OTRASRAZONES

SENTIDO SOCIAL DEL OTOÑO

influencia de las esta ciones en las conductas senti mientos de los hom instalados en civilizaciones solaIes, pesc estar mitigada pOr el acondicionamiento artificial de los habi bres

Naturaleza y sociedad se han separado. Entrando y saliendo de las escuelas bajo la sombra oloñal de sus madres, los bulliciosoS críos prestan a la ciudad, con árboles de doradas cabelleras, la algarabía de la vida en la naturaleza rumorea con cl verdor de la ciedad se dcsconocen. Acudiendo y escapando dc las fábricas y oficinas, por caminos de asfalto y orientación de encrucijadas, ríos de mujeres y hombres anó nimos concurren animados a las fuentes del sustento y se dispersan apresurados, como hormigas sin alas, hacia lejanos hor migueros , Naturaleza y sociedad se enfrentan. Sólo con la vista y cl tacto, los sentidos no pueden catar las cosechas. Las frutas insípidas no han madurado en fruta les, las hortalizas aguacbentas no han crecido cn huertas aireadas, los caldos de la vendimia n0 reposado en las bodegas. Ylo quc viene del mar, la granja 0 el pas to, congelado. Paladear en la mesa algún sa/onado de animal sano se hace aún más raro que topar en la ciudad con una persona sabia. que prima han Ilega

Y; sin cmbargo, naturaleza y sociedad; divorciadas desde que los días se empare jaron las noches, se reconcilian y se abrazan cn prometedores encuentros amables bajo la templanza del sol y las dulces lluvias dcl segundo equinocio. La nueva mocedad retoza y se enlaza en los <campusv de la docencia, con unos ramilletes de libros encapullados que; como exóticas florcs de invemadero; se abrirán con des en la siguiente primavera. Las al fombras de colores, los abigarrados tapi ces que no pudimos admirar más de un día en los verdes prados, adoman las riberas de las anchas calles y se meten en los escaparates de las primicias sociales. Más bonitas y menos excitantes, por ser más gana

táculos modernos, sigue siendo motivo dc inspiración para poetas del sentimiento; y de reflexión para escritores de la conducta. Todas las estaciones tienen sus encan tos y fastidios sociales. Pero siempre se viene dando a la primavera la de oro; al otoño; la de plata; al verano, la de bronce; al inviemo; la de bierro. Las discrepancias en esta jerarquía es cuestión de latitudes. No es el mismo otoño en el Moncayo que en la de Granada. Ni la primavera en los valles asturianos que en las llanuras manchegas. Mientras duró la civilización agrícola, la sociedad acomsus tiempos de fiesta y ocio a los de cosecha y reposo en las faenas del campo. La urbanización y la programación masi va de los días de asueto cambiaron; en las sociedades industriales; el sentido natural de las estaciones. Por la renovación general y repentina de la vida urbana, ahora parece que, terminado el verano, entra con el otoño el encanto perdido de la primavera en España palma Vega pasó

LA REALIDAD VIRTUAL

n el futuIo nues serán muy distintas, Vd no nece sitará viajar a un lugar de la costa y desplazarse a la playa para gozar de sus delicias. En el interior de su propia casa los recur-

sos de la realidad virtual crearán dicho ámbito; y le harán sentir las scnsaciones experimentaría sumergiéndose en las aguas marinas y gozando de las caricias del sob . muy parccido a estas proféticas palabras he podido escuchar con tanta sorpresa como regocijo en una emisión de TV un día dc este recién fene cido verano. No parecía una broma sino un pretencioso alarde de clarividencia futurista. Y,se dirá, ipor no accptar tal fantasía? iNo estamos asistiendo ala realización de tan tas maravillas que en anteriores tiempos pare cieron puros sueños? El escenario apuntado n dejaba, por demás; de resultar muy afin con el mundo que en nuestro derredor se está creando. Con el universo crisálida entomo de los hombres, mujeres y no diga mos, niños de nuestros días se está tejiendo, aislándoles de la realidad viva quc qué quc de un atasco automo vilístico y, además €scuche por la radio el número de víctimas la cscapada veraAñadamos, aún laposibilidad de que los mecanismos virtuales nos cren el panorama de un mar embraveci quc

