Ciudadanos noveles

TOM PAINE

1 ciudadano español se encuentra ante la E política en la misma situación que el torero ante el mundo de los toros. Si quiere torear ha de elegir un tely de empresarios, aunque no sea de su confianza. Su de elegir representante es una mera en comparación con el de hacerse elegir de que gozan en exclusiva unas cuantas personas. Cualquier elección que haga, fuera de 1a lista de apoderados profesionales; será una op ción inútil. El mundo taurino da a los novilleros que se arriesgan; como la política a los ciudadanos, la oportunidad de hacerse soberanos. Pero el miedo, no la miseria 0 la ignorancia, los mantie ne sometidos a su propia representación. qui poder poder nos otorgaban a representantes políticos: Antes que comenzara a fraguarse en Europa la nueva clase política representativa, que terminaría por imponer la primacía de sus intereses de y de gloria, los constitucionalistas americanos; especialmente Madison; Hamilton y el propio Jefferson; tomaron sabias precauciones para que el leciera sobre el de los elegidos; el poder electoral sobre el electivo. poder poder poder

Los fundadores de la República norteameri cana, aleccionados por su amarga experiencia con el parlamento británico, comprendieron a tiempo que los enemigos naturales del pueblo; en las democracias; no eran los poderes tradicionales, sino el nuevo poder que los ciudada -

La Constitución española; procediendo a la inversa, tomó todas las medidas imaginables para impedir que la clase política pueda ser controlada por los ciudadanos. El poder electoral del pueblo está constitucionalmente someti do al poder de hacerse, y de hacer, elegir; al poder electivo de unas pocas personas que aprovecharon la situación constituyente para autoconstituirse en oligopolio político, en apodera dos permanentes que se hacen pagar coactiva mente incluso por los ciudadanos que no votan.