OTRAS RAZONES
UN AÑO DE OTRAS RAZONES
propósito E de esta pági na ver los asuntos de la calle desde ventanas que no se abren en cl edificio estatal dc los partidos; era di fícil de cumplir. Asegurada la libera lidad del periódico,
el problema consistía en reunir a doce escritores que vieran y miraran el mundo de las cosas sociales con sus propios ojos y su propio juicio. La dificultad de encontar talentos personales en una sociedad de consenso habría hecho retroceder al más optimista de los diógenes. Porque ni uno sólo, lo repito, ni uno sólo de los escritores y 'publicistas consagrados; por muchos méritos de orden artístico 0 académico que los acompañen, tienen talento 0 cora je para ver lo público por debajo 0 por en cima de los tópicos y mentiras de la tran sición. Frívolos decoradores de bárbaras oligarquías partidistas y financieras del negocio editorial, se reúnen en capillas culturales del templo de la falacia; donde se cultiva la facundia sacerdotal para que el pensamiento crítico y la grandeza moral, que lo aplastarían; no tengan donde anidar, las
DON JUAN POLITICO
stas fechas de primeros de noviembre, en que; según una vieja y curiosa tradición Don Juan en la sión d Zorillanvivía efimera y rtualmente, en nuestros escenarios, nos invitan a volver so brc tal personaje. Pero popular
mi intención no es renovar la discusión sobre sus lances de burlador de damas y escamecemundo amatorio al político; donde el mito es Yquizá más ajustados a nuestras latitudes hispánicas, donde resulta, según las encuestas, a pesar de la apariencia y la leyenda se practica bastante poco el sexo -aunque se hable tanto de é-y obsesiona más la política que,
Así la primera acep ción de este personaje la más inmediata enel tenenodela 'política se convertina en la del tránsfuga El aventure-
Mas no es en esta visión del donjuanismo; la más elemental, en la querría quedarmne. Como muy dado desde mi juventud a la rica obra de Unamuno; me insistir en su in terpretación del complejo mito. Para el pensador vasco era Don Juan principalmente un SCr vivía para reprsentar su papel ante los demás. No tan voceado a realizar 'conquistas ~ como ajactarse de ellas. En este sentidose rvela como elmáximo representante de la <concepción teatral de la historia Don Miguel aña deala visión marxista y ala freudiana En ella vertidos en auditorio; devora a la propia e ínti ma muno en su segunda crisis; la del destiero cuando, levantado a la popularidad temía el Unamuno público; el de <los papeles se tra que gustanía que quc de sus actitudes bajo un nuevo cielo, muchas de estas resonan plica
ro infiel en la codicia del en proporciones minúsculas - sustituye al erotismo sexual. En su vuelo mariposea de floren flor; de partido en partido; libando el néctar que las diversas opontunidades coyunturales le ofrezcan para dar a tal codicia Quizá más que con una frágil mariposa tendríamos que compararlo con un ave dc presa que no mariposea sino <alconea para anebatar con sus garras el Yno siempre hace falta cambiar de partido; peor que este transfuguismo de los pocos poderosos; es el de los des líderes que, para mantenerse en el podery gozar de éL, trasvisten a su propio partido con ios atuendos que la moda política impone desde sus modistas . quien poder gusto poder: gran'grandes
Ya esta luz podemos contemplar y criticar el carácter donjuanesco de gran parte de nues tro escenario político; dentro de la teatraliza ción de la política actual a que en anterior en que Don Juan se proyecta ante otros es la de un fanfarrón, y la fanfarronería domina como actitud nuestra vida pública No sólo la principalmente referine; a la penosa chulería que domina nuestra arena 'política Observemos iNo sera de desear un verbo más rico de pen samiento y 'capacidad dialéctica; por supuesto más brillante oratoriamente; y menos exubeTante, en cambio; de pura anogancia? iEs tan inmaduro nuestro pueblo sigue rindiendo culto al chulo? Entonces se impone una im portante catarsis. Una doña Inés que nos salve. arulos que
Carlos PARIS
Pero no hay que olvidar otro aspecto; en esta nflexión; el modoen la débil personali dad de la mayona de nuestros políticos se di luye y se queda en la mera imagen la fagocita se entrega complacida a la presencia fabricada y lanzada por los medios de comuni en su imagen. iNoes significativa la expresión tos amañados y más personalidades auténticas es loque ncccsitamnos que