Laralidad virtual: con sus úlumos dcsarro Ilos se ha dado un paso de gigante. Antes la mera ciertamente, nuestra mente y nuestra fantasía convirtiéndose en 'poderosa arma de Or ganizaba sus mensajes: Pero; ahora, desbor dando nuestras potencias pensantes e imaginativas, asistimos a la vivencia total de un mundo artificial creado y servido por la industria En sus orígenes semcjante creación de un ámbito Eicticio; reproductor imitativamente de ciertos aspectos de la realidad repre sentar un entrenamiento para adentrarse con ocune con los simuladores de vuelo en que se entrena un piloto. Pero ocuniría si tal piloto nunca asciende a un avión y pasa su vida jugando en el simulador? La vida; como en Calderón; se convierte en sueño. La gran diferencia reside en que Segismundo; desconcerlado, es traído y Ilevado de un ámbilo a otro, mientras que el usuario actual de los artificios virtuales es un cliente, escoge el sueño en que quiere sumirse y que le es servido por una industria; que ya sería demasiado limitado calificar de <industria de la conciencia, al modo de Gouldner; ahora se ha levantado a <industria de la vida simulada . quien podía que clásicos, podríamos recordar a Don Quijote montado en Clavileño. También fue un vuelo virtual, aderezado, además, por los lles y las estopas que, azotándole con ficticio viento y chamuscándole las barbas, le hacían creer que atravesaba las regiones del espacio; descritas por la cosmología de la época. Los Duques se burlaban de Don Quijote: LQué nuevos Duques se burlan de los actuales hu manos? De humanos que; a diferencia del Caballero de la Triste Figura pucden merecer la burla pues no emprenden su viaje ya para luchar con bárbaros gigantes, sino para distraer su aburrida vida grandcs aquel fue-

Carlos PARíS

La imagen de tan singular porvenir tener aspectos seductores. Especialmente para un ser humano que acabe de emerger agotado puede do en cuyo seno somos agitados por tenibles olas; sin que nadie nos impida el baño, pues no existe bandera roja prohibitiva, a haber desaparecido todo peligro; aunque, por mayor emoción se nos puede aportar la fantasía de un soconista virtual que pos salva y de una chínica en que somos atendidos; para superar las con secuencias del estremecedor lance. Pero; en este mundo todo tiene sus se anuncian otros riesgos en el horizonte. Por ejemplo, los atascos automovilísticos pueden ser sustituidos 'colapsos en la red que nos suministra las virtuales imágenes, impidiéndonos entrar en tal paraíso 0 expulsándonos de repente de €l, con la consiguiente y traumáti ca initación Y, evidentemente, no afrontare mos las amenazas de las furias de Poseidón; pero sí las de unas obesas carnes engordadas en tal pasividad que requerirán cuidados médicos ya nada virtuales. Cames; por otra par te, enblanquecidas, a no ser tual sea completada por otra, con rayos UVA por que

Desde los Tribunales las profunda porque, junto a la reactivación de 1o social, se hace una inevitable entrada en el interior de la conciencia. gencral duraderas y menos salvajes que las naturales. La sociedad renueva en los otoños la vida cultural , como la naturaleza los sentidos en pri mavera. se abre, incluso la esperanza, en las gen tes y las institu -

Otoño consagra las fiestas del espíritu y de los espíritus. La de las madres inmaculadas, todos los santos y todos los difuntos. 0 sea, concepción de la vida personal y con la mucrte, de la especie. Las hojas caen para otras nazcan del mis mo árboL. No ahí consagración de la vida individual, como en primavera, sino consagración de la vida de la especie. Fiesta, pues, de la humanidad Y como las fiestas del espíritu no pueden celebrarse y triunfar sólo por el espíritu; la sociedad po ne la decoración mundana y la naturaleza las engalana con nubes de incendio y luz de oro disuelto. ;Otoño, en España! vida, hay

Antonio GARCLA TREVIJANO

JUBILACION CON MÉRITO

ay personas, y colectivos a quienes H la de la pensiones les trae al fresco: tienen su jubilación más que asegurada y no se van a preocupar por unos pocos miles de pesetas de diferencia al mes en sus ingresos. Eso es precisamente lo que les ocurre a un selecto grupo de altos man dos militares guerra

Magnífico servicio han debido Gobierno cuando ha ordenado; insiste el esprestar pía, que estos destacados militares, alcan cen el máximo nivel en la Orden de San Hermenegildo; que concede las condecoraciones que premian a los profesionales con más de cuatro lustros de vida militar sin manchas en sus hojas de servicios.

Yes que estar en la cima de esta Orden no tiene límite de edad y; además, lleva aparejado un sobresueldo de unas 200.000 pesetas al mes. No ha extrañado, pues, a Juan Bravo escuchar en círculos militares que, en el fondo; los Jefcs de Estado Mayor son como los ministros; bienes del Estado y con derecho a pensión vitalicia.

Juan BRAVO

Si que hacer caso de lo cuenta el espía militar; alcanzar la cúpula de las Fuer to Jefe del Estado Mayor de uno de los tres ejércitos, 0 presidir la Junta de Jefes; claro, asegura una tranquila y despejada vejez. hay que