Catedrático de Historia Contemporánea. Miembro del Consejo Editorial de EL MUNDO

Los cucos de El Pardo

N los meses anteriores a la proclamación de la Segunda República don Ramón del Valle Inclán, que estaba en una posición política muy antimonárquica (0, más bien; antialfonsina) anunció que seguiría añadiendo nuevos tomos a su serie El Ruedo Ibérico que había venido publicando hasta entonces Aparte de una de las cumbres serie tenía un contenido tico bien preciso: se trataba de, evocando los <amenes isabelies decir la agonía del rei nado de Isabel II, preparar también los de su nieto; monarca reinante. polí -

admisión de determinadas medidas legislativas pero ahora esa identidad absoluta existe ya en el texto de 1978. El pacto de El Pardo se basaba en un bipartidismo absoluto que ahora no existe ni parece que vaya a darse. Lo más desgraciado de la metáfora de Aznar es que el Ilamado <Pacto de El Pardov mantiene un aroma de corrupción que era el que le hizo Valle Inclán dar ese título su imaginado libro.

Valle Inclán no llegó con cluir la serie pero, por lo menos, anunció cuál iba a ser el título de uno de los libros iba escribir: Los cucos de El Pardo Ya se puede imaginar el contenido de ese libro. De Valle Inclán iba seguro presentar a los dos artífices de la Restauración, Cánovas Sagasta, como dos sinvergüenzas descarados dispuestos repartirse el mediante un pacto subterráneo implica ba beneficios mutuos glacial indiferencia ante el destino del que país que país.

Los pactos de El Pardo nacieron en unas circunstancias que están muchos años luz de las que se viven en España en momento presente, de manera que no viene a cuento aludir ellos ahora. Cuando nacieron había un régimen monárquico todavía no muy sólido en no había existido aún una alternativa de Gobier no quienes lo habían fundado. en conso lidación de la Monarquía nadie la puede poner en duda y la alternativa se produjo hace más de una década. que Hoy

La propuesta que ha hecho de El Pardo me ha recordado no a los políticos de la Restauración sino al libro que Valle Inclán nunca Ilegó escribir . La verdad es que por no entenderse por qué el joven líder del PP elige esta comparación histórica, aunque es de sospechar que no ande muy ducho en estas mate-rias_ empieza

INTEGRACION Los pactos de El Pardo no tuvieron un contenido concreto sino que consistie ron en un genérico deseo de turnarse, cuando en 1993 lo que nos resulta urgente es acuerdo sobre cuestiones cisas, en especial de carácter económico. pre -

El pacto de El Pardo fue una operación paraconstitucional para incluir el área de consenso de fondo quienes no estaban en ella mediante la en

Cánovas y Sagasta pactaron con ello Ilegaron al turno pacífico pero la imagen que con ello dieron fue la de condenar al país al inmovilismo y una adulteración sistemática de las elecciones entendiéndose debajo de la mesa tapándole la boca de paso a los espa ñoles a la hora de las decisiones La realidad más es bastante complicada que eso pero la imagen que quedó ésa La metáfora histórica de fue

metáfora histórica de Aznar es desafortunada pero lo más peregrino es que resulta en contradicción con su estrategia poselectoral

Aznar es desafortunada pero lo más peregrino es resulta estar en directa contradicción con lo que ha sido su estrategia hay dos cuestiones que hubieran podido motivar un gran acuerdo nacional (la regeneración política y la crisis económica) y que, en cualquier caso, no había que renunciar, como simple posibilidad, a una gran concentración, que es una fórmula válida de Gobierno como cualquiera otra. Sin embargo lo cierto es que esta posibilidad sólo tiene sentido si es impuesta por la opinión pública por encima de los partidos mien tras que en la práctica ha sido arruinada como tal por la que que voluntad confluyente de varias fuerzas políticas entre las que le ha correspondido un singular a la que preside el Sr. Aznar . Este no sólo ha actuado si no se habrá pasado a la hora de hacer oposición desde junio hasta ahora. papel

de Después una ejemplar reacción tras conocer que resultados no le habían dado la victoria, Aznar mantuvo un prudente silencio durante unas semanas. Luego, sin embargo, ha mantenido unas posiciones que uno quisiera menos irresponsables No se pueden pedir elecciones generales inmediatamente después de haberlas celebrado: así lo hicieron dere chas izquierdas durante la República así de mal acabó el asunto. Si uno quiere ser presidente no se debe ejercer de cervantino <enano de la ventav amenazando con revelar inmoralidades (caso KIO caso Solchaga) que a continuaNo se puede hacer demagogia con el 159, aunque parezca rentable a cor to plazo. Pero; además y sobre todo; si uno hace todo eso al mismo tiempo carece de sen tido pretender firmar un pacto de El Pardo con el adversario por la sencilla razón de el conjunto resulta maloliente los que

