Cosas que pasan
GUERNIKAKO ARBOLA
liación de los símbolos en buena parte. Usted, precisamente, ha roto su calma cuando un símbolo común ha en
L A Casa de Juntas de Guernica, junto al viejo y sagrado tronco de roble símbolos históricos y profundos del pue-
ahora en mayor medida por sus atentados y ataques a personas cercanas al Partido Nacionalista Vasco. Lo fueron siempre, y algunos no lo quisieron reconocer. Los terroristas y los violentos no lo son ahora en mayor medida porque hayan intentado asesinar al consejero de Interior del Gobierno vasco, señor Atucha. Lo fueron siempre, cuando «sólo» mataban a militares, guardias civiles, policías, ciudadanos indefensos y niños. Lo fueron siempre, y algunos no lo quisieron ver. Los terroristas y los violentos no lo son ahora en mayor medida por lanzar cócteles molotov contra los queridos muros de la Casa de Juntas de Guernica, o el sagrado tronco de roble, raíz y solar amados por todos los vascos. Lo fueron siempre, y algunos se resistieron a aceptarlo. Estuvo usted magnífico, señor Arzallus, en su estallido de indignación. Es buena la ira cuando la ira es necesaria, aunque nazca tardía. El nacionalismo vasco pacífico -el mayoritario- ha tratado a los asesinos de ETA durante muchos años con la condescendencia de un padre indeciso a unos hijos meramente revoltosos. Pero ahora sufre las consecuencias de su error, y acusa, grita, se indigna y actúa. Bienvenida esa reacción, aunque nazca tardía. Y acépteme un consejo.
sido agredido por quienes limitan su vida al gozo de la violencia, del terror y la sangre. Hay símbolos que unen y símbolos que separan. Ese tronco de roble venerado es de los primeros. Ustedes tienen la oportunidad de dar el primer paso para unirá todos los buenos vascos desde la emoción de los símbolos. Y ahí pretendo llegar.
El himno oficial de Euskalerría es hoy el «Eusko Gudariak». Con todos mis respetos, el «Eusko Gudariak» es una canción de guerra, de enfrentamiento, un hermoso canto nacionalista. Miles de vascos la entonaron y miles de vascos la rechazaron. Incluso la humillan los salvajes y los asesinos, que la abusan como propia. El «Eusko Gudariak» es el himno de unos vascos, pero no de los vascos. Ustedes tienen un bellísimo himno de unión, que todos -menos los de siempre- asumirían. Sean generosos con los vascos que no piensan como ustedes ni sienten el nacionalismo. Únanse todos los vascos que defienden pacíficamente sus ideas y objetivos marginando a quienes no tienen otro fin que la barbarie. Aprovechen el buen camino de su nueva ira y conviértanla en un abrazo común. Abandonen las trincheras, pasadas y presentes, y adopten el símbolo emotivo de todos los vascos.
Los vascos son muchos, no sólo los nacionalistas. Excluyendo a los salvajes que usted ha descubierto hace tan poco tiempo, los vascos -nacionalistas y no nacionalistas, de derechas o izquierdas, creyentes o agnósticos- se unen en el sentimiento de respeto y amor por sus símbolos tradicionales. El futuro de Euskalerría depende de la reconcise
El maestro Iparaguirre compuso un bellísimo canto al árbol de Guernica, el «Guernikako Arbola». Pertenece a todos y nadie es su dueño. No hay sangre ni lucha en sus estrofas. No hay pasados encontrados ni divididos. No nació de un partido político y sí de un sentimiento compartido. El Árbol de Guernica está maravillosamente cantado. Háganlo juntos todos los buenos vascos y derriben las alambradas que hoy les separan. La generosidad, el olvido y la sensibilidad son también palabras para la Historia.
«Guernikako Arbola».
