{Fracaso 0 culminación de l política?
TOM PAINE
ara el Estado la guerra es un medio de ob P tener, por la violencia nacional determinados objetivos exteriores que sin ella no lograría. Pero la historia ha demostrado que las guerras jamás dan satisfacción a los motivos no guardan relación con los propósitos iniciales. Sólo algunos científicos se han atrevido a considerar la guerra como un fin, determinado por la biología y la psicología social que realiza tan semejante a la violencia como la política 0 el algo poder.
política consistiría, entonces, en reponer por medio de la economía los excedentes humanos y materiales destruidos por medio de la guerra, para que ésta pueda recomenzar su trabajo La diferencia entre política y guerra sería la existente entre dos fases de un mismo proceso; Se acumula con las leyes de la economía política guerra.
Los gobernantes ven en la guerra la <última ratio) de la política que sól0 entra en juego cuando ésta ha fracasado. Si la guerra fuera resultado del fracaso de la política, 0 de los ticos; representaría forzosamente una ruptura de la directriz fundamental de los actos internacionales de gobierno: Entre la primera y la última razón del ejercicio del poder internacional sólo haber una diferencia cuantitati va. Pasar de una a otra razón no sería un fracas0, sino más bien una culminación: Si la guerra entra en juego cuando la política fracasa; siendo este fracaso tan constante, se podría definir la política como la administración; por otros medios, de los fracasos de la guerra. El fin de la polípuede
La idea de la guerra como <última ratio) es, en el fondo, la misma que la de <continuación de la política por otros mediosy. Esta teoría de Clausewitz ha explicado el desarrollo de las grandes guerras que han jalonado los últimos doscientos años de industrialización. Pero la guerra del Golfo, como la guerra fría y la deserción de las grandes potencias en las guerras de Vietnam y Afganistán; no pueden ser ya ex plicadas comc continuación de la política internacional: El holocausto nuclear no conti nuaría nada. Las visiones dantescas de los sufrimientos causados por las armas de destruc ción masiva no son asumidas por los ciudadanos como pura continuación de los sentimien tos de orgullo nacional en que se basan la tica armamentista y de liderazgo moral de sus Estados beligerantes. polí -