Contra la contusion
ANTONIO GARCIA-TREVIJANO
Salvar los derechos humanos del elector
Ias próximas cleccioncs no scrán Icgílimas aunque sean legales. lez-Barrionuevo viola los derechos humanos del elector y las normas dc la dcccncia pública. Una dcmocracia no habría dado paso libre a esta gran avilantez electoral. Otros el asesinato y la corrupción. Ese pesado fardo de poodremanchar al elector socialista , a los aceptan lan indigno rival. Porquc igual clcclor quc votante. merO Vu tante n0 tiene derechos políticos social; legitimar urnas. El elector también vota. Pero por la volamos esta oligarquía de partidos; sistema proporcional de listas le concede el derecho personal de elegir entre opcioncs distintas de Gobicrno; pcro jdc igual condición el derecho colectivo 4 determinar, junto con los de su misma preferencia, la distribución del poder político en la sociedad estatal, la posibilidad moral efectiva de ejercer ambos derechos: políticos: que quc
Sc violan los dcrcchos humanos de los cleclores cuando como conejillos de indias. Con estas clcccioncs sc hacc cl original cxpcrimncnto dc obscrvar el comportamiento moral de los espanoles ante la exasquc su régimen dc gárquico les coloca, de tener que elegir un equipo dc gobicrno cnlrc la lisla dcl crumcn comprobado la del crimen impune primera vista el horror del crimcn causa cl dc su perdón. Por eso es más que probable la derrota de la candidatura socialisla. Pcro perdón para la sociedad que el crimen perdonado. No tanto crimncn dcvicnc su cómplicc (Voltaire) eso sigue siendo aspecto individual de cucslión. sinO porquc <la picdad vcrdadcramcnlc cruel cuando ahorra criminales y asesinos la espada cnlonccs más crucl quc la crucldad misma; porque la crueldad sólo se ejerce contra individuos; pcro csta falsa picdad, dc la impunidad que procura, ara lanza contra la totalidad de la gcnlc honcsta a loda la tropa dc criminalcsy Bacon) . Nosotros ya sabemos a qué situación nos ha conducido el pacto de impunidad de los crímenes de la dictadura. es apostar por un futuro cada vez más criminal. podcr quc lavor
En esta circunstancia . es bochornosa la discusión entre partidos sobrc si dcbalcs Iclevisados dcben scr cnlre si dcbc lcrciar la voz dc la concicncia inopcranlc para que la deshonra sea total. ;Es que no saben quc disculir. prcgunlar nuevo, en presencia, es legitimarlo como candidato gobcrnar dc nucvo? ;Acaso no sicnlcn Un asco VIS ceral una repugnancia insuperable al encuentro personal con cl cínico valcdor dc los GAI , dc los fondos reservados de todo lo demás? Que partido lo avalc aunquc sca comO úllimo recurso de los intereses comprometidos sin retorno en dcl jclc prcbendario. Pcro cucsla cnlcndcr que hagan los otros grupos salvo no scr quc quicran cl dudoso honor. de triunfar el innoble lid tratando con <debido y noblc gcncrosidad al símbolo pcrsonal dcl se CICC una lalsa dc modcración; en plena turbulencia del naufragio de los valores moralcs. dondc sólo la audacia dc la intcgridad podría salvar el derecho natural de electores de agarrarse algún rcslo dc humanidad quc sc mantcnga tras la marea negra felipista. los tan
TRIBUNA LIBRE
Sobre la Iglesia y el dinero
PUENTE OJEA ]
implicación dc la lglcsia y los cclesiásticos cn escándalos finan ciervs sucios asuntos de dineno dcbc cxa minarsc sólo desde la anécdola. Fl fondo dc la cucstión no ilumina cvocando. cnlrc olros muchos. los oscuros scrvicios dc Un Giovanni ópcz hcbrco porlugués huido dc la Inquisición a Sixlo (1585-1590), de un Rotschild a Gregorio XVI (1831-1846), de un Giacomo Antonelli a Pío IX 1846-1878) de un Rodolfo Boncompagni a León XIII (1878-1903) de un Massimo Spada Pío XII (1939-1958): de Sindona Paul Marcinkus Pablo VI (1963-1978) y a Juan Pablo II.
Resulta indispensable anali zar la duplicidad en la que la Iglesia católica se movió desde su cuna. El anuncio escatolóde Jesús: la llegada inminente del Reino mesianico, Ul reinu utópico terrenal y celeste; religioso y politico; conforme a la esperanza de Israel. Un mundo sin codicia especulación dineraria . Pero el Ord culo escatológico del Nazareno falló, y él fue ejecutado por sedición. Este desenlace no deseado inesperado alteró radicalmente todas las perspectivas de cmprcsa mcsiánica . Fl Cristo dc loria. cscalología SC trans muló cn durabilidad a lglcsia susliluyó al Rcino. dcl podcr incluida la cucstión dcl dincro cn cl calolicismo se inscribe en la bipolaridad doctrinal y la ambigüedad prácgico teológico desde el judío Jesús al Cristo paulino. La fórmula tópica que mejor expresa la naturaleza híbrida del cristia nismo eclesiástico es bien conocida: la Iglesia de Cristo está en el mundo; pero es del mundo. Esta es la charnela que articula la ambigüedad constitutiva y la versatilidad operativa de una Iglesia que se fue dotando rápidamente de mentos de dominación: organización jerárquica (episcopado) burocrática sacerdocio profesional y estipendiario), objetivación sacramental estructurada (monopolio de carismas infundidos ex opere operato) formalización jurídica (legislación canónica) aparato político de poder soberano Sede Romana ) misión proselitista. En suma. una institucionalización del mensaje que anulaba su esencia genuina: es decir, algo en lo que jamás haber pensado galileo de Nazaret, absorto en pudo la inmincncia dcl Rcino cscalalógico-mcsiánico quc ya cslá Ilcy para cl cual solo prcnada y ahora 0 nunca. gando
Ja doctrina calólica dc la socicdad civil sc luc deslirando desdc una considcración de la riqucza y la cxplolación cconómicas Cn cuanlo consccucncias dcl dcsor den introducido por cl pccado original, hasta la normaliración Icórica y práctica dc CSC dcsordcn por clcclo dc la rcccpción cclcsiástica dc la idca cstoica dc ordo naturalis iría intcgrando originaria conccpción solcriológica cristia na dc la rcdcnción.
En ei primitivo período de expansión; la empresa misional cristiana seadaptó sin drama tismo al seno de la economía monetaria de la romanidad. Peru el paso, durante el Bajo Imperio, una cconomía crccicnlcmcnlc agraria dc lrucquc, más la irrupción de Iglesia comno tradición veterotestamentaria la entre judíos (Fxodo 22.25. Icvílico 25.35-38. Dculcronomio 23./9-21 ), dccir . conlra lodo cxccso cn la devolución de lo prestado. La
El Papado había creado tempranamente los rudimentos de su poder económico
Iglesia asumió esta condena , pero la realidad la que siem pre acaba adaptándose se impuso: la historia de los mean dros doctrinalcs quc dibujaron los doctorcs cclcsiásticos para sorlcar primcro; y nculralirar la prohibición dcl préstamo con interés constituye un monumento inigualado de la simulación del doble juego conceptual practicados por una confesión religiosa. Desde SUS orígcncs; la socicdad crisliana csluvo animada por cl intcrcam bio mercantil y el uso del dinero, pero mientras predominó la economía agraria el axioma ético de que el dinero no debía por solo engendrar dinero representó punto de honor, inconmoviblc de aunquc dcl propiclario sicmnprc penuria de dinero; prevaleció temporalmente porque también favorecía la Inmensa riqueza latifundiaria de la Iglesia. Sin embargo; cuando las estructuras socioeconómicas del feudalismo dcclinaron; la cclosión dc la cconomnía urbana cscncialmcnlc. una cconomía monclaria luc relegando al olvido; en la práclas prohibiciones canónicas siglos iniciales; tica,
En la plenitud del Medioevo como los príncipes cristianos sucumbierun los imperativos monetarios estimularon las prácticas usura en el artilugio de buscar en los especuladores hebreos maes tros en €l negocio del dinero su financiación loda vc/ quc cl Pcnlalcuco no prohibía la usura con gcI lilcs Fstc dcsplazamicnlo dc Ja culpabilidad moral nola blc cjcmplo dc la pcricia dc la Iglesia cn la técnica dc crcar víclimas propiciatorias dc sus propios pccados. Andando cl licm crccicnlc gravilación dc las clascs propictarias burgucsas sobre la socicdad crisliana; añadida a las ncccsidadcs financicras dc unos Fstados Pontificios conligurados scgún modclo InsCT laron dclinilivamcntc a la Iglcsia cn la arrolladora dinámica dcl mundo dcl dincro. y la convirticron mayor baluartc idcológico de la propicdad vada y cn la aliada nalural dcl capilalismo cn todas sus formas pese a ciertas reservas puramen te retóricas. los pri -
Ta Scdc Romana había crcado lcmpranamcnle los rudimcn los organizalivos dc poder económica. Aún en el alba del Medioevo, las tres funciones del arcarils administrador del patrimonio). jero) y el vestararins (custodio del tesoro pontificio) prefiguran nial La autorizada obra de William E Lunt, Papal revenues 1965) documenta cumplidamente los recursos financieros del aparato pontificio de poder: propiedades, tributos, census impucslos sobrc rcnlas. subsi dios; lasas por scrvicios y las_ cioncs; lasas dc cancillcría. oblacioncs, donacioncs Icga vcnla dc indulgencias y dc oli cios los luluros moni Clc amén del omnipresente óbolo de gestión de esta poderosa maquinaria fiscal se centró en la Cámara Apostólica llamada inicialmente Fiscus en el ocaso