Guerra, sin demora
TOM PAINE
ace treinta días analicé el tema de la uti H lidad de la demora en la apertura de hostilidades. No se trataba entonces; ni ahora; de responder a la cuestión de si habrá no habrá guerra. La incertidumbre afectaba, y sigue afectando, a la elección del momento bé lico que, garantizando un rápido triunfo mili tar, permita aprovechar moralmente la victoria para imponer un reajuste político al mundo árabe.
producido. La demora perjudica; digan lo que digan los que amenazan con el pleito guerrero, al que la denuncia.
En aquellos momentos estaba a punto de del petróleo no se estabilizara; una inflexión de sentido en la utilidad de la fecha del tiempo, irreversiblemente disparada hacia la diana bélica. La declaración de la Unión Soviética y la Comunidad Europea; exigiendo una solución sin demora bajo la advertencia de que el tiempo no corre confirman 'la exactitud de aquel análisis. La inflexión se ha precio
Él retraso de las operaciones, exigido por la preparación de la victoria; ha hecho perder ya el carácter <justo) que habría tenido la guerra como respuesta inmediata a la agresión. Aun que la rapidez deliberada no torna racional a la violencia, existen situaciones afrentosas en que la inmediatez; la instantaneidad del acto brutalmente represivo parecen; a la opinión natural, el único remedio capaz de aliviar al lace rante sentimiento de injusticia. Cuanto más tiempo pase; más irá perdiendo la respuesta bélica su original sentido, naturalmente repara dor; y más irá tomando el aspecto de pretexto, políticamente calculado, para imponer con las armas un nuevo orden occidental al mundo árabe. Y más parecerá otra toma de la justicia a <manu militaris Como la ejecutada por Irak.