LAVANGUARDIA

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El día más largo

H AY historiadores que una vez acabada la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética y, por extensión, entre el Este y el Oeste, prefieren conmemorar la efemérides como el final de lo que denominan la "crisis de los setenta años". Es decir, para ellos, la guerra fría, como expresión del enfrentamiento indirecto entre dos sistemas político-económicos antagónicos, forma parte en realidad de la guerra civil europea que se inició en 1914 y que se reactivó en 1939, con la invasión de Polonia por parte de una Alemania nazi que pretendía saldar la cuenta pendiente del tratado de Versalles.

La "crisis de los setenta años" se dividiría en tres grandes etapas, desde la Primera Guerra Mundial y el triunfo de la revolución de Octubre en Rusia a la guerra fría, pasando por la Segunda Guerra Mundial. Y, en este contexto, si el desembarco de Normandía significó el principio del fin del segundo acto, esto es, de la Segunda Guerra Mundial, la emotiva conmemoración ayer del día D subrayaría, o debería subrayar, el final de la guerra civil europea iniciada hace setenta años.

La guerra fría también ha terminado con la desaparición de los regímenes comunistas y la Unión Europea nacida de las cenizas de conflagración mundial es hoy día, pese a las dificultades existentes, una magnífica realidad que subraya la determinación de los europeos en no volver a tropezar en la misma piedra que desde 1870 ha provocado tres grandes conflictos en suelo europeo. En los actos conmemorativos de Normandía, el presidente de la República Francesa, Francois Mitterrand, lo manifestó ayer claramente: "Un conflicto armado es inconcebible entre los europeos".

Las playas de Normandía, cincuenta años después, están en calma. La democracia es el sistema político que disfrutamos los europeos occidentales y que anhelan -y algunos también comienzan a disfrutar- los pueblos de Europa central y oriental que acaban de sacudirse el régimen de partido único. La gran mayoría de los alemanes, hoy ciudadanos de una nueva Alemania unificada, consideran que también fueron liberados con la derrota del nazismo. Bonn, con el canciller Helmut Kohl a la cabeza, es junto con París, la locomotora de la construcción euroCO- pea. Y Rusia, el gigante del Este, ha iniciado su reconstrucción mirando a Occidente. El sacrificio de diez mil vidas en Normandía hace cincuenta años no ha sido así en vano. Todo lo contrario. Pero la paz, como la democracia, tampoco deja de sufrir amenazas.

La presencia de jefes de Estado y de Gobierno ayer en Normandía ha reafirmado en fecha tan simbólica la determinación de las democracias occidentales en no bajar la guardia. Pero desafíos, incluso en la misma Europa, no faltan. Y en estas circunstancias, como ayer manifestó el presidente norteamericano, Bill Clinton, "lá misión de la libertad continúa". El día D fue el día más largo en la defensa de la libertad y la democracia. Pero no terminará nunca.

El caos de Muntaner

No se trata, por supuesto, de aplicar soluciones provisionales ni de actuar de vez en cuando para resolver atascos que, en ocasiones, llegan a paralizar la circulación por Muntaner. En esta calle es donde se producen los principales problemas, pero en otras vías verticales se detectan otras disfunciones inexplicables. Éste es el caso de las dos direcciones injustificadas del paseo de Gracia. Es urgente replantear la circulación urbana en su conjunto y actuar con celeridad en los puntos más conflictivos. En la calle Muntaner, concretamente, los agentes municipales deberían actuar más sistemáticamente en evitar los estacionamientos irregulares en doble fila. Pero no debe descartarse la supresión de la zona azul para ganar mayor espacio para los vehículos de bajada. Incluso debería plantearse la idea de impedir cualquier tipo de aparcamiento en las vías verticales de tráfico denso. El tráfico debe ordenarse de acuerdo con las situaciones creadas por los nuevos sentidos del flujo de vehículos. Hace casi dos años de estos cambios y ya se han visto los resultados. El Ayuntamiento debe actuar con más previsión y celeridad.

FERRERES

C ON la entrada en servicio de las nuevas rondas de Barcelona, las grandes vías de distribución del tráfico en sentido horizontal (las calles Aragó, Valencia, Mallorca) perdieron densidad de circulación rodada. Los nuevos grandes distribuidores de tráfico de vehículos en la ciudad son, evidentemente, las vías que tienen una disposición vertical entre mar y montaña (las calles Aribau, Numáncia, Via Laietana), y muy especialmente, las calles Balmes y Muntaner. Además de los efectos circulatorios provocados por las rondas de circunvalación, el tráfico por estas calles se ha incrementado por la mayor afluencia de entrada en la ciudad procedente de los túneles de Vallvidrera. El itinerario Via Augusta-Muntaner o Aribau es el más lógico para los vehículos que entran por los citados túneles. Las mejoras que han supuesto las rondas y los túneles del Tibidabo son indiscutibles, pero los responsables municipales de la vía pública y las autoridades en materia de circulación urbana no han adoptado medidas adecuadas a estos cambios. La calle Muntaner es el ejemplo más escandaloso de las consecuencias caóticas que provoca la falta de previsión en materia de tráfico sumada a los fallos de diligencia en la actuación de la Guardia Urbana. Entre la ronda General Mitre y la avenida Diagonal, los cuatro carriles de bajada se reducen únicamente a dos por la instalación de un carril bus y otro destinado a zona azul. Pero los abusos del aparcamiento en doble fila junto a la zona azul reducen prácticamente la circulación a un solo carril. El problema, que afecta a los numerosos ciudadanos que descienden al centro de la ciudad, lleva meses sin resolverse. Lejos de atajarse este caos diario, lo cierto es que empeora sin que se aporten soluciones eficientes ni por parte de las autoridades ni de los agentes del distrito encargados de regular la circulación.

REVISTA DE PRENSA

Las lecciones del día D

  • /.../En el Reino Unido, en 1944, no teníamos ninguna duda sobre la victoria. No cabía ninguna duda dado el estado de ánimo de los ingleses que nos rodeaban. El mundo libre no ha pagado nunca su deuda con este pueblo. Para él, la supervivencia ya era como un milagro. Muchos de ellos, bajo los bombardeos, pensaban morir resistiendo. Los supervivientes resistían al ver cómo el mundo entero se unía a ellos. Jamás una fe tan intensa ha sido tan poco mística. Jamás una determinación tan inquebrantable ha sido tan poco exaltada. Éramos mimados, apoyados, llevados por ese pueblo tranquilo que inyectaba una dimensión épica al más impasible de los civismos. De hecho, vivíamos ya rodeados de un pueblo vencedor. Es comprensible que las élites de una nación así, al recordar su grandeza, sufran hoy tanto con su declive. Dudábamos tan poco de la victoria que no calibrábamos los inmensos sacrificios que aún exigiría.

JEAN DANIEL

"EL PAÍS" Madrid-Barcelona, 6¡VI11994

  • Aquella espectacular invasión de Normandía de hace 50 años dio a Europa nada menos que una nueva ilustración. Después del día D, los aliados siguieron barriendo al nazismo, el más maligno y aterrador de todos los movimientos estatalistas que arraigaron en Europa en los años veinte y treinta. En 1975, la muerte de Francisco Franco acabó con el fascismo. Finalmente, en 1991, desapareció el comunismo. los en

Hoy, los 500 millones de habitantes de Europa gozan en conjunto de más libertades políticas que nunca en su larga, sangrienta historia. La OTAN y la Comunidad Europea se crearon conjuntamente en la posguerra por los aliados a fin de preservar una cabeza de puente democrática en la mitad occidental de Europa. Ambos no sólo sobrevivieron, sino que al fin consiguieron prevalecer/.../.

"THE WALL STREET JOURNALEUROPE" Londres, 6/VI/l 994

Soberanía de la Generalitat

  • /.../ Pero mucho más grave que su corrupción, más lacerante que su insensata política de nuevo rico y de emulación de las grandes potencias, peor aún que su falta de escrúpulos ante las libertades, lo que le condena irremisiblemente ante la historia es su falta de honor nacional: haber entregado el Gobierno de España, para conservar las prebendas del cargo, a la soberanía de la Generalitat. Que ha confesado no desear otra relación institucional con el Estado español que la derivada del reconocimiento de la Corona.

ANTONIO GARCÍA-TREVIJANO "EL MUNDO"

Madrid, 6/VI/l994

Gloria para Clinton

  • El americano de a pie puede estar tranquilo al ver su país menos amenazado de lo que lo estuvo en muchas décadas. Pero a los presidentes se les ofrecen pocas oportunidades de conseguir la gloria en política internacional. Y sobre todo a Clinton, que ha mostrado cierta propensión a parecer en este campo como torpe e inepto/.../. Pero cuando la gloria no puede ser ganada, puede tal vez obtenerse de prestado, que es lo que está haciendo Clinton en su viaje por Europa y los campos de batalla contra el fascismo /.../.

"THE NEW YORK TIMES"

Nueva York, 6/VI/l994