Lógica de la guerra

uando el Presidente francés empleó al expresión <estamos en la 'lógica de la guerray nadie le buyó el pensamiento de que la guerra, en sí, fuera lógica. Se limitó a comuni car que estábamos en una situación pre bélica, en un momento de preparación para la guerra, donde los actos de los representantes de los Estados implicados cobraban sentido, por encima de la calculada ambigüedad de sus apariencias, bajo la perspectiva de una próxima apertura de las hostilidades. Pero la ex presión <lógica de la guerray ha hecho fortuna en la clase dirigente porque, usada como idea autónoma, hace creer que el fenómeno bélico se desarrolla, por sí solo, contra la voluntad de los gobernantes. El Presidente francés no que atri-

TOM PAINE

ría la guera. Pero está en ella por la lógi ca del acontecimiento.

No hay necesidad de recurrir a la logía guerrera de los jefes para rebatir la supuesta lógica social 0 histórica de la guerra. Basta situar la guerra en su lugar propio; en el terreno de los instintos 0 sen timientos colectivos, Y a la lógica en el campo de la mente individual, para comprender que la expresión <ógica de la guerra) es tan vacua e impertinente como la de <ógica del suicidio). Otro fenóme no social, como la guerra, que Durkheim explicó con lógica, pero sin atribuírsela al suicida. psico -

La idea del fatalismo histórico de las guerras dominó el pensamiento de los intelectuales, hasta que el movimiento fista trató de evitarlas haciendo recaer sobre los gobernantes la responsabilidad de las mismas. Para ello ha creído necesario sustituir las teorías sociológicas, las dis tintas lógicas explicativas de la guerra co mo fenómeno colectivo de los pueblos; por las teorías psicológicas basadas en la ambición 0 la gloria de los dirigentes que la declaran. Pero una teoría científica no es mejor que otra por el hecho de que parezca más útil para hacer responsables del curso de los acontecimientos colectivos a los hombres de poder. Sobre todo cuando no todaslas explicaciones sociológicas paci - suponen la inevitabilidad de las guerras: y cuando la historia muestra, con desgracia da frecuencia; cómo jefes de Estado que se han resistido a las impulsiones belico sas del medio social perdieron el favor de la opinión.