La xenofobia; fenómeno paraestatal

TOM PAINE

Existen indicios históricos suficientes para pensar que la <xenofobia) acompaña, como fenómeno concomitante, a las crisis del Estado. Su utilidad social no sería la de armarnos de odio 0 antipatía racional contra el extranjero hostil, sino la de aglutinar sentimientos de nueva identidad nacional entre conciudadanos de un Estado; en crisis de na cimiento 0 de transformación, levantando sospechas irracionales de hostilidad contra el extranjero hospedado por antiguas razones de afinidad.

enemigo exterior. La transformación imperial del Estado nacionalista ha basado su imvital en un racismo genocida de suS propias comunidades étnicas: La unidad supranacional de Europa exige hoy leyes de ex tranjería contra los derechos de asilo y hos pitalidad de residentes no comunitarios: pulso

Los momentos estelares del Estado han si do históricamente jalonados con endelebles oleadas de <xenofobia) hacia residentes de procedencia extranjera. La fundación del Es tado renacentista por los Reyes Católicos estuvo marcada con la expulsión de judíos y moriscos. La creación del Estado nacional por la Revolución Francesa es inseparable del terror institucional sobre huéspedes extranjeros, sospechosos de simpatías con el una gran parte de verdad en la afirma ción de que la historia demuestra todo. Inclu s0 tesis contrarias. Pero la sospecha de que la (xenofobia) es un recurso sentimental de los Estados, en crisis de crecimiento 0 disgrega ción nacional, se convertiría en certeza si se probara que, antes de la aparición del Estado, ía institución dominante en las comunidades tribales era la <xenofilia) _ es decir, la hospi talidad, y que la <xenofobia) se fraguó, como concepto psicológico y como vocablo, en el momento histórico de la creación de la la dar a la recién ciudadanía un sentimiento de superioridad sobre los huéspedes foráneos. Hay para