OIRAS RAZONES

PASIÓN DE FRIVOLIDAD

al vez no sc deba confundir con la ligereza de sentimientos que produce veleidad en el carácter, Incluso se dudar, dado que ningún filósofo la ha tratado así, de que la frivolidad sea una de las puede

No reflexiono; aquí, sobre los actos frívolos que toda seriedad no cesa inevita blementc de realizar. Sólo trato de dar un paso de aproximación al conocimicnto de 1a frivolidad como pasión de clase domi nada. En su origen, la ligereza de espíri tu sólo era una sedosa cortina que velaba, en los altos círculos sociales; la animali dad de las grandes pasiones de poder; codicia y placer. Aquella frivolidad aristocrática comunicó algo de su carácter a la vulgar; pero sin el talento exigido por la elegancia de clase: gustos insólitos; modales refinados, impertinencia inteligen te, educada falta de tacto; divertido horror frivolidad avanzaba de puntillas sobre cosas, pcrsonas, asuntos € ideas, como una yegua en paso de sin ganar un sólo palmo de terreno. Pero al tomar el gagaísmo dc sus ancestros pOr distinguida curiosidad del espíritu insatisfecho; la actual frivolidad se interesa por todo aqueIlo de que se habla Y, sin escuchar; gira de prisa la cabeza, con una expresión casi imperccptible de vacío, para pasar a otro asunto y continuar así su carrera de interrogación sobre lo que no tiene el menor deseo de conocer. Hablar de lo que se ignora en nombre de lo que se desconoce, hábito de la conversación en la pequeña sociedad, ha pasado a ser el arte literario del columnismo. gran

El columnista tienc sentido del humor; pero no de comicidad ni del ridículo, por no es convulsivo ni grotesco. Su son risa es civilizada y su risa bárbara, porque ha experimentado el inicio de todas las pasiones, sin haber ultimado, inspirado 0 dominado ninguna. Todo le puede gustar y; tal vez, emocionar con levedad, porque ningún sentimiento trascendente le embarga. Desea tantas cosas a la vez; y con tan poca intensidad, que pierde las ganas que

àMODERNIZACIÓN SIN CIENCIA?

pasiones del alma. Pero si nos atenemos a la dimensión quc alcanza la ligcreza de espíritu en toda la acción postmoderna (guerras humanitarias, pensamiento débil, frivolidad una de las pasiones que la civilización hace prevalecer cuan do se esfuma el compromiso vital con otras ambiciones superiores La frivoli dad comenzó a mostrar su nuevo poder; al térnino de la europea, en el vestido femenino, las música de baile y las artes plásticas. Se tomó como una moda. Pero la ruptura del muro de Berlín; dejando escapar la oceánica ola de frivolidad que nos anega, cambió esa perspecti va. Las fluctuaciones entre sentimientos puso el escepticismo ideológico de la postguerra al servicio de la irrespon sabilidad, para que la ligereza tomara nuevo cuerpo social, incluso en la guerra, con frivolidad intelectual y política. grandes guena fría vcrdad que si algo ha caracterizado a los gobiemos que nos han presidido en estos años de demo cracia no ha sido precisamente la imaginación, cuyo as censo al 'reclapoder

del sesenta y ocho francés. Nuestras déca das de democracia han estado presididos por dos grandes lemas sucesivos. El mero de ellos fue <moderización) y corespondía a los tiempos de gobiemo del PSOE. El segundo que escuchamos coti diana y machaconamente es el de <España va biens . Semeja una fórmula rutinaria de saludo. Siempre que lo oigo me parece como si un ciudadano extranjero interroga cortés y convencionalmente: <iCómo está usted? Y isu país, su gran familia colecti suya?v iniciamos la conversación. pri - movilizado a la oposición más combatidura . Cuando se pretendía el ascenso de los trabajadores al poder y una ca internacional de España antiimperia lista y solidaria con las luchas del Tercer 'políti -

Mundo. Me viene a las micntes al respecto un acto en los años ochenta sobre Cen troamérica y la revolución sandinista do por el apoyo a la misma: En él intervino un representante del PSOE que nos indicó cómo todo lo que decíamos estaba muy bien, pero, de momento, lo importante y prioritario era la <modernizacións . guia-

