·Cosas que pasan

EL RESIGNADO

han permitido. Resignación, mucha resignación. Está cansado, desea recuperar el calor de la vida familiar, le agobian las responsabilidades y quiere retirarse en pos de un descanso. No le han dejado. Resignación, mucha resignación. Se lo han tenido que y

N O ha podido ser. Se ha defendido con unas y dientes, como un leopardo acorralado, pero no se lo magnífico», claman los cons-piradores. Ignoran que ha intentado por todos los medios impedir su designa-

decir a la cara, sin eufemismos : «Felipe, sin ti, no somos nadie». Doloroso trance. Ya las maletas preparadas, ya despedidos los setos y los magnolios, ya los bonsais dispuestos para el traslado, y nada. A luchar de nuevo, a ponerse \a camisa de los mítines, a sacrificarse por el bien común. «España y yo somos así, Cipria», y claro, Cipria emocionado, ni un voto en contra, unanimidad imperial, prietas las filas y los objetivos. «Felipe, no tienes más remedio que renunciar a la tranquilidad, España te necesita.» Ios tunio. Lo de Solana como secretario general de la OTAN fue muy duro. «Me alegro por ti, Javier, pero me has creado un gravísimo problema. Me temo que no van a dejar que me marche.» «Lo siento, Felipe, pero.el deber es el deber». «No puedo fallaros.» Ia

Se presenta. Aún se resiste, pero, al final, se presenta. No tiene ni el consuelo de la fe cristiana. De ser creyente podría desahogar sus tribulaciones con un «¡Dios mío! ¿Qué he hecho para merecer esto?», pero ni eso. Látigo del tormento, abrazo del martirio, «No os preocupéis. Renuncio a todo. Me presento.» Y Ciscar en éxtasis, con su ensortijada melena de plata izada al viento, ojos en blanco, labios temblorosos.

Sigue. Nuestro líder sigue. También se lo han pedido sus colegas de Europa, y de. allende los mares le han llegado voces nerviosas, llantos de ruego. Pujol ha respirado satisfecho y el guardián de la frontera del Ebro ha ordenado que se incremente la producción de mojones aduaneros. «Le ayudaremos a gobernar, pero a cambio le colocaremos los mojones.»

V

ción, que se ha reunido con los miembros de la Ejecutiva para convencerles de la conveniencia de elegir a un hombre nuevo, no gastado por el duro ejercicio del mandato. Ignoran que en sus pocas horas de soledad ha compartido el silencio con las lágrimas del inforha un

Y no nos ha fallado; A eso se le llama sentido de la responsabilidad y de la entereza. ¡Qué fácil irse y dejarle los problemas a otro! ¡Qué sencillo es retirarse y abandonar la suerte del partido en manos de un inexperto! En la vida política española hay mucho irresponsable suelto. «Tengo que permanecer en mi puesto.» ¡Bravo, centinela!

Quizá ha recordado, sin establecer comparaciones negativas, la anécdota de Franco con Arburúa. Fue cesado este último como ministro de Comercio y se atrevió a pedir explicaciones a su Caudillo. «Excelencia, creo que he servido a España y a su excelencia con lealtad y eficacia. ¿Por qué me ha cesado?», y Franco que se piensa la respuesta, y Franco que le contesta: «Desengáñese, Arburúa, vienen a por nosotros.» El deber es durísimo.

Está atado. Y todavía algunos dicen que el poder le interesa. Y todavía algunos afirman que todo ha sido una maniobra, y unos pocos se atreven a definir el drama de comedia. «Es un actor productos que se contrate de acuerdo con las condiciones existentes.

Agradecimiento y respeto. Exijo para el señor González agradecimiento y respeto por su actitud. Le han obligado a seguir contra su voluntad. Hay santos en los altares con menores méritos. «No quiero, no io deseo, no lo ambiciono, pero sigo por vosotros.» ¡Qué bella lección de humildad y entrega!

Y todavía hay quien dice que todo ha sido una comedia...

Alfonso USSÍA

ZIGZAG

Imperio de la ley

Antonio García Trevijano publica un comentario en su columna del diario "El Mundo» del que por su interés reproducimos el siguiente párrafo

«No importa que el espejismo legal de la Sala Segunda y del juez lo sufran también los gobernados. Todos se equivocan. La realidad española es el gobierno de los hombres. No el de las leyes. La novísima doctrina rompe con la antigualla medieval ae Henry de Bractona, heredada de Eurípides y Aristóteles, que el juez Coke instaló en el Estado moderno, contra la opinión de Frarv cis Bacon. Menos mal que Hobbes nos advirtió del peligro que suponía, para el poder soberano, el gobierno de las leyes. El régimen español, consensuado con la anterior dictadura, no podía ser otra cosa que silencio hobbesiano de las leyes. Pero, ¿qué pasa entonces con el imperio de la ley?

Otra antigualla liberal del jurista Dicey, útil para asustar a maleantes, pero inconveniente para gobernar con expropiaciones (Rumasa), con fondos reservados, con crímenes (GAL), con escuchas por razón de Estado (CESID). Frente a la intangible seguridad del Estado, cuya mera invocación verbal por los gobernantes es ley suprema de los supremos jueces, todas las leyes civiles y penales de protección a los derechos humanos deben silenciarse. El derecho a la vida, a la propiedad y al honor expresan un tipo de interés privado y egoísta, que los magistrados del interés público y común sacrifican a la seguridad del gobernante que dice realizarlo, aunque sea secreto.»

Huelga del medio billón

Ya se dispone de cifras referidas al coste de la huelga en Francia: cerca de medio billón de pesetas. Ventidós días de paro en sectores clave de la vida cotidiana tienen un precio. La huelga de los ferrocarriles, el Metro y los transportes públicos han sumido a Francia en una más que posible recesión económica que afectará, qué curioso, a los trabajadores que no forman parte de las empresas públicas. Así, se producirá una más que sórdida paradoja: los ciudadanos que han soportado la huelga de los empleados públicos, los que tienen su puesto de trabajo seguro, ahora pagarán, también, las consecuencias de la crisis desencadenada por los huelguistas. Parece un argumento de Kafka, pero ahí está. Y, para que cada uno quede en el sitio que le corresponde, ayer, Le Pen y el Partido Comunista francés estaban de acuerdo en la necesidad de continuar la huelga. Y que continúe así hasta arruinar a la nación entera. Los juegos sindicalistas los pagarán ahora el resto de los ciudadanos franceses.

Álvarez del Manzano y la bandera republicana

A falta de otra actividad más actual, el Centro Cultural del Conde Duque, del Ayuntamiento de Madrid, acogió en la tarde de ayer la presentación de una asociación que se denomina Amigos de las Brigadas Internacionales. La Concejalía de Cultura no se aclara, cuando consiente la impresión de un logotipo con la bandera republicana, sobre una hoja donde puede leerse: «El alcalde de Madrid y la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales tienen el gusto de invitarle al acto de presentación de esta asociación»... Aparte de la frivolidad con la que se emplea el presupuesto de todos los ciudadanos madrileños, por mucho «gusto» que tenga el alcalde Álvarez del Manzano, más es el «disgusto» de infinidad de votantes suyos. Si le han metido un gol al alcalde de la capital, que saque a otro portero. Y si se trata de un acto de «tolerancia», que lo explique para que todo el mundo sepa a qué atenerse. No hay peor rechazo de la cultura que la producida por un exceso de tontuna.

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