(Guerra y beneficio)

TOM PAINE

a guerra, como momento cumbre del esL tado, define el tipo de régimen político con mucha más precisión y veracidad que los textos constitucionales. El despotismo militar de Irak, frustrado en su anterior agresión a Irán, se apodera por sorpresa del banco petrolero de la zona, Kuwait, con la finalidad de seguir manteniendo esa nueva casta de guerreros primitivos que se considera moderna, frente al fundamentalismo islámico, utiliza técnicas de acción a distancia, 'imarqde la de propaganda, para retrotraer a su pueblo a las costumbres tribales anteriores al califato imperial.

cado financiero, convertirse en una moderna versión del regalo que los griegos hicieron a los troyanos. No por las disputas en su reLos déspotas son, en esta materia, sa bios. Pero sí por las consecuencias nefastas que la repentina inyección de liquidez acarreará al sistema de consumo interior. puede parto.

El móvil de este nuevo crimen, el beneficio económico esperado por el agresor, puede resultar tan engañoso y frustrante como el de la anterior guerra de religión contra los persas. La presión internacional no evitará la obtención de un botín como precio de la retirada. Pero es te tesoro, en las condiciones actuales del mer -

Norman Angell publicó antes de la guerra del 14 un llamativo estudio, difundido con entusiasmo por el movimiento pacifista, para demostrar que, en el mundo moderno, la guerra no puede ser jamás ventajosa económicamente para el vencedor. Los ejemplos actuales de Álemania, Italia y Japón parecen inclu so ir más lejos. Para que esta tesis se cumpla contra Irak es necesario, sin embargo, que el vencido Kuwait, una vez saqueado y quizás amputado territorialmente, recupere su entera independencia para organizar a su modo la producción petrolífera y los intercambios con el exterior.