Alfonso USSÍA
productos que se contrate de acuerdo con las condiciones existentes.
blo vasco, han sido mancillados por los salvajes de Herri Batasuna. Nunca me figuré un Arzallus tan encendido, tan justamente encendido, tan noblemente encendido como el que denunciaba públicamente esta tropelía. El tiempo humilla a las ambigüedades, y los terroristas y los violentos no lo son
ZIGZAG
Reforma Constitucional
Antonio García Trevijano ha publicado en «El Mundo» un artículo del que, por su interés, reproducimos el siguiente párrafo: «Los partidarios de la democracia aceptamos sin reservas la vía de la reforma constitucional para llegar a ella. Nada nos distingue en esto de los reformistas. Sería estúpido masoquismo proponer una ruptura cuando hay libertades y leyes que permiten reformar la Constitución. En segundo lugar, si se entiende por ruptura no la del camino sino la de la meta, nuestra propuesta se resume en la sustitución del criterio proporcional por el mayoritario, para unir la sociedad política y la sociedad civil, y en el cambio del sistema parlamentario por el presidencialista, para separar los poderes del Estado y evitar así la corrupción. Reformas mucho más moderadas, por ejemplo, que las modificaciones en el modelo de Estado que propone la minoría federalista, que yo no comparto.»
El oro de Craxi
Ayer el Gobierno suizo confirmó, a preguntas del diputado socialista ginebrino Jean Ziegler, que, en efecto, tal y como se publicó en su momento, se habían requisado los quince kilos de oro pertenecientes al ex primer ministro italiano, el socialista Bettino Craxi. Y para que no faltaran datos de los dudosos pasos de Craxi por la Banca suiza, ésa que él mismo Ziegler definió en 1990 como «la'que lava más blanco» sin mencionar entonces las relaciones de Craxi, el Ejecutivo también describió los oscuros vínculos del socialista italiano con la organización de Albert Shamamah, «ejemplar» blanqueadora de dinero más negro que el carbón. En listas tan sinuosas siempre sale el nombre de Craxi. Pero, mientras pintan bastos en Ginebra se tuesta al sol del Mediterráneo al cobijo del cálido y agradable Túnez. Por si acaso siguen «cantando» en los Alpes suizos.
Nacionalistas
Las tensiones internas en el nacionalismo vasco derivan, a velocidad progresivamente acelerada, de la discrepancia abierta a la beligerancia abierta también. Partido Nacionalista Vasco y Herri Batasuna bordean taludes y precipicios. Y Herri Batasuna, a su vez, deja asomar grietas ciertas en su estructura de violencias confederadas. Todos sabemos qué ocurre cuando se rompen los abáñales: el mal olor se extiende por doquier, lo inunda todo; la atmósfera se vuelve irrespirable. La violencia proetarra y paraetarra está dejando de ser una escisión del nacionalismo vasco que esencialmente soportan y pagan los demás españoles. A estas alturas del sórdido relato, los otros nacionalistas, los simplemente sabinianos, ya empiezan a saber también qué vale un peine, capilar o de metralleta.
El próximo, Pérez Marino
Ayer, la intervención del diputado independiente del PSOE en el pleno de su Grupo parlamentario ha levantado las ronchas del silencio explícito entre los socialistas respecto al asunto Filesa y el compañero Galeote. Las pertinentes llamadas de atención de Pérez Marino denunciando que el partido no puede «premiar» a alguien que en un procedimiento judicial se responsabiliza en solitario y «no aporta más datos, si ¡os hubiera, de personas que pueden tener responsabilidad» en el caso Filesa, debieron sentar muy mal. Sobre todo un día en el que González había acudido a «reflexionar» con sus compañeros la estrategia futura. Más de uno, en el silencb unánime de la adhesión inquebrantable al secretario general del PSOE, pensaría que Pérez Marino estaba firmando, tal vez sin querer, su entrada en el distinguido «club de los malditos». Dr. Jekyll y Mr. Hyde. El magistrado pudo con el político. González, atento, no le perdonará la intervención, y si no al tiempo.
PUNTOS DE VENTA DE ABC EN ARGENTINA
BUENOS AIRES: Aeropuerto Internacional de Ezeiza; Corrientes y Maipú (edificio Entel); Florida y Cangallo; Florida y Corrientes (dos quioscos); Florida y Lavalle (dos quioscos); Florida y Tucumán; Florida y Viamonte (dos quioscos); Florida y Córdoba; Florida y Paraguay (dos quioscos); Florida y Charcas (dos quioscos); Automóvil Club - Belgrano; Aeropuerto Nacional J. Newbery; Corrientes y Maipú (Modart); San Martín y Sarmiento; Avda. de Mayo y Perú; Avda. de Mayo y Chacabuco; Avda. de Mayo y Tacuarí; Avda. de Mayo y Avda. 9 de Julio; Hotel Castelar; Rivadavia y Callao; Congreso Nacional; Plaza de los Misereres; Plaza de Constitución. Coy Sar-