VANIDADES ESPECIALES

conmoción producida por la recicnte declaración de GonZález denunciando la falta de voluntad constituyente de ta la fragilidad de un sistema de ba sado en una mentira poder

fundacional. La por atribuirse la inicia tiva de lo atodas luces sólo puede ser una vil fechoría pone de relieve la falsedad moral de Jos valores de la transición La mentira no se transforma en vcrdad por mucho que sen pita, ni la consagración publica hace decorosa una indecencia por mucho que se la alabe La Constitución proviene de una solemne men tira y de una cínica indecencia La mentira de la redactó y aprobó una Asamblea Cons tituyente La indecencia de que fue creada por la libertad para instaurar la democracia González ha denunciado la mentira para atribuirse la patemidad de la indecencia Las huestes de Suárez reaccionan como un sólo hombre en defensa del ofendido honor de pro porfa que que poder

Quienes hablan de Cortes Constituyentes mienten a sabiendas. La vcrdad es la verdad, aunque la diga González Aquellas Cortes legislativas, un constituido con las leyes de la dictadura, no se hicieron Constituyen tes el hecho de que aprobasen una Constitución No podían serlo sin previas eleccio nes a diputados constituyentes; y sin libertad vieron libertad de constituir la forma de Es tado y de gobiemno. Los poderes públicos se le impusieron ya constituidos. Monarquía; Autonomías, Estado de partidos;, Gobierno parlamentario y libertades otorgadas. La Constitución; redactada en secreto por una comisión a las órdenes literales de los jefes de partido; no podía ser fruto de la libertad politica ni del movimiento hacia la democra cia La Constitución se dictó de forma ilegal por los partidos del consenso, para frenar en seco las aspiraciones a la democracia políti ca En su lugar se estableció la oligarquía partidista que detentaba el constituyente. La Constitución no dio el a los dos. Fueron éstos los que dieron el de la legalidad a la Constitución. Y ésta fue su indecencia política Hicieron una Constitu ción para ellos, para legalizar el poder delque previamente se habían apoderado. 'poder por poder poder parti poder

OTRASRA

DESMITIFIQUEMOS LA TRANSICIÓN

poderosos: En este ambiente es natural que se desencadene una lucha de vanida des ocupar el primer lugar en el espede las fechorías políticas. Y desde luego faltaba a F González , ente tantos trofeos con por xranking'

quistados con críenes de Estado y de Parti do,el bonor de haber doblegado y conompido la voluntad legalista de Suárez, arrastrándolo ala ilegalidad de dictar una Constitución oli gárquica de Partidos; en las últimas Cortes legislativas del franquismo. Dostoievski Iamó xvanidades especialesv a las ostentaciones; que a veces hacen las buenas reputaciones; de haber cometido inmoralidades Los delincuentes comunes no presumen entre ellos de sus delitos.

stá a la vista el revuelo que las declaraciones de Felipe González al semanario mexicano <Procesov han susci tado. Y la multitud de reacciones que mues tran la inmadurez de nuestra situación tica Dominada pOr el polí-

personalísimo, frente al análisis abierto y clarificador de las fuerzas que, más allá de los protagonistas oficiales, jugado en el escenario político de la transición.Un personalisademás; cargado de susceptibilidad: Atenazado por tabúes y mitificaciones que cierran la profundización en la geslación límites y características de nuestra actual democracia han

Intentemos, arite esta crispación; un míni mo de racionalidad En primer lugar; no cons tiluye una ofensa precisar la visión; los pro yla acción de una figura política A no yectos

Antonio GARCIA TREVIJANO

DE NUEVO EL HORROR

enuevo la rabia porque faltan calificativos; porque todos han sido escritos y pronunciados mil veces; y ninguna paconocer que Eta ha vuclto a asesinar para demostrar que existe y que no se apea de sus rei vindicaciones inadmisibles. Son inadmisibles no solamente porque van contra la Constitución y contra lo que defiende una inmensidad de españoles, vascos y no vascos. Son inadmisibles sobre todo porque Eta quiere imponerlas por la fuerza con goma 2, secuestros, coacciones, amenazas tiros por la espalda, como ha ocu cadov era ser vasco; ser demócrata y no sentir miedo para presentarse en una lista del PP

una cuestión que se puede discutir: Y quienes no estén de acuerdo con las afimaciones de González al respecto se encuentran en su legítimo derecho de y contraargumentar; pero resulta grotesco rasgarse las vestiduras, como si se hubicre profanado un santo altar. gar nuestra reciente historia se impone tras cender no sólo las polémicas personales; sino arrancar la imagen histórica de la transición al personalismo con que manipuladoramente ha sidoy es presentada convirtiendo la actual de mocracia €n un otorgado a España por generosos patriarcas del A los cuales deberemos inciensar por los siglos de los si glos. Si entendemos este <escándalov como una rivalidad por el protagonismo; y proseen tal disputa, no hemos salido de la trampa montada sobre la transiciónUna imagen, según la cual, la historia la casi a su arbitrio, un puñado de privilegiados. alegar podcr guimos hacen;

Noes momento de reflexionar sobre el Pac to de Lizana ni tampoco de elecciones anticipadas; ni de exigir al Gobiemno de Ibameche que ordene a la Ertzaintza que actúe con contundencia Tampoco es momento de que los partidos democráticos se lancen dardos envenenados, nacionalistas contra no nacionalistas, mientras Eta y los ' seguidores de EH se frotan las manos. No es momento de organizar mani festaciones excluyentes; ni de poner condiciones al ente las fuerzas que quieren la paz; no es tiempo de hablar de presos, ni de tepolíticos vascos dejen de lado sus diferencias y se unan frente a Eta y HB.Yes momento de rzar por Jesús Manía y decir a los vascos de bien; como €, que nos sentimos Orgullosos de su coraje:. pedir diálogo gentes cócteles molotov en actuaciones en grupo; pues son cobardes. Se presentan en sus medios de comunicación pronunciando frases que consideran trascendentales pero no se tienen en pic, ylo hacen además con la cara cubierta porque; hay que repetirlo; son cobardes

De nuevo la rabia porque faltan calificativos que expresen la repulsa la condena el desáni mo y la necesidad de transmitir la idea de que no sc puede tirar la toalla frente a los asesinos. Yque, aunque nos golpeen con fuerza, no se zón aunque sí las armas; ni siquiera tienen el yan gritan fuerte, jalean a los terroristas y tra tan de imponer su criterio en las calles lanzando puede ,

Pilar CERNUDA

ser que entremos en el irracional mundo de lo intocable. Que Adolfo Suárez abordara la transición pro yectando la promul de una Constitución, 0 bien reduciéndola a una re forma aperturista del sistema autocrático; es gación iDónde quedan las largas luchas de Lantas mujeres y hombres de nuestro iYlas incesantes manifestaciones de los últimos años de la dictadura; de la época de Arias Navarro; de los principios del poder de Suárez? Eincluso; después, las protagonizadas y organi zadas por los movimientos feministas, recla mando el divorcio y el derecho al aborto. Sin duda, sin esta presión y las importantes votaciones obtenidas por la izquierda las cosas hubieran ido por muy distintos caminos . país?

Carlos PARIS

Pero no se trata de reivindicar el protagonismo que no recibió la democracia sino que la conquistó, aunque para muchos no era la ambicionