La guerra como crimen
TOM PAINE
1 gobierno se propone pasar de la solidaE ridad en la amenaza defensiva a la soli daridad en la destrucción ofensiva. Como en Corea, la ONU izará la bandera de la buena guerra. El carácter onuistay la santifi ca. La etica universal, posracional y divergen no es causa de la unanimidad beligerante. Es ésta quien produce la universalidad ética de la guerra, su <racionalidad política). España, sin criterio propio; entrará en una guerra ajena para no quedar al margen de la razón hegemó nica en el mundo. te, el derecho nacional.
La violación del orden público internacional, aun siendo injusto; no puede contar con la resignación 0 con la indiferencia de los pueblos civilizados. Pero una cosa es la imposible neutralidad moral 0 política ante el delito de los demás y otra, de muy distinta naturaleza, asumir el papel de juez y verdu go del delincuente. Sobre todo tratándose de una guerra punitiva; que es para el derecho internacional lo que la pena de muerte para
Los Estados no son aparatos mecánicos u como centros de imputación irresponsables,, sino organizaciones humanas dirigidas por hombres de carne y hueso que deben responder de sus crímenes de guerra. El Tribunal de Nuremberg juzgó a los vencidos que iniciaron las hostilidades . El tribunal de la opinión mundial juzgará moral y políticamente pa sado el momento bélico; a los responsables y cómplices de una <ofensiva militar) que, utilizando como pretexto de legitimidad la reposición de la situación alterada, se ha con cebido y organizado . para aniquilar, junto con su régimen político, a la población de Irak. El gobierno español, sin posibilidad de influir en los preparativos y en el curso de es ta guerra, sin ser siquiera consultado, se deja arrastrar a ella por la potencia hegemónica de la intervención militar en el Golfo.