COOPERACION- Supongamos Aznar ha querido decir que está dispuesto a no obstaculizar de manera radical un PSOE que ya no tiene mayoría absoluta. Eso parece lo correcto y deseable, lo que debiera haber hecho González en 1979-1982 y lo que uno desearía ver en el PSOE cuando esté en la oposición: En ese caso la posición de Aznar merecería alabanzas. Lo que no tiene sentido es practicar las dos ticas a la vez, porque son con tradictorias el pretender hacerlas compatibles produce una sensación errática. No basta, de todos los modos, anun ciar el deseo de un pacto tardío después de haber seguido encasquillado en un lenguaje propio de período electoral durante unos meses. que polí -

En la España de 1993 se llega Cánovas (es decir, alternativa) no proponiendo pactos ficticios sino conven ciendo con programas porque el elector es responsable no puede ser manejado por el caciquismo; como durante la Restauración-

Ahí es donde nos gustaría muchos independientes ver al PP_ por supuesto; en la defensa de que, estas alturas y por su misma denominación, recorda rían al título del libro de Valle Inclán. No,

CONTRA LA CONFUSION

La transición, de Franco a Fraga

ANTONIO GARCIA-TREVIJANO

apoyo electoral al Sr. Fraga plantea, debería plantear, serias cuestiones de orden moral político sobre naturaleza del régimen de poder que padecemos. iPor qué la ambición de un conspicuo defensor de la dictadura violador de los derechos humanos? En el ambiente cultural de la transición, una reflexión de este tipo es flor de cacto que nunca lucirá en el ojal de los escritores de prestigio; Ninguno se precie dirá la simple verdad descriptiva de los hechos. sea, que esto no una democracia. Que el pueblo no elige cuando refrenda una de las listas impuestas desde arriba. como sentenció el Tribunal Constitucional de Bonn, no es representativo. Que poder lo constituye un oligopolio de partidos_ Que su funcionamiento exige la falta de control del gobierno; la impotencia parlamentaria, la dependencia judicial, el reparto de los medios ideológicos y de los empleos en función de las cuotas de partido; la corrupción institucional. que las ideas dominantes son pura propaganda de unos anticuados tópicos democráticos con se disfraza no osan decir estas verdades irrefutables, no debemos esperar que la masa pasiones más elementales; supere en conciencia valor . que los

El temor de los intelectuales a nadar contra corriente del oportunismo deriva de su necesidad vital de ver reconocido su talento por los que no tienen ninguno. Sólo pueden andar sin vacilar que no temen caer en desgracia porque perdieron; un asunto que dependa, como el poder; de su reconocimiento público La ilusión del pragmatismo terminó en los hornos crematorios El realismo político; amputa la realidad virtual para perpetuar la realidad realizada, es desde entonces una ideología del cinismo social. El miedo la soledad inhibe a la vez que su expresión. Por eso denota malicia, inseguridad y falta sea la sociedad que las exige, para justificar la expresión de un pensamiento justo de una descripción exacta Como la de que el Sr. fue casi toda su vida un autoritario fascista Y, al final de ella, un dislocado oportunista está donde siempre ha estado. Autoridad de la Administración única En el Estado totalitario en Autonomía total. Después de convivir bajo un pacto de silencio sobre el pasado, impuesto la memoria generacional por un concierto de voluntades ticas y editoriales; el partido de Aznar considera <casus bellis que el portavoz del grupo socialista recordado el pasado franquista de Un pasado del éste se siente orgulloso para escarnio de sus votantes <demócratass. los que Fraga que políhaya Fraga. que la escena, como en la célebre pieza de Ibsen;, para dar sentido a los personajes de esta irrisoria transición . Una ambición común de reparto diluyó el antagonismo de principios en un pacto entre las facciones socialista franquista. principios por haberse convertido en dos máquinas que rivalizan pOr el poder; no pueden soportar cuando los tenían. La connivencia en la ocultación de su pasado permitió su convivencia futura. Mientras el franquismo residual necesitó del olvido perdonavidas de los socialistas, era el partido Gonzalez quién tapaba las raices dictatoriales del partido Ahora, que partido de Aznar es alternativa de gobierno, le amenaza con resucitar su espectro. Aquel pacto de silencio no tuvo causa moral 0 patriótica. La reconciliación política entre sentimientos adversarios no puede brotar, aunque se pretenda, de un pacto de la voluntad de olvidar. La ley del olvido obedece al imperio del tiempo fuerza inconsciente de nuevos intereses vitales. nada fue inconsciente en el pacto de no poder; contra conocer la verdad de su propia historia. Todo pacto de secretariar lo público es un pacto contra la democracia. Así se explica sentido de la transición. Un pacto de silencio sobre el pasado ha permitido que un jefe socialista hecho transitar Estado y la sociedad, en nombre de libertad, desde Franco Fraga. los que Fraga haya