El de locutorio poder

TOM PAINE

e los comportamientos sexuales de los D personajes arribistas no se deducir la calidad amorosa de su época. Una misma demasía puede responder, tratándose de satisfacción de los sentidos, a causas y finalidades de muy distinta, y hasta opuesta, natura leza. La pastoral de los obispos ha confundido el sensualismo glotón de los recién llegados; su hambre acumulada de placeres indiscriminados, con el imposible sibaritismo de una sociedad que emerge de la miseria y con no menos imposible, condición libertina de unas capas sociales carentes de refinamiento. iPor se confunde la Iglesia? iPor continúa haciendo del sexo la cuestión moral por excelen cia? puede la, qué qué

rio: Su institucionalización requería una ilimitada libertad de palabra, en la intimidad del confesonario, y una ilimitada represión de la palabra, fuera de él. Ninguna otra materia de pecado; como la del deseo ofrecía tan fantásti ca posibilidad.

Una interesada evolución tiende, desde la Contrarreforma, a centrar en la carne la matriz de todos los pecados y a desplazar hacia el deseo, tan laborioso de expresar, el momento de cisivo del drama sexual. El de la Iglesia sobre la familia, que el naciente orden burgués poder

Un movimiento emocional de liberación empuja al confesante, como al libertino; a vencer su pudor. El combate de la religión contra el li bertinaje no está fundado en su degradación sexual, idéntica a la que perdona en €l confesonasino en su impiedad. La necesidad de confesar los deseos turbadores de la persona a una autoridad institucional hace de su oreja el báculo de su discurso; para explicitar el deseo, con la pastoral católica sobre la adecuación de la penitencia a la interminable graduación de las insinuaciones de la carne. El material más idóneo para edificar el de locutorio; la fuente oscura del deseo, se encuentra en el sexo sin amor. No debe extrañar que la Iglesia lo busque, con obsesión; en todas partes. rio, poder