Ormuz y Arimán
TOM PAINE
fanatismo bélico; uno de los resortes E espirituales de conciliación de la especie humana con la naturaleza, un instrumento ciego de equilibrio de la población; no ser comprendido por la razón. Se pueden entender <lass razones particulares y parciales, las estrategias y ambiciones de los dirigentes; pero razón del enfrentamiento hacia el que se encamina un pueblo educado para la mo la occidental cultivada para la vida, escapa a la comprensión de la mente: Ese fenómeno no ser objeto, sin fanatismo propio, de nuestra intuición. puede puede ser liquidada por ejecutor sin fanatismo es derece ser el único que ha comprendido, entre los árabes, la fatalidad de esta tragedia.
La oposición ideal del bien y del mal, el maniqueísmo que animó la emoción fanática de la guerra santa de los árabes de Sadam contra los persas de Jomeini, colocó a la extrañada civilización industrial al lado de la causa árabe, sin causa está
comprenderla. esta misma pidiendo a gritos, sin que produzca extrañeza, Ahora,
El juicio de la opinión pública mundial ha condenado, con justicia positiva; la brutal transgresión del orden internacional cometida por el régimen militar de Irak. Entiende; además; la razonable necesidad de reparación inmediata de esa grave falta. Pero no está sentimentalmente preparada para la guerra. Sin emoción bélica, occidente se dispone a liquidar el régimen de Irak. Sin hostilidad, como el verdugo que ejecuta al reo, el Presidente Bush lo ha percibido. Anuncia su decisión de entrar en combate con una poderosa armada sin Norteamérica se considere en con nición universal de un pueblo árabe dispuesto fanáticamente a morir Ormuz sin quién dónde por es, y está, Arimán. que Irak saber