Voluntad general de los españoles

TOM PAINE

más dificiles de enna de las cuestiones U tender en las democracias representati vas, la teoría de la representación ca, nunca ha podido ser explicada en términos razonables. La soberaní? dice la teoría; reside el Por medio de su electoral, en periódicamente a representantes éste se entiende. El embrollo coprohibición al <soberanon de dar instrucciones a sus mandatarios, ni sibajo la forma de hacer vinculan tes las promesas que éstos le hicieron para ser elegidos. Continúan el enredo prohibiendo al (mandante soberanoy revocar el de sus mandatarios en caso de abuso; Y termina con 1a aberración de considerar voluntad general a la simple voluntad de la mayoría. políti poder pueblo. aquí pasiva quiera poder abrió el ciclo de la Revolución Francesa con un de mano contra el mandato imperativo; y la Asamblea pudiera autoproclamarse para que la había elegido. soberana frente al pueblo que Obligado a legislar, la práctica de dad de obediencia de las minorías, trasladó al conjunto de representantes la idea de la volun tad general que Rousseau había concebido para el pueblo. regla según

La culpa de este galimatías no fue de Rous seau, para la voluntad general no ser representada, sino del abate Sieyès, que podía quien

Nuestra constitución; inspirada en estos ma labarismos que contradicen el sentido común y las ideas seculares del mandato y de la representación civil, oscurece aún más el panorama al conceder a los partidos el monopolio de la representación politica. El poder electoral que da así definitivamente sometido al tivo de media docena de personas, cuya voluntad particular constituye la voluntad general de los españoles. poder