LEZON
SERRALLO DE LA INDIFERENCIA
hombres L los pueblos se distinguen unos de Otros no tanto pOr las cosas habituales que se acostumbran, para vivir bien, como por las extraordinarias que los admiran, para
Si yo escribiera la historia objetiva de la transición, como unos amigos y edito res mc piden; sería causa de admiración universal por baja que fuera su calidad li teraria. Pues ese libro narraría, estupor general, el impío relato de la serie ininterrumpida de actos voluntarios que han jalonado la antiodisea española del espíritu público; del colapso de las pasiones cívicas, del seguro a todo riesgo contra la perturbación del ánimo colecti bertad, de la marcha antiheróica de la indiferencia moral de la formidable conquista pasiva de la tranquilidad social . Gracias a nuestra transición sabemos más que Séneca. El sabio cordobés ignoraba que un pueblo apasionado e iluconquistar su tranquilidad pú blica, sin renunciar a las pasiones tas ni a la participación política, con tan sól0 dejarse ir hasta la más completa indiferencia neutralidad de las pasiones del espíritu; lo que más nos sorprende en ella, por la grandiosa visión de sus promotores, ha sido que el pueblo español Ilegara descubrir; ahí, el último secrcto de su iberación. Sin amor a la verdad y la justicia no nacen los sentimientos de servidumbre. Sin indignación contra la mentira y la injusticia sc ha fraguado cn España el sentimiento de la libertad política. bajo puede egoís ~de
Una historia semejante; escrita al esti más hilaridad social que convulsión poIítica. Pues así como el benevolente Montesquieu hizo reir al mundo con sus descripciones <eticv de las costumbres
vivir mejor. Lo quc extraña a las perso nas, lo que las sorprende en sus ideas y costumbres, la curiosidad que las mueve hacia nuevas emociones acciones, constituye la primera pasión de la condi mo senlimiento singular de esa emoción mental que produce siempre toda clase de extrañamiento. Es tan singular que, a diferencia de todos los demás sentimien tos, no tiene la compensación de otra emoción opuesta. Lo opuesto a ella es la ausencia de sentimiento, la indiferencia. tantas cosas dignas de admiración; por su grandeza 0 pequeñez, su bondad 0 nocividad, su utilidad 0 inconveniencia, su auacción 0 aversión, sería más fá cil ver la personalidad de un pueblo en Jo que le deja indiferente que en lo que le admira . Mientras la historia no complete Jos rclatos de los acontecimientos y costumbres con los silencios clamorosos de indiferencias que los condicionan y explican; no conoceremos la idiosincra sia de los pueblos: <Dime lo que te deja indiferente y te diré Hay que las quién
OTRASRAZONES
A Gómez de Liaño parisinas de su época, se imaginar la clase de admiración que causarían los hechos y valores primarios de nues tra transición, vistos pOr un <persas Todo sería risible. Desde la exaltación puede
EL TEATRO DE LA POLITICA
'ive el hombre de las actuales sociedades industriales en un univerartificialNo me rde objetos técnicos que circundan nuestra exis tencia sino al mundo mental de ilusiones y representaciones que el política del perjurio hasta la justificación moral del atrocinio de partido; desde la del silencio sobre los crímenes del pasado dc los hombres públicos a la sor da impunidad de sus fechorías presentes; desde la injusticia a un particular, cuya abeja picó de muerte al presidentc del Tribunal que lo arruinó, hasta la condena de un juez para escarmiento de la probidad en la magistratura; desde el soberano desdén por la patria al premio electoral de los movimientos separatis tas; desde el elefante blanco al señor Lo único que sorprende en este Reino de la tranquilidad es aún exisuna lengua rara, sin importarles que se entienda, y que no sean eunucos; para el sosiego de sultanes, en el serrallo de la indiferencia. Iey probo que
Antonio GARCIA TREVIJANO
hábilmente le ha fabricado € impuesto mediante los medios de comunicación. Y digo el hombre, rfiriéndome especialmente a varón la mujer; mucho más atenta y atenida a las urgencias cotidianas; mantiene un mayor con tacto con la realidad Es el chombre crisálida , envuclto en cl caparazón de los mitos; a me he referido en anteriores artículos. Pero seme jante ser receptor de imágenes astutamente ela boradas tiene su contrapartida su complemento, en el protagonista de tales imágenes: el personaje público que comparece ante éL. Sea varón o mujer, resultando lamentablemente significativo que la exclusión de la mujer de la esfera pública Ilegado al extemo de que la connotaciones puramente sexuales. Actores y espectadores; demo ciertas vanguardias han tratado de levantar 'política hemos 'seguido el camino inverso; cada vez cuenta menos la ciudadanía el público;y más los actopoder pucs que haya psea
LA CANALLADA
entro de las múltiples barbaridades D que salen del entomno nacionalista, una que ha causado la indignación de un interlocutor de Juan Bravo, para más señas concejal del PP. Es la referencia de Iñaki Anasagasti a que a la acutud del PNV (su carrera independentista des de Estella, añadiremos) varios concejales del Partido Popular han salvado la vida Eso, me Peor; un aviso sobre quiénes son las víctimas preferidas para ETA, Ios indefensos y valientes hombres y mujeres que se presentan en las Listas políticas de un partido para defender unas ideas dentro de una democracia. Ellos son los estigmatizados por ETA, y hay gracias
Anasagasti ha podido ser torpe, 0 sim plemente ha dicho lo que otros le dicen. Que el <enemigov está en ese grupo co, cuya seguridad depende; por cierto; de la Policía Autónoma Vasca. <La verdad ~di ce mi interlocutor - es triste te exijan pedir perdón pOr vivir y pensar en tu propia tierra y, además; te pongan en el punto de en vez de a la polícía vasca les proteja. Una canallada. políti que pedir que añadiremos, el PNV, porque representan a todos aquellos ciudadanos que rechazan los proyectos de hegemonía que tienen los nacionalistas. POr
Juan BRAVO
res. Debiéndosc añadir; por demás; que se tiendearducir su número, hasta que sólo queden dos en cl escenario. Es el ideal político ha defendido muy recientemente Maragall, bipartidismo frente ala riqueza de opiniones que vicrte entonces la 'política en un combate de boxeo, más educado; sin golpes físicos? jEn un duelo, sin cruentas heridas? Es el espectáculo 'complace a la mayonía de los medios decomunicación; Rosa Diaz frente a Loyola de Palacio, Aznar fnnte a Almunia, el candidato repu blicano frente al demócrata en EEUU. que
Pero yo quería ahora insistir; más en €satreray en la 'parodia del noble arte del teatro; en que se ha convertido la política Porque la gran desdicha reside en la suplantación de la actores cubrían su rostro con la máscara, pero; justamente tal encubrimiento constituía un re curso para expresar una transformación en que el oficiante se convertía en el soporte que daba vida al héroe 0 la heroína la personalidad que le raptaba y interpretaba.Era la creación mágica de un mundo nuevo; cuya misteriosa vivencia nos revelaba 'profundas zonas de nuestro ser, y hacia el cual viajaba el pueblo congregado ante la escena, para regresar enriquecido en El actual se envuelve en la imagen; que sus cspecialistas le fabrican; y dcsaparece en ella, pero la lanza como auténtica en la arena en que el futuro se juega No preten de rcpresentar a otro; sino presentarse a sí mismo,Y entonces lo que triunfa es el engaño; al par que la ralidad la urgente realidad de las tareas 'políticas; se queda en la tramoya: Como; además, elecciones e han convertido en un mercadode votos; en él se vende comoenclactual mercado; la apariencia Poco dcspués de la elección de comO presidente de los largos años exilia docn EEUU, Ferrater Mora, publicó un artículoen el que comentaba el carácter determninan te que en la elección de dicho personaje había jugado el color de los fondos; elaborados por psicólogos; sobre los cuales su imagen era exhibida en la TV durante la campaña A la luz dcl modoen tales fondos han encaminado la ca ciertamente han jugado un bastante si niestro en la historia del mundo y de los 'propios EEUU. Todoello rma con el hecho de vimos en la cultura no sólo del mercado, sino del envoltorio. Compramos frutos de hermoso colorido que no saben a nada Prendas d ropa que extraer de su 'precioso envase requiere el manejo de complejas armas tecnológicas; prometedores frascos sólo destapar un atleta en plena forma No son objetos destina dos al uso y disfrute; cual un alma anticuada pensaría; sino a la contemplación visual y Ja caricia táctil.A la exhibición en el escaparate: Qui zá también somos muy anticuados; viejos dinosaurios, y querríamos una 'política de realidades y no de apariencias. No imágcnes dc políticos seductores sino ideas y convicciones para sacar adelante este mundo tan rico de posibilidades como mezquino de realizaciones y justicia que que polúco gaño. las Reagan españoL 'papel que puede que
Carlos PARIS