Encubriendo su delito

ANTONIO GARCIA-TREVIJANO

Del mismo modo quc cn cl Código Penal existe la figura del delito continuado; en la mcnte abigarrada y paranoica del prcsidente misteriosa de una conjura permanente contra las institucioncs. Dada su propensión vacua megalomanía gratificante identificación dc sus mczquinos intereses con los del Estado no pucdc admitir, sin mortificar su vanidad, que una denuncia pública dc los aparatosos dclitos de corrupción de su Gobicrno no sca constitutiva de un grandioso delito de conspiración contra la forma 0 la

Pcro la denuncia dc una conspiración contra la forme dcl Estado contra suS instituciones no Es tan fácil dc CICCI como sc imagina €l presidente del Gobicrno En un régimcn de libcrtades no puedc haber delito dc conspiración que no sca preparatorio de un unatrame civil para chantajcar al Estado, con la finalidad de producir una involución imposible de imposible dc rcalizar. Imaginemos chantajc lo sufre el presidente del GobicmoFclipe González, como Luis quc cl Estado él? Imaginemos que sc Ic amcnaza con haccr público tal 0 cual S1 no concede a los chantajistas iSu dimisión? Lc favor. iLa involución de la oliiPero acaso CICC quc alguicn Jo supone coD podcr capacidad dc hacer con las libertades lo que hizo con cl rcfcréndum dc le OTAN? quc

el material captado por cl CESID. iCon qué propósito se haría? La Rcpública que pOr estos mcdios tan indignos scría tan indigna corrupta como Monarquía chantajcada pOr razón de corrupción indignidad. Ilegara

Bicn se ve que la teoría de la conspiración sólo descansa en la asociación imaginaria gratuita de algunos pombrcs, sicmpre los mismos, que gozan hen gozado de prescon razón sin ella, valor inteligencia para no tencr quc enfrentarse con los que, de verdad, no son más quc pobrcs hombres asustados de perder cl poder. En los medios de comunicación cuanto los cscritores que propalan el bulo con fingida preocupación,jalcando paranoia conspirativa del presidente y su sabia imbecilidad de Estado, no que tomarlos dcmasiado cn scrio. No son unos tontos grosos, como los del Gobicrno, manana mismo, tap pronto como tengan a tunidad de adular a un nuevo poder, dirán lo contrario de lo quc dicen bay hoy

Las cscuchas anticonstitucionales dcl CESID Do son sino el último episodio de sación del Gobicro, quc producen su cinico y angustiado Jefe la nccesidad dc cncubrir su propio delito con la invención de otro dclito mayor imputable & <los sospechosos de costumbrev popular

Imaginemos ahora que el chantajc lo sufre que cso ha sido cspiado por caso la conspiración Do cstaría cn la sociedad civil, ni cn la oposupongamos además que cxistc motivo para el chantaje por parte del Gobicrno de los quc sustraído Rey han