La victoria militar no paga

TOM PAINE

OS pacifistas tradicionales no han tenido L eficacia contra la guerra: Su oposición está basada en consideraciones humani tarias. Todo el mundo las comparte en tiempos de paz y apenas nadie en momentos de tensión bélica. La historia moderna ofrece, sin embar go, argumentos prácticos que podrían servir de base a una nueva concepción del pacifismo. La idea crucial no proviene de la filosofía moral, sino de la experiencia. Durante los últimos doscientos años, la victoria militar ha colocado al vencedor en una situación, ante el mundo, peor que la del vencido.

Guerra Mundial imponía a aliados, para sustituirlos en la dirección del proceso desco lonizador, su voluntad imperial. Pero al comprobarse, después, que idéntico resultado se producía en la guerra indo-paquistaní (1965) y en la aplastante victoria militar de Israel sobre los árabes (1967), se cayó en la cuenta, los pocos que cayeron, de que el mismo fenómeno había tenido ya lugar en la guerra de Corea, en las dos guerras mundiales; en la ruso-japonesa, en la franco-prusiana, en las napoleónicas.

La primera vez que se tuvo conciencia de esta extraordinaria paradoja fue en la guerra de Suez (1956). Al principio se pensó, tan raro pa recía lo que se veía, que las derrotas de Gran Bretaña; Francia Israel, victoriosas en el campo de la batalla, y el triunfo de Egipto; ven cido militarmente en la península de Sinaí, eran debidas a una pura contingencia histórica. La primera potencia emergida de 1a Segunda

El extraño fenómeno se revelaba como una constante de la historia moderna. Nadie, que se sepa; ha investigado las causas que lo producen. Pero la sola constatación de los desastres políticos y económicos a que conducen las victorias militares debería bastar disuadir a los Estados de para ventivas, de retener territorios La victoria militar en el mundo ocupados. el crimen, no actual, como paga. pre -