Cuando miramos a nuestro pasado no puede dejar de sorprendernos el contraste entre el ocupado por nuestro no sólo en la historia de descubrimientos y colonizaciones; sino en el terreno de la creación literaria y artística, de una parte, Y su 'práctica ausencia en la aventura científica, de otra. Causa fundamental dc nuestra postración y decadencia. Se trata de algo que percibieron con meridiana claridad lúcidas mentes españolas del siglo XIX, como las de la Institución Libre de Enseñanza. Conciencia crítica de que resultó el despertar científico no sólo literario y a hasta la Guerra Civil . No dejó de haber, aún bajo las adversas condiciones de tinuar esta labor. Y debería esperarse que la instalación de la democracia se hubiera fijado como uno de sus objetivos priorita rios el desarrollo científico. Desgraciada mente nuestros partidos mayoritarios se han mostrado bastante miopes ante cste hecho fundamental para la reconstrucción de nuestro No niego que se avanzado, pero muy insuficientemente. La investigación requiere medios. En este senti do, del PIB de pasados años dedicado a la investigación ~cuando denunciaba esta situación en mi libro sobre la Universidad - hemos avanzado al 0,8. Pero la cifra media de los de la Unión Eu ropea se sitúa en un punto más, en el 1,8 y tanto los EE UU como el Japón desbordan te, el problema no se reduce a la financia ción. No menos importante es la política orientadora de la investigación y ia crea ción de un clima social, de un picio para la misma. Objetos que requieren más amplia rcflexión. lugar país, los haya país . países espíritu pro -

Pero contenido tenía esta mágica kmodernizaciónv capaz de poner cntre paréntesis cualquier otro objetivo político? Desde luego no apuntaba a la industriali zación; pues aquello a asistimos fue a la creciente destrucción de nuestro tejido industrial y productivo; en la cual prose guimos entusiásticamente, guiados no sólo por su posible aunque remediable -ob solescencia, sino más intensamente aún por la 'política impuesta desde los grandes cen tros curopeos. Pero, tampoco 'significaba la atención a algo decisivo en la peculiarización y grandeza de los siglos moderos occidentales: el desarrollo de la ciencia. iqué que

PARIS Carlos

Mas no es cn este cómico y ataráxico lema en el pretendía detenerme, sino en primero de ellos. En el mito de la modernización. Lamentablemente sirvió como coartada para dejar en la sombra los ideales de la izquierda, aquellos que habían que lo serio que admira, sin conocerlo; que una huida del aburimiento social que en la su perficie le espanta y en el fondo le atrae. Frivolidad, pues, de clase dominada

dc cnvidiar alguna No se entrega, sin enemistad, al sar cencia, la irisión 0 la amargura. Pero le encanta la broma liviana conocc la depresión. Su rica expresión parece más un escape ante

La frivolidad en la clase política no la define la ligereza de casi todos sus actos de gobierno, donde aparece confundida con la iresponsabilidad, sino el gesto de fracaso que los acompaña paradójicamente en el éxito. Forzadas sonrisas de vendedor de humo. Salidas de tono con frases , sin de cultura 0 humor; petrajes de ejecutivo ejecutado. La imagen personal quc el sistema de parti dos une a los representantes del poder; hace de la mujer hacendosa de lo público una empleada bancaria y del varón rumoroso de 1o privado; un gacetillero de pren sa amarilla. Frivolidad de clase domina da por las agencias de dinero y fama chispa gadas

Antonio GARCÉA TREVIJANO

PREPARANDO EL TERRENO

ue no están las cosas para bromas con el asunto autonómico, es algo que saben perfectamente todos los españoles Y, en particular, los lectores de LA RAZÓN que, como Juan Bravo; se han enterado de que en Canarias se han encen dido las primeras luces de alerta y que Defensa se vuelca en el archipiélago ante el giro federalista del Gobiemo autónomo.

Se han reforzado los aeropuertos y se lu-

Otros Ministerios se habían volcado ya con los canarios y recuerda en este senti do el espía J B. que Fomento ha multipli cado en las islas los proyectos aeroportuarios, tan indispensables para una Comunidad isleña tan alejada cha por el estatuto especial del archipiéla han multiplicado los servicios de informa ción.

Poco antes de se reuniesc allí cl Consejo Superior del Ejército; estuvo en las islas un muy alto directivo del CESID Tenía la misión de entrevistarse con los espías y explorar a fondo el terreno político. Que es lo mismo que enterarse de todo y tener los correspondientes informes a pun to para que no hubiese el menor fallo du rantc la importante reunión en Tencrife de los trece tenientes generales. que

Juan BRAVO