OTRAS RAZONES

PASIÓN DE OBEDECER

ucho más M extendida que la pasión de mandar 50bre sus semejantes, que afecta en reali dad porcentaje pequeño de la población adulta, Ia pasión de obedecer a otros, sin más ra-

La relación de mando y obediencia no crea problemas morales allí donde, por ser de constitución voluntaria, no entra en conflicto con la libertad. Es decir; cuando la inteligencia y la honradez del mando no son motivos de la obediencia, como en la empresa mercantil, ejército de volunta rios, órdenes religiosas y partidos cos. La obligación de obedecer sól0 se cuestiona cuando el hecho dado de estar sometido se impone de forma ineludible, como sucede con la autoridad familiar; docente y política. La antigua democracia resolvió el problema de la obediencia política dando la exclusiva de mandar a la dimensión cspacial y demográfica del Estado hizo impracticable esta solución, y salvo el período de las primeras presiden cias de EEUU (en una sociedad esclavista), ningún sistema se ha regido pOF una democracia representativa, donde el elector sea de verdad mandante del elegido. Los puestos de mando que piden las modernas sociedades no pueden cubrirse con la escasa oferta genética de personas idóneas para ello El defecto de al truistas se suple con la fabricación social de mandamases, mediante educación competitiva; privilegio de los cargos pú blicos; moral del éxito y supremacía del representante en la representación ca políti genes políti -

Del mismo modo que en la genética de las poblaciones se conoce una Hamil ton sobre el equilibrio de los sexos, las ciencias neurológicas y hormonales darán, probablemente, una explicación mica a la teoría de Pareto sobre la circu lación de las elites y al problema de la servidumbre voluntaria. Donde el ley quí poder

zón para ello que la de encontrarse en constituye un misterio de la libertad hu mana. Los avances en la investigación cicntífica permiten suponer que el miste rio será pronto desvelado por la neurobiología y la genética. Llevamos dos mil quinientos años sin querer admitir un he cho contrastado por la experiencia de cada generación y por la triste historia de la libertad: que la naturaleza humana aún si gue siendo, causa del corto tiempo transcurrido en su cvolución biológica, más servil y gregaria que libre El problema de La Boethie, la servidumbre voluntaria, no tiene explicación moral. La redención de Sócrates (y la de Cristo) ex plota el éxito de la violencia contra sí mismo para salvar y dignificar ante el mundo la mentalidad de esclavo. No gloria que no sea glorificación de la obediencia. Ni fórmula política europea que no esté hecha de disparates morales y ficciones infantiles para decorar la obediencia a corrompidos oligarcas, vesáni cos tiranos 0 acomplejados dictadores_ bay hay

MODERNIZACIÓN, CARRETERAS Y ROTONDAS

bien 6V España? Si cl término <ir se entiende en el más estricto y elemental sentido, el dc desplazarsc, de viajar; invito a nuesgobemantes aque bre cl corazón y con- social es sinónimo de seguridad personal, la pasión de obedecer deriva de una de las emociones básicas de los depredadores: la de huir Las últimas investigaciones corroboran la criticada hipótesis de Fun-

kestein (1956) de que la adrenalina ligada al miedo y la noradrenalina a la irritación. Pero la huida sólo es aplaza miento de la entrada en juego de la pa sión adaptativa excelencia: la obediencia. El cortex prefrontal pone en marcha al árbitro de las convenciones so ciales y de la memoria traumática (hipocampo) para que las glándulas suprarrenales, excitadas por la hipófisis, liberen la hormona de aceptación de la derrota Desde la guerra civil, el pueblo ha segregado tanto cortisol que, POr una cuestión de riñones, ha perdido el autocontrol de la obediencia. El exceso de conformismo convierte la activa adapta ción al medio, es una inteli gente del animal territorial en letal senescencia . La obediencia forzada (Dictadura) ha devenido; con el hábito, verdadera pasión de obcdecer a sea (Monarquía) está español pasión que quien

Antonio GARCÉA TREVIJANO

fiesen la verdad: el ejercicio de la locomoción se hace asaz ingrato en nuestro país. Lo cual resulta bastante incoherente con la división del trabajo en Europa, en que se nos quiere imponer la categoría de turístico. Pero si, cobre esta subaltema función; quc nos encajan, no se escapa tampoco que una eficaz actividad económica y vital exige no sólo comunicaciones telemáticas sino desplazamientos físicos ágiles. Y tales exigencias se encuentran muy distanciadas de la realidad actual en España Viajar vuelve a ser una aventura digna de nuestros históricos descubridores; aunque mu cho menos épica y más aburrida. Los trans portes aéreos son motivo de niterados escán dalos y las condiciones de los aeropuertos; independientemente de sus pretensiones de di seño estético; enormemente incómodas. La circulación de los ferrocariles en muchos tra viaja en el AVE-ha sido incluso reducida Y ilas caneteras? Hablemos de ellas. país yectos

Elautomovilista que rueda por las canete -

MILLONES SOBRE RAILES

ás de cien mil millones de pesetas M costarán nucvos de alta veloci dad que se deben comprar para la línea Madrid-Barcelona-frontera francesa se construye a toda prisa. Se anuncia una durísima competencia entre los fabricantes, pues el que el concurso no sólo tendrá el <contrato del siglos, sino que podrá convertirse en el lídcr de la alta veloci dad ferroviaria en el mundo. Será la primera línea en la que los convoyes circularán a una velocidad comercial de 300 kilómetros por hora. los que gane

No acaba aquí el negocio; porque luego ter de dicha novedadNo consiste ~ello care cería de la originalidad que caracteriza a nues supresión de los baches, ni en la suavización del áspero me apasionantes vibraciones al vehículo, con saludable masaje para sus ocupantes. Tampoco en la mejora dc centrifugantes y cmocionantcs curvas, dignas de un parque de atracciones. Nada de ha merecido la aten ción de las autoridades responsables de nuestras vías. En cambio; en alarde creativo; han decidido obsequiaros con algo inesperado: la floración de rotondas, crecidas a cual hongos tras una luvia primaveral.Artilu gioque obliga a convertir una conducción sen cilla y rectilínea en un ejercicio de volante ceñido a la curva y acompañado por cuidadosa observación; destinada a ceder €l paso a nes ya se han adentrado valerosamente en la rotonda No parando aquí Ia atención requeri da al conductor 0 conductora; pues ha de diri gir sus ojos hacia las sucesivas señales de nta que, apelmazadas, separadas por breves metros, si no son leídas a la vclocidad de un ordenador de nueva gencración pueden anojamos a parajes imprevistos, cual un camino de cabras 0 un pueblo enigmático y desconocido; que sin esta confusión jamás hubiéramos tenido el placer de visitar. Con ello saboreamos una vez más los versos de Machado, <caminante no hay camino; se hace camino al andar ilustres versos quc deberían ser inscri ras, para evitar sorpresas al turista. fine, esto puños

habrá que comprar más trenes para dar servicio a Ias nuevas líneas como Madrid-Valencia, Madrid-Lisboa 0 las conexiones con la cornisa cantábrica desde Valladolid.

Adelanta el espía que, ante la importan cia del reto que se disputan franceses (Alstom), alemanes (Siemens) y españoles (Tal go), no tardaremos en ver cómo florecen las vicjas historias del proyecto socialista del AVE a Sevilla, con las acusaciones de pago de comisiones de franceses y alemanes que todavía colean en los tribunales

Juan BRAVO

pistas de nuestro sc viene encontrando con una singular sor presa No es muy fácil precisar las fechas del fenómeno; pues éste, avanza en incontenible aumento, pero sí, naturalmente el carác país

;Qué automovilista no ha vivido últimamente estas enriquecedoras aventuras? Por lo que a mí hace Iclatar como en una au topista había frecuentado en numerosas ocasiones, tras topar con inesperada rtonda; me encontré en un paisaje de naves industriales, animado, en medio de la oscuridad de la noche; por los fogonazos de poderosas má quinas; casi desierto por virtud de las nuevas tecnologías, de seres humanos. Y, al parecer; semejante experiencia no se debió, como pensé,auna especial torpeza sino que resulta muy común para quienes intentan este mismo viaje. puedo que

Y entonces que preguntarse ms teriosa explicación tiene esta obsesión de fabricar rotondas? No es por razones de evitar accidentes.Amén de los que en su cruce pueden producirse con facilidad he obscrvado co tondas, a veces separadas por sólo 25 0 50 metros sale disparado; para recuperar el tiem poperdido: y aquí surgen dos interpretaciones dela historia como respuesta. Para unos se tra negocio constuctor; para otros; del espíritu barroco que ha animado valiosas eta zá que, dada la tendencia de nuestra civiliza ción a infantilizamos, se que girando pausadamente en las rotondas nos sintamos como alegres niños en un tiovivo? Convendría acompañarlas por alguna música de feria iqué hay qui pretende

Carlos PARIS