PARTIDOS, &DE QUÉ?
n un sistema g0 bernado en exclusiva por los partidos, no cuestión más portante, ni menos de saber si ellos perenecen a la Sociedad 0 al Estado. La nohay
Antes de la Segunda Guerra Mundial los partidos eran partes de la sociedad política, con la misión de traducir y simplificar los ideales espirituales y los intereses materiales de la sociedad civil, para representarlos y elevarlos a la legislación Y al gobiemo del Estado. Esta doble fun ción les obligaba a presentir; con una ideología global y un programa comprometedor, las reales aspiraciones políticas de la parte social representada mediante la di putación electoral. El coro de represen tantes personales del electorado, una vez elegido, se separaba de la sociedad que sólo lo había legitimado fraccionadamente, para ser, en el Estado, Legislador no partidista y Elector de un gobierno apoyado por la mayoría de di putados. El Parlamento era mediador enórgano de unión del Poder Legislativo con cl Poder Ejecutivo; para impedir que cl Gobierno tuviera legitimidad directa como en €l presidencialismo. Era el esquema de un sistema liberal y no democrático. polípoder
De la hecatombe producida en Europa por los Estados de partido único surgió, como instrumento de la guerra fría, el Estado de varios partidos. Este tipo de Es tado ha conservado lo peor del Estado parlamentario; la no separación de poderes, y suprimido lo mejor; la función representativa. En sustitución de ésta, los partidos asumieron la función integradora dc sus votantes en la voluntad política del Estado. Para asegurarse el éxito en
ción misma de partido reclama la inmediata referencia al todo del que forma parte. La rica variedad de sectores en que se divide la vida societaria; la gran diver sidad de funciones que cumple la acción estatal , la condición de asociaciones voluntarias que tienen partidos, deter minan que éstos no puedan ser otra cosa que partes constitutivas de la dimensión política de la Sociedad 0 bien de la di mensión gobernante del Estado. No de ambas cosas a la vez. Pues sólo un do totalitario quiere ser <lav parte directiva de la totalidad social goberada por un Jefe que se alza sobre la Sociedad y se identifica con el Estado. El partido único es una contradicción termino lógica y una aberración moral, pero en modo alguno un absurdo político. Pues tuales ?; ide una sociedad política que emerge voluntariamente de la sociedad civil para controlar la acción estatal , 0 de slav sociedad estatal que necesariamen te gobierna la sociedad civil? La cuestión está en saber si los rectores de los dos son partes no exclusivas de la clase dirigente de una sociedad política abierta 0 partes exclusivas de la clase gobernan te de una sociedad estatal cerrada. los parti gran parti - esta misión estatal , los partidos adoptaron de consumo el sistema de escruti nio proporcional. Con él, dejaron de ser partes privadas de una sociedad política abierta y representativa de la sociedad civil, y se
EL INTELECTUAL IBÉRICO: SU CAINISMO
haya una reali dad intelectual más insolidaria que la que ofrece nuestro país en la actualidad . Destrozada por un individualismo destructivo en nuestros intelec tuales entienden su quc transformaron en órganos públicos de una sociedad estatal cerrada. En el Gobierno 0 en la oposición; los partidos se instalaron constitucionalmente en el Estado, con privilegios de Autoridades del Estado y con fondos del Estado. Es decir; se constituyeron en partes estatales exclusivas de una clase gobernante, de una oligarquía de gobierno que al no representante de la sociedad civil, ni de la sociedad política, tampoco podía ser mediadora de ellas ante el Estado. En fin, los partidos actuales pertenecen al Estado. No a la Sociedad. Son, rigurosa mente, partidos estatales. Partes consti iuyentes de la oligarquía goberante que retiene el señorío del Estado. La Monar quía de Partidos no ser liberal y no ser democrática. Aunque lo pregone sin cesar su propaganda. pagados quiso puede
promoción personal, su clevación a las cumbres; a base de ningunear a todos los bre el cual pretenden recortar su soli tario. ;Cómo de otra manera explicar más de uno de nuestros intelectuales; en sus comparecencias públicas allende nuestras fronteras, se dedique no a informar sobre nuestra cultura, sino a denostarla; procla mando su absoluta pobreza; de la cual é1 mismo sería eximia excepción? El compañero 0 compañera en el esfuerzo de escribir quien es pre ciso cubrir de sombras para que no robe la gloria personal. perfil que
Antonio GARCIA TREVIJANO
En este aspecto somos un tristemen te excepcional. Indudablemente también en otros existe la rivalidad personal, el enfren tamiento incluso violento; pero; cuando algún cxtranjero pone en cuestión la impor tancia de la cultura nacional propia, los escritores forman piña para defenderla; en país
LOS DESAFHOS DEL AVE
mayona absoluta tiene sus ventajas. Yla de demostrar magnanimidad y capacidad de diálogo no es la más importante; porque hay asuntos que, al final, muy difcilmente se pueden conscnsuar. Por eso departamentos donde la mayoría parlamentaria será decisiva; y ministros como Álvarez Cascos tendrán las cosas algo más fáciles hay teresados. Porque si el tren va lo más directamente posible entre Madrid y Valencia, malo para Alicante y malo para José Bono y su Comunidad manchega. Y si se opta por un trazado entre Madrid y Alicante (con ramales a otras localidades), aunque parezca sulta malo para Valencia.
Cuenta el espía JB quc cl ex vicepresi dente del Gobiemo y nuevo titular de Fo mento ha encontrado sobre su mesa el problema del trazado del tren de alta velocidad a Valencia muchas propuestas (los planos han dibujado todas las posibles) pero ninguna que pueda convencer a todos los in Hay
Los amigos ferroviarios de Juan Bravo piensan lo único parecc claro es que no parará en Cuenca que, al final, parece ser la candidata idónea para el sacrificio quedar; como en el caso de la autovía, fucra del corredor Madrid-Meditcrránco. quc quc
Juan BRAVO
Francia, en Italia, en cualquier país europeo. Y lo mismo he podido comprobar en Argentina 0 Méji co, donde se exalta la propia historia y se valorizan al máximo las aportaciones de quienes contri buido a ella. han
Si miramos hacia nuestro pasado mos obscrvar un clima bien distinto de la actual insolidaridad. Las figuras de la generación del 98 mantuvieron sus divergencias Y sus disputas; se reconocían y trataban con consideración y respeto. Se aludían en sus escritos. Y diremos de la generación del 27,de sus herosas imágenes de convivencia dc diálogo; de tertulia? Es más, bajo la dictadura existían dos culturas enfrentadas, la oficial y la de la resistencia, en esta última la solidaridad y apoyo eran imprescindibles; naturales; espontáneos. Todo estc sentir y hacer desapareció, cuando murió el lobo. Yla esperada explosión tural se convirtió en un ridículo petardo. Peorganizó un aparato encanila dor de la vida cultural, tan eficiente, efectos de lanzamiento y promoción como defectuoso y sectario en sus valoraciones. pode pero iqué cul -
El escritor; a la vista de este panorama, fácilmente sucumbe. Escribe para premios previamente pactados; se al aparecer en las pantallas de televisión; gozando de efimera fama en que compite con folklóricas y folklóricos, con populares notarios por sus escándalos_ y se integra según conveniencias fugaces y oportunistas en grupos de intereses cambiantes. Al final, en lugar de luchar contra esta situación, proclama el vacío universal como pedestal de su alzamiento individual gratifica
No existe ninguna de las dos condiciones una sana vida intelectual exige; la críti ca objetiva y el La primera de ellas ha sido devorada por un negocio que promociona los amigos Y equipos afines, mientras hunde en el silencio a los escritores ajenos. El valor de las obras desaparece_ en el segundo aspecto polémicas de fondo, de auténtico contenido. se han cido en estos años? Añadamos que el dista encargado de la cultura en los medios de comunicación; muchas veces agobiado por la explotación de su trabajo; se deja por estas falsas pistas; en lugar de esforzarse pOr indagar verdaderos valorcs que diálogo. Gqué produ pcrio guiar los
Carlos PARfS
Algunas figuras del 98 como Unamuno, y también Machado; comentaron el cainismente, la envidia un fenómeno universal, pero, desgraciadamente; en nuestro país ha arraigado con singular vigor; hasta el punto de permitir hablar dc la envidia hispánica como penoso y atcnazador rasgo de nuestra sociedad. ;Coresponde semejante tara a un primitivismo nural, hosco y desconfiado; basado en el sentimiento de penuria, de una escasez, en que que disputarse las mi gajas del parco alimento; trabajosamente arrancado? Lo cierto es que, hoy día, cuan do nuestros dirigentes políticos hacen del desarrollo industrial obtenido; el fenó meno no sólo se mantiene sino alcanza su mayor pujanza. hay gala que