir después de que naciera, antes de la Revolución Francesa, 1a opinión pública. pudo poco
La incomprensión intelectual de Sánchez Ferlosio, su creencia de que las críticas a las mentiras del son de orden moralista y superficiales; por desconocer su carácter congénito;, provienen de sus prejucios políticos y de juicio sobre hechos sociales tan llamativos como el que tienen lugar ante nuesno se tolera que el vicepre sidente mienta y se permite que 1o haga el Pre sidente González y el ex Presidente Suárez, al decir con falsedad que creen en la palabra del primero? poder qué
La mentira de los tres es la misma desde una perspectiva moral: Pero no desde el punto de vista político: Existe una razón objetiva exigir la dimisión del vicepresidente y, al menos todavía, no la del Presidente. Para descubrir esta razón;, y con ella el significado libera dor y progresista del escándalo político; es preciso haberse planteado y resuelto la cuestión, tan importante para la democracia, del valor extramoral de decir la verdad en política: Si el señor Sánchez Ferlosio hubiera meditado so bre este tema; no habría podido repetir la vulgar motivación de comadres, alegada el gencia de dimisión del vicepresidente. para