Democra cia social y democracia política

ANTONIO ÜARC!A- T REVIJANO

ferencill de la democracia social, .no res­ ponde a un sen timie nto igualdad, sino n la necesidad de c.onrrolar el p o­ der por los La demoeracja po!iuca es el único instrumento padfi ­ co para resolver y superar el confltcto social por medio de la non na de la ma­ yoóa, con protección de-la.s minorías. La democracia política no es, .por tanto , la expresión de un ideal, salvo cuando no se tiene, sino de la neces idad de evi­ tar los abusos de ptxlcr y las fonnas rlc poder despóticas, o desco nsiderada s. ante las gobe rnados o las minoría.<>.

Entendida la polírica en este semitlo, como regla de l juego polí­ tica, como fonua de gobierno. hay distinguirla de la política democráuca o con\cn ido igualitario de las o medidas de go bic mo. Con esta c;Jar a distinción entre democracia política y política tkm ocrática se puede compren­ der que una de m oc rada polític a, como ln deE.E.U.U., pueda realizar, sin em­ bargo, um1s poi íticas antidemocráticas y, por el contrario, un régime- n poliíica­ mente antidemocrático, como el de la U.R.S.S., pueda desarro­ llarpolíricas socialmente democrárica.s.

Cuando se habla de polftica demo­ cránca se entiende una. política favo­ rable a la igualdad o al al;ccnso social de las clases oprimidas, mientras que

Para mantene r un diálogo que pue­ da ser fructíf ero entre un demócrata y un defenso r del Estado de partidos, Ja condición previa es definir exactameme el signifi cado del término Se hahla de democracia. para designar, con esa palabra de ori­ gen griego, situaciones, sentimie mos, hechos, formas de gobierno c.¡ue no tie­ nen nada que ver con la democracia Si por democrac ia se entiende la aspira­ ción aJa igualdad o el sentimien to igua­ litario de los humanos, se llega a un concepto social, y no polí tico, de la democracia . E.<La "democracia social" puede ser identifica da, c:omo hizo Tuc­ queville, con la igualdad de condicio ­ nes. o. como hiw Bryce, con la igual­ dad de estima. Pero si cxamina a fondo este concepto s e verá q ue no tras­ pasa el um brnl de una mera demugo · gia, o bien el de igunldacl inal­ canzable entre los seres humanos, que nn define ni nos acerca para nada al concepto de democracia p olítica. La primera condic ión. pues. es saber dis­ tinguir entre democracia polftica (reglas de juego) y democracia social (aspira­ ción a la igualdad fuera del mundo po­ lítico). democracia.

En España no hay democracia poH · rica, como en tos países de Europa con­ tinenta l influido s por la Revolución France$a . .La democracia política , a di-

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cuando se habla de pnlíti· sai so. Il llllCÍllc Se qulo/.TC indicar una for· m a de gobierno donde los gobernado s controlen a los gobemames. Y a dentro de la democracia polít ica, los cientffi· cos que han tratado en la época mo· dcma el lema de la democracü1, que sus iesis sondc lllíficas porque han distinguido entre la denwna cia des­ criptiva y la democracia prespcriptiva , es decir han distinguido entre lo que hay )' ln que debía haber. Pero esa tinci6n, que parece profunda , es, sin embargo, el fruto de una ideología an· til..lem ocr:üica. Esa distinción empezó a hacerse al final de los años cuarenta , al final de la Guerra Mundial, para poder considerar como democrncias a roda clase de gobicmos que, no siendo una dictadura, respetaran c iertas líber· tadcs o e i crtos derechos humanos, aun· que en esos pafses no existiera la posi· bilidad de que el pueblo controlara a su gobicmo . Fue la política nonc . amc· rícana la que ha extendido el concepto de democracia a esu forma genérica de designar sistemas de gobierno donde existen libertades públicas, aunque no exista la libe rtad política por pane de los gobernados de designar y contro.· lar a los ·· ' ·

Al igual que en las reglas del juego del ajedrez, por ejemplo, no puede dis­ tinguirse cnlre reglas descript ivas y pres­ criptivas. por que coinciden l as mis­ mas),cn ladem ocraciapo lílicaoo p uede haber distinci ón entre la y l a prc>cripción, entre lo que se hace y lo que se debe hacer, entr e la práctica y el ideal. La teoría y l a práclica tiene que Si n o coinc iden, es señal c lel¡ ue la regla falla. tic que la regla falla, de que no hay democracia. La democracia p oli · tic a es para el cuerp o social lo que la sa· lud par& el c uerpo individual. Cuand o no se tiene es el i deal a romegu ir. Cuando se ti ene, n o se piensa ni se habla de ella, pero es I R condidón para procu­ rarse todo l o dem ás. Espilña es un cucr· po politicamente insano y sólo la demo· cracia polític;t puede dark la salud, par a conseg uir con ella las metas más cerca· nas a la i gual dad de condiciones que sea posible conqu istar en catla moment o his· róri co, según el grado de desarro ilo de las circunstarn.:ia s y cultura· l es.