No somos pieles

TOM PAINE

a televisión nos arrojó a la cara una terri ble verdad que la conciencia política, de existir al por mayor, no soportaría: <iQuién ha traído las armas? Mea Occidente! iSomos seres humanos! ;No somos pieles rojas!) El desgarrador de esa mujer iraquí desangra la herida abierta en el costado de Éuropa por los desalmados_gobernantes que armaron al dictador Sadam. El embotamiento de los profesionales del poder es de tal índole que ahora, en lugar de dimitir por su falta de previsión 0 por su sobra de villanía, se coaligan al Destino Manifiesto del Presidente Bush parà abatir, como pieles rojas, a la población de Irak. culpa, aquí grito tes en Tennessee, que accedió a la séptima pre sidencia con el nombre de Andrés Jackson (1829-1837)

Sin autorización de su Gobierno, Jackson se apoderó de la ciudad española de Pensacola para capturar a los ingleses allí refugiados (1814). Sin respetar tratados ni fronteras, Jackson persiguió y exterminó a los indios semínolas en el territorio español de Florida (1818). Durante su mandato_presidencial dirigió un violento ultimátum a Francia y provocó el desastre financiero de la <guerra contra el Banque terminó con la retirada de los fondos públicos del banco oficial.

Esa mujer iraquí, que nos una rendi ción moral, ha tenido la desconcertante intuición de mencionar a los indios en el preciso momento en que Bush recurría al Destino Manifiesto de Estados Unidos para justificar su devastadora represalia. Este presidente; terror de malhechores internacionales que persigue a suS presas destruyendo las madrigueras populares donde están cobijadas, repite la historia de aquel despiadado juez, terror de delincuen exige denciales de Estados Unidos .

Aquel brutal personaje concibió el Destino Manifiesto para liberar a Norteamérica de los <íncubos españoles) que violaban el descanso sabático. El Presidente Bush recurre a ese mis mo Destino místico, a esa extraña mezcla de fanatismo religioso y nacionalista que hace temblar al mundo, para hacer caer, junto con suS pueblos, a los demonios latinos 0 árabes que comercian con lo ilícito; 0 se apoderan del petróleo; en perjuicio de los designios provi -

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