Infidelidad conyugal
TOM PAINE
a pastoral de los obispos; al criticar <la L separación del amor y la fidelidad al 'propio_cónyugey, considera la exten sión de la infidelidad como un nuevo fenómeno propiciado por la cultura dominante. Pero la Iglesia pone este en el cielo porque lo nuevo, la simetría de la deslealtad de la mujer con la del marido, arriesga la continuidad del viejo orden católico; basado precisamente en la separación del amor y la fidelidad al compañerismo doméstico; que ha caracterizado a la sociedad burguesa durante los tres últimos siglos. grito damas; poblaron el mundo medieval de hijos bastardos bajo una fidelidad ideal al amor cristiano de los esposos. por otra parte, distin tas maneras de ser y de sentirse infiel. Hay,
La sociología de las constumbres no ha caí do en la cuenta de que la infidelidad conyugal hunde sus raíces en la propia doctrina cristiana. No tanto por la prohibición del divorcio; que deja inexplicada la infidelidad precoz, como por los conceptos que la Iglesia tiene del amor y de la fidelidad. diferentes de lo que sienten los sinceros amantes. Las largas correrías de los caballeros cruzados, y el ocio de sus Muy
La más inquietante para el amante, <la infidelidad del deseoy, es la más tranquilizadora la religión. Con el triunfo de la virtud moral contra las tentaciones comienza a fracasar elamor. Cuya auténtica fidelidad, por ausencia de solicitud interna, es anterior a toda idea de deber, correspondencia 0 gratitud: Éa más imperdonable es <la infidelidad del placer. La mayor intensidad 0 mejor calidad de la satisfacción infiel no agrava la culpa religiosa; pero agravia comparativamente la excelencia exclu cado de adulterio representa para la práctica religiosa el criterio esencial de 1a sustancia ética, de la lealtad. Pero 1o determinante en el amor es el conjunto de la conducta la considera ción del amante y mo. como sujeto moral de sí para mis -