Lafigura de Don Juan como es sabido ha sido objeto tanto de múlüples recreaciones li terarias como de lecturas cnticas. Entre estas Unamuno. Ha sido visto como el puro hedonista y representante culminante del machismo como un inmaduro sexual, comoel gozador del instante y lo pasajero; como el rbelde social 0 teológico; como el rpresentante de la concepción teatral de la historia Y en el mundo político; en este renacer que propongo egoista espíritu creador en las situaciones y circunstancias adver sas: <Libertad de pensamiento. Elevación de sentimiento. Originalidad dc concepción. Elegancia de expresión)_ Los créditos del espíritu no los cobra
el tiempo que los ve nacer. Los conjurados con sus almas libres se hacen acreedores de una venerable gratitud en las generaciones de la libertad. Yo sólo pro clamar mi gran respeto; pleno de gra tificaciones, al fresco humanismo de Prieto, García Calvo, Martín-Miguel y Gregorio Robles; a la originalidad de pensamiento político en Dalmacio a la finura analítica de la sensibilidad moral en Sádaba; a la actualidad del análisis mar xista de Carlos París; a la verídica ironía de Bruno Aguilera; a la sobria nostalgia republicana de Borrás; al tono libertario de Sorel; a la estética crítica de Fernández Isla; a la violenta humanidad del viejo Voltaire, rediviva en el ánimo de un infinito magistrado, el juez Navarro, para desbordante prez de la justicia de la verdad. puedo aquí Negro;
Una sociedad sin ideales, en la que nadie cree en nada que sea digno de creer, el desarrollo de todas las formas del esceplicismo: Desde el más hedonista al más cínico. En España no ha surgido una cultura que merezca ese nombre, como ocurrió a la muerte de Alejandro; por que muchísimo una sociedad sin ideales es la situación dc un pueblo some tido a la propaganda de un consenso de ideales falsos. La desmoralización es me nos gravc la inmoralización Y al pueblo lo ha inmoralizado la sucesión automática de tres propagandas oficiales de la falsedad y la deslealtad sin libertad de pensamiento ni de expresión para denunciarlas a tiempo; es decir; antes de que la repetición y la costumbre les dieran la apariencia y la fuerza de la verdad. propicia peor quc
En esle océano de inmundicia por donmedios informativos y los gobiernos de turno, doce aventureros de la higiene mental y la dignidad personal, subidos a este frá gil barco de sobre un mar de con senso en calma chicha, <España va bienv, agitan la bandera pirata que iza el los papel que
Antonio GARCHA TREVIJANO
ADMISIBLEIINADMISIBLE
s admisible pensar que la detención de Belén González Peñalva significa un escollo en el proceso de paz; es inadmisible tender que no se detenga a una terrorista con bio dsangre; cuando está localizada grafia
Es admisible que el juez Garzón dedique tanto
Es admisible poncr en marcha una campaña electoral basada en la descalificación al contrario. Pero es admisible también que se acusar al PPd aparentemente no tienen nada que ofiecer Aunque algunos consideran inadmisible ese análisis. Es admisible preocuparse por la negociaciones con ETA; pero €s inadmisi ble la postura del presidente del PNV en Navana cuando propone tenoristas mientras se viva en supuesta tegua pueda que popularcss que tiempo a tratar de que paguen sus culpas ciertos políticos extranjeros; pero es admisible que se acepte que somos multitud los que decimos sele ve cierto afán de presentarse como justicielegal que lo sustente; que un grupo de dirigentes de Telefónica se repartan 40 mil millones de psetas; cuando heredaron una propiedad pública. Es inadmisible la campaña sc cstá haciendo desde el PP contra el vicepresidente Cascos, inadmisibles las descalificaciones a los jueces que consideraron prevaricador a Gómez de Liaño inadmisibles las descalificaciones a los periodistas consideramos que estuvo bien juzgado _ que quc que
Pilar CERNUDA
Las tres falsedades se basaron en la solemne consagración de la deslealtad como virtud política primordial: patriotismo de la dictadura, prudencia de la transición, probidad de la izquierda. Tres mitos depravadores de la moral pública; que se fabricaron al servicio de la ambición des aforada de poder de aquellos seres (Franco, Juan Carlos, Suárez, Felipe Gon zález, Fraga y Carrillo) que encamaron, simbolizaron y propagaron a los españoles el vil ejemplo del éxito de los medios ilícitos, y premio a la traición. Sus consecuencias sociales están ahora a la vista: ri diculización de los ideales nobles, dación de las costumbres; desprecio de la historia. Más de medio siglo sin asomo de humanismo vivo en la vida pública! degra-