Los nuevos héroes

TOM PAINE

sin héroes, como la comida U na sazón, la agresividad de un sin satisface el de degustar 1o y los valores rado a la humanidad. Los héroes . antiguos modernos, ofreciendo su vida a la del grupo, en acciones memorables que van más allá de donde el deber y el coraje común imagi nan, han labrado leyendas y epopeyas que nutren de espiritualidad a los pueblos, y de arte a la narración épica 0 romántica. guerra aplaca apetito propia hazañas de ordenador. Se comprende la razón de buscar nuevos héroes fuera del campo de batalla. Pero no lejos de la muerte. El Gobierno de EE UU. promocionará, con el programa <Héroes) 2 una imagen heroica de quien proporcione informacion, por cuatro millones de dólares, de algún grupo terrorista. Los candida tos sól0 pueden provenir de las fuentes abisales del terror. De los <arrepentidosy, de los delatores de compañeros en fanatismo letal: La nueva Roma paga traidores y los hace héroes;

Pero no procedemos de un vivero de héroes. La selección al revés que produjo la elevada mortandad de los mejores en este siglo, <edad clásica de la guerray de la que Nietzsche esperaba la emergencia de superhombres, ha do al mundo de dirigentes enclenques; hijos del escaso valor y de la excesiva técnica. Las actuales generaciones confían el heroísmo a las

Montherlant se apartó de la tradición al proponer como ideal heroico de Matamoros un simple gesto de afirmación de sí, en lugar de una gesta, como puede ser la conquista de una mujer hermosa 0 coincidiendo con Hemingway, la lidia de un toro. Pero la literatu ra no tiene el poder de la propaganda del poder. No puede convertir al antihéroe Judas en arquetipo del heroísmo. Por muy siniestro que sea el de muerte traicionado por di nero plan