Habla la señora Audard de La estrategia kantiana de Rawls , y ello en el marco de un número que la revista Magazine Littéraire (Abril, 1993) ha dedicado a <Kant Habiendo seguido yo con delicadeza melancolía las últimas andanzas de un Kant moribundo, encuentro placer en los testimonios; que ya son muchos, más que de un <retorno Kant, de la profundiza ción en las claves vivas de su pensamiento: un pensamiento fuerte, momentos de complaciente ceposoo en la debilidad mental una escritura descomprometida; apenas avanza ciertas hipó tesis y ya hace de retirarlas, cediendo los territorios del pensamiento al imperio de la tecnología: secuaces de don Gonzalo Fernández de la Mora. El reinado de la derecha abanderado por los fugitivos de la izquierda. En cuan to a Rawls, me propongo leerlo con algún cuidado. De aquel país aun.un pensamiento sólidamente radical (Chomsky, POr ejemplo) pero no creo que pudiera decir algo parecido de este John Rawls, que parece muy que gesto Ilega

A L F 0 N S 0 S A $ T R E

Escritor y dramaturgo

iA la justicia por la ignorancia?

EO que escriben en Francia sobre un libro que, al parecer, se cuenta entre los más resonantes, dentro de su especialidad;, durante los últimos años. Su especialidad: la Filosofía del Derecho; quizás, la filosofía política. En un momento en se habla tanto de los jueces pa ra admirarlos; en la línea Robin Hood, para denostarlos sobre base de sentencias lamenta bles no sería raro un libro así tuviera éxito entre nosotros Entre otras cosas, porque parece preocupar el problema de la autonomía deseada y de la dependencia indeseable de la actividad cial. Es el libro de John Rawls Teoría de la Justicia, que apareció en 1971 Es posible ya exista una edición española y hasta haya tenido el éxito que yo antes imaginaba. Una profesora que enseña en la London School of Economics; Catherine Audard, es la traductora francesa de ese libro, que me atrajo por una razón sin importancia pública; el atractivo viene ejerciendo sobre mí la figura, la vida y el pensamiento de Emmanuel Kant. Durante los ya lejanos años de mi licenciatura en Filosofía, yo no era nada kantiano; hasta fui capaz de escribir un poema en el que expresé mi irritación ante estilo en que está escrita la Crítica de la razón pura: <Me aburre Kant hasta hacerme llorarl y sólo me quedan época era Francois Villon). Años después, sin embargo; acudí a él me apoyé en su figura venerable, y de ese apoyo fuerzas para combatir en mí mismo y en los demás que me escucharan las peligrosas tentaciones del matismo del escepticismo. La un pensamiento crítico, bajo el magisterio de Kant; se me presentó felizmente como muy lejana equidistante de ambas tentaciones . que que judique que que aquella saqué dog confiado en las virtualidades del ejercicio solitario de la individualidad. Encuentro conservadora esa bien simpatizo totalmente con su desconfianza ante los comportamientos dependientes 0 heterónomos. Pero vea mos un poco más de cerca este tema en Rawls: la <autonomía del ciudadanov que él defiende me parece muy bien si, en virtud de esa autonomía, rechazamos la dictadura de unos principios que ten de imponérsenos como tras cendentes superiores 0 absolutos Rawls se pronuncia contra una noción de sjusticia pero también puede entenderse como un rechazo de todo compromiso social: el sujeto se en un legislador de absolutos Si ese legislador un <poesa es un roso, ya sabemos adónde conduce la legislación Los <principiosv que surgen en la cabeza de una persona con los bolsillos vacíos; nunca llegarán tener existencia social. Los policía y ejército; son altamente tragiría

osotros seguiremos extrañándonos como tontos de que jueces como Baltasar Garzón se dediquen a la más dudosa política indeseables; parece ser que la democracia tendría, por lo menos, que dificultar el ejercicio de tales expresiones <individualesv. Desde luego, Rawls propugna que cada persona <debe tener un derecho igual al sistema total más extendido de libertades, de bases iguales para todos ()) Acepta las desigualdades sociales y económi cas, pero, según él, <deben ser tales redunden en el más grande beneficio de los más desafortunados cómo se hace eso?) se debe del prin cipio una justa igualdad de posibilidades; que debe ser respetadov _ que partir

No hay, pues, para Rawls; <una justicia en sí, distinta de nuestra idea de justicias , tal como, parecer, hemos de adquirirla cada de

la selección y de la elección de unos determinados <principioss_ iDe dónde sacar (me pregunto yo) esos <principiosv? iHemos de rechazar en virtud de nuestra autonomía = la ayuda de la ética publicada y del derecho positivo? En cuanto llamado derecho natural, es una instancia demasia do sospechosa de teología. iDónde hallar, pues, nuestros princi pios? iResidirán en las oscuridades de nuestro interior, <esperan mano de nieves que los arranque de allá dentro y los ga en nuestra consciencia-con ciencia? pon -

Me con ese <velo de la ignoranciaz, para apostar por él, por lo menos en el sentido en que ello hacerse para postular una forma judicial en la gececlos los jueces ~podridos de positivo, casuistica jurisprudencia se vean definitivamente sustituidos por el sistema de los jurados populares, previamente desprogramados de la filosofía del Poder que respiramos asimilamos en todas partes sin darnos mucha cuenta. También parece muy difícil, porque esa operación desprogramadora de los ciudadanos a los que les tocara la responsabilidad de ejercer como jueces tendría ser realizada por unos desprogramadores a los que previamente habría que programar para que ellos desprogramaran los otros... Me parece; en fin, que todo va seguir igual. iQué difícil es ser al buen salvaje mítico para que tendiera su mirada pura sobre nosotros y dictaminara lo que es justo y lo que es injusto! quedo quizás puede que

Según Rawls, para que tal adquisición se produzca de manera aceptable y fecunda hay que situarse en él llama <una posición originals, la cual consiste, más 0 menos, en cubrirnos con <un velo de ignoranciav? Caramba. Esto, en principio; me suena a la <reducción eidéticaz que postulaba Husserl, 0 al <automatismo psíquicov de los surrealistas, 0, en fin, a lo que <contra cultivo de la ignorancia al conocimiento? Se trata; en suma, de que nosotros construyamos nuestros principios de justicia en esa posición <original en la no tenemos acceso a informaciones habituales que se refieren nuestra situación particular ( ), es decir, a todo lo referente a contigencias naturales y socialesv. No está muy claro el sistema; hasta el punto de que críticos y lectores de Rawls hacen dos lecturas contradictorias: una kantiana otra no kantiana No sigamos nosotros por este camino. que que las los

Por ahora, los árboles del Dere cho seguirán ocultándonos el bosque de la Justicia. nosotros seguiremos extrañándonos como tontos de que jueces como Baltasar Garzón se dediquen a la más dudosa política. nos había mos enterado ya de que, en suS mejores momentos; ese juez había hecho oídos sordos y cerrado sus ojos

Elecciones ipara qué?

ANTONIO GARCIA TREVIJANO

A confusión en materia electoral es absoluta. Miremos adonde miremos; a los electores los elegibles; siempre encontraremos como telón de fondo una abrumadora y sistemática confusión El divorcio de la mentalidad y la conducta electoral manifiesta en todas las etapas del proceso. 1. Se convocan elecciones legislativas; es decir; Estado llama para que los ciudadanos elijan suS legisladores; legislativo: Pero no tal Todo el mundo sabe que se trata en realidad de elegir un nuevo Gobierno; al poder ejecutivo. Se podrá pensar esta contradicción entre la y la costumbre carece de importancia, pues son los legisladores electos quienes designarán después al Gobier no. Pero entonces que borre de la Constitución y de las creencias la idea ficticia de el poder legislativo y el ejecutivo están separados; y la ilusión de que el primero pueda controlar al segundo Se está en la creencia democrática de que cualquier ciudadano digno puede ser candidato. Pero este régimen político sólo concede dignidad a los designados en una lista de partido; los elegidos por el jefe, el <aparatov dirigente; contrariando el mandato cons titucional de que sea democrática la vida interna de esas organizaciones de Pasemos; pues; son poder hay que ley poder que poder.

Aparte de los partidos nacionalistas, de ámbito regional, cuatro sin posibilidad alguna de lograrlo; presentan tan campantes con un solemne programa de gobierno y con sendos aspirantes a presidirlo. Los otros pOr una mayor menor cuota de poder; esconden sus antagónicos propósitos bajo manto de un fuera la misma cosa que un programa de gobierno! Cuestiones de tanta trascendencia como la eventual entrada de soldados españoles en la Sistema Europeo sustraen asídel compromiso electoral; para que los ciudadanos puedan con fundir las elecciones legislativas con un plebiscito nacional entre dos imágenes neutrales de partido. Imágenes concebidas en función de posición que ocupan respecto al poder. El que lo tiene, nos ofrece para retenerlo la imagen de un partido <de toda la gentev, decidido mantener que hay en nombre del pasado <así se hace el cambiov Es el partido conservador-socialista, propiedad del jefe de Gobierno. El procura el poder, nos brinda, para conquistarlo, la imagen de un partido integrador del pueblo en nombre del futuro <ahora, Es el partido progresista-reaccionario, propiedad de los herederos de Fraga: Reaccionario; en el sentido de Jellinek, porque tuvo y perdió el poder franquista. En los dos, nada de ideas 0 de principios claros y concretos que puedan ser directrices de la acción. Sólo palabras alienantes (bien común, solidaridad, honestidad, libertad, justicia) y cifras aterraPero nadie cuantifica corrupción. dos, guerra que

Llegamos por fin donde desenlaza en cuestión de minutos el drama de la confusión electoral, elector. Este se considera útil a la sociedad política; un día cada cuatro años;, porque cree está eligiendo alguien algo que le pertenece, al refrendar alguna de las listas otros han decidido por éL. Cuando sale de camino de las sin cabina íntima, ha olvidado casa, urnas ya que no tiene derecho exigir la más mínima lealtad responsabilidad los mandatarios políticos. más informados y los presentir que no están eligiendo representantes en el Parlamento, sino partido en el Estado. Todo lo hace el elector con su voto es identificarse con una imagen de partido: tificación social tiene consecuencias no son las elector se imagina. Los partidos no pueden representar a la sociedad 0 al elector individual <antev el Estado, aunque quisieran hacerlo; porque no pertenecen quien les paga con subvenciones legales con comisiones ilegales; decir al Estado. Tampoco pueden aspirar <estar en> en nombre de la sociedad, porque su estructura constitutiva. La única misión de los electores en el Estado de partidos es la de indicar, con su voto identificador, la cuota de poder estatal que debe tener cada partido-candidato: Misión masoquista porque arbitra y reproduce en el Estado político de la sociedad, con una real y corrupta oligarquía partidista, que se aprovecha además de los poderes administrativos del Estado lugar que que Los que que poder

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