Confesionalidad de Jos poderosos
TOM PAINE
Conmovidos por una tierna parcialidad hacia el pasado; del que añoran la confesionalidad del Estado, los obispos confían la regene ración espiritual del presente, cuyos síntomas de corrupción mencionan certeramente, a la confesionalidad de los futuros detentadores del poder político; económico y cultural. Esta des proporción entre la grave enfermedad materia lista que describen y el liviano remedio espiri tualista que proponen; esta grácil pretensión de combatir el mal del poder por medio de la buena <fey de los poderosos, constituye la esencia misma de la religión.
no en un del Estado en una sociedad inerme.
Ya la má xima composición; al consenso, corresponde la máxima corrupción:
El primer cuidado de la religión es, como se sabe, ofrecer curación a la enfermedad incura ble, salud eterna a la vida mortal, resurrección a la carne. Comparada con esta mágica prome sa, la idea de regenerar la vida pública con ple garias y doctrina cristiana parece realista. Pero elmundo político está corrompido, Y corrompe al mundo civil, porque su Constitución no consiste en un sistema <simpley de contrapeso de poderes que evite el abuso de los poderosos; si-
Confiar en que esta oligarquía de partidos se regenere en una democracia, basada en el control de la mayoría por la minoría, con sól0 convertir a los oligarcas a la moral católica; supon dría volver a las andadas de la propia corrupción religiosa, es decir, cambiar el cinismo vulgar de por la hiprocresía formal de ayer. Frente a la moral racional, humanisia ) laica, la Iglesia no ha recorrido aún el arduo camino por te a las demás Iglesias, que las religiones podrán ser mejores 0 peores, más 0 menos útiles respecto a determinados fines sociales, . jamás verdaderas 0 falsas. Esta ambición sólo pertenece, como hipótesis falseable por la experiencia, a la ciencia. Y el documento de los obispos; eiemplar en su denuncia de la corrupción política y en el respeto a la democracia formal, no tiene carácter científico. hoy pero