Los intelectuales de la gasolina
TOM PAINE
no de los rasgos más llamativos de la TT transición es la ausencia de personas instituciones creadoras de opinión blica autónoma. El consenso, eufemismo para evitar el uso de la malaugurante palabra <pacha ejercido una verdadera dictadura de opinión d la clase gobernante sobre la acomodaticia clase dirigente y los sumisos gobernados. La disidencia intelectual no ha tenido ac ceso a los cauces sociales de expresión. Todo lo que va más allá de la llamada <crítica cons tructiva), es decir, del asesoramiento al poder, constituye terrorismo intelectual, amargura personal 0 en elmejor de los tratamientos , dosa utopía. pú pia - de veracidad que oriente las conciencias individuales y frene la hipócrita mendacidad de la opinión oficial, sobre la participación española en la aventura militar del Golfo Pérsico. El si lencio de la intelectualidad suena como corne tín de enganche para la guerra.
Este sombrío panorama, producto del opor tunismo pequeño-burgués de la reforma y de la deserción, como clase autónoma, 9 de los intelectuales <otanistas) , está impidiendo, en este momento de crisis bélica, la manifestación blica de una opinión autorizada de sensatez y pú-
La clase intelectual, integrada en la clase go bernante 0 dirigente, tiene en España mucho más poder, pero menos prestigio, que en los demás países europeos. No constituye una ver dadera élite. Sus conocimientos más vastos, más precisos, no están al servicio de un espíritu inventivo; 0 de una visión crítica, pero sí al de sentimientos primitivos de seguridad y de mie do que facilitan la identificación de las masas con la clase gobernante que las engaña. se ha puesto al servicio de una nueva OTAN, que enfrente militarmente a los árabes para que baje aquí el precio de la gasolina; con la espiritual misión de idealizar a las petromonarquías del Golfo . Hoy