OTRASRAZONES

LOS TRES PARTIDISMOS

ada C men de Poder tiene los partidos que merece su propia naturaleza. Las Monarquías absolutas y las modernas dictaduras tuvieron los suyos Ilas. Pues un partido

LA INFORMACIÓN COMO ARMA

para situarse en la Administración Públi ca y dominar desde allí a la Sociedad, en su provecho y en el de los sectores sociaposible concretar el bien común de los gobernados los gobiemos son neccsariarentc partidistas. Incluso las leyes responden a las necesidades más comunes no tienen la misma utilidad para todos. pues, dos clases de de las leyes El único freno contra los abusos del primero está en la scparación de poderes, esa que impide al Ejecutivo tomar en la aprobación de las norabuso del segundo está en el control de la constitucionalidad de las por los jueces, para anular las que sean privilegios redactados en términos generales Esos partidismos tienen curso desenfrenado en la Monarquía de Partidos, porque su Constitución no ha establecido los frenos de la democracia . que parti parte leyes

Tras la guerra mundial , se estableció en Europa, por miedo a la libertad, un tercer partidismo que ha dejado en mantillas los nudos gobcrados. Viendo cl mundo al modo del despotismo ilustrado (todo para el pueblo, pero sin el pueblo) el nuevo partidismo trata a los individuos como seres incapaces de devenir sujetos activos de la política; y como menores de edad que no pueden obrar en la vida pública sin la tutela de algún partido Los partidos del momenlo constituyente sc apropiaron; mediante expropiación de la libertad política de una exclusiva cstatal para rcpresentar la Sociedad. Los súbditos de las dictaduras se creyeron libres; al pasar a scr súbditos de los partidos; sin la libertad los ba bría hecho ciudadanos. Las listas clcctorales y el gobiemno de la lista más votada reducen cl papel de los gobernados al de elegir entre partidos-tutores. El infantilismo en la concepción del Poder extiende el imperio de su impubertad al discurso púque

Este modo partidista de concebir la poChapelier tad de los individuos, en tanto que libera de las corporaciones que antes le da con la participación en la <res-públicav a través dc grupos organizados. El romanti cismo de esa ley utópica la hizo inoperan te. Pero su espíritu perduró durante la pri mera época parlamentaria, cuando no eran éstos los que hacían partidos. En la demo cracia eslá resuelta la legitimidad de los partidos . Expulsarlos de la sociedad, con la dictadura de uno solo en el Poder; es tan contrario a la libertad política de los ciu ley dos dadanos, como meter a varios en el Estado, dándoles y fi nanciándoles un oligopolio para la representación en exclusiva de la socicdad.

totalitario y genera un dominio incontrolado de cllos sobre la sociedad. El Estado no dar naturaleza constitucional a los partidos; quc son asociaciones cas de la sociedad , sin convertirlos en entes estalales de derecho público. Sabemos; con Gramsci, el lugar donde se crea la división ciudadana, por razón de la li bertad dc asociarse y de producir ideologías, no es la sociedad política, sino la civil: La libre conquista de la hegemonía y la libertad política de asociarse, son letra muerta cuando los partidos constituyen consagrados y por el Estado se 'perpetúan en la representación de la sociedad civil. Para ello, el partidismo de Estado tiene que trocar libertad pOr corupción; ideas por negocio, lealtad pOr poder; realidad por ficciones y nación por regiones. puede políti que pagados

La idea de situar a los partidos en €l Estado es de origen

Antonio GARCLA TREVIJANO

n mi anterior arúículo me rfería al modo en quc la oricntación de nuesua tecnología bacia el armamentismo frusua las lidades de dcsarrollo bumano; canalizándo las hacia la destrucposibi -

aplastante desigualdad y concentración de la fuerza bélica en manos de unos pocos; se haimposible una auténtica democracia Pero la panoplia de las armas no se reduce a rica hacha de siex hasta el misil nuclear; la información y sus múltiples recursos juega un decisivo en todo enfrentamiento, tanto humano comO zoológico. Desde sus lidad Odisco en el cpos homérico es califica do como rico en ardides. No carecía cicrta mente de valor; fuerza y dcsucza fsica como los otros héros legendarios; pero fue la astucia la le penitió sobrevivir y triunfar an estaba reservado acometer; como los del cíPolifemo 0 las desatadas fuerzas de la naturaleza Y hoy día la captura de infora ción y su control han inspirado decisivos nCUSOS tecnológicos. Tal ocum con los satélites espías; que desde el espacio son capaces los papel que clope

FUGAZ INTERVENCIÓN PLENARIA

e extraña el espía judicial de que no ha ya trascendido loocunido en €l curso de una curiosa scsión plenaria en el Conscjo General del Poder Judicial de la pasada sema na Maratoniana sesión que, por la mnañana (y eso sí que tuvo la debida trascendencia, pues afectaba a todos Jos 'españoles) trató del infor me sobre la necesidad de modificar parte del Código Penal . Para discutir tan importante cuestión se reunió la totalidad de los vocales, pero había una señalada y justificada ausencia la del magistrado Marcelino Murillo; convale ciente de un ataque al corazón.

Si su ausencia no 'sorprendió al espía sí lo hizo vcrle aparecer por la segunda sesión que plenaria ladela tarde, que tenía sobre la mesa un asunto menor: saber si proccdía autorizar al juez Siro García, el mismo que juzga el caso Banesto, a que se incorporase a la Prcsidencia der su condición de magistrado del Supremo. Asunto no despreciable; peroque afectaba s6 lo a una persona Poco duró la sorpresa El espía le ha dicho a Juan Bravo que Murillo no soportar los debates; y mucho menos ver discutir enue ellos a los vocales propuestos por el PP; y terinó por ausentarse del Pleno sin llegar siquiera a votar; pudo

Juan BRAVO

Malvinas, en que la ayuda norteamericana a agresión Yugoslavia han determinado que infonación que los EEUU se permitían gracias a su superioridad en este terreno. Pero, además dc estas utilizaciones más estricta sivo servicio a sus monopolizadores: la de tección dc recursos naturalcs sobre el planeta cuya importancia puede la 'política a se guir sobrc Estados quc; privados de dicba información ignoran sus propias posibilidades yseconvierten enobjcos de apetencia para sa tisfacer las necesidades de los poderosos. guiar no sólo de seguir movimientos de fuerzas militares sino de 'conversaciones telefónicas y dc Iccr placas de matrículas dc coches. Es sabido papel que tales in han jugado en desde la Gucna de las grabar genios

Esta ralidad no representa sino un capítulode la vigilancia a que los diversos países ciudadanos nos encontramos sometidos en esta hora en que los servicios sccretos de las grandes potencias utilizan podcrosas tecnologías; alienando nuestras libcnades; diri giendo nuestra política y convirtiéndonos en prisioneros de su sapiente voluntad brá pensado espontáneamente en la utiliza ción más comentada y evidente de la información como ama y que se refiere al control de la misma cn los medios d comunicación. Así, desde la Guena de Vietnam en que la amplia libertad inforativa conuibuyó a la crítica intema y al fracaso imperialista aprendió la penosa lección que condujo a una la descarada y confesada <guera de propa en la agresión Yugoslavia que tan eficaz ha sido para dar una versión parcial de añadir otra: la que concieme al troquelado de las conciencias mediante la cinematografia y conforadora de las actitudes políticas y sociales que domestiquen a la población según las conveniencias idcológicas del Pero, quizá

Se trata indudablemente de una temática que ha sido largamente comentada y denunciada por las mentalidades críticas, como la de Chomsky entre ouros muchos. Pero quemía finalmente, traer a colación otro decisi capítulo en esta conversión de la infona ción en virtud de la categona del vtop secrb se sustraen al conjunto de la bumanidad, atendien neficio económicos de las grandes empresas, conocimientos que podnan ennquecer las po sibilidades de desarrollo humano. Logros que, culminando €l esfuerzo mantenido a lo largo de siglos dc investigación y trabajo; no seran posibles sin él y moralmente deberían manidad Ésta la libre circulación d informa ción sería la verdadera globalización y no la que con tal nombre se nos pretende imponer

Carlos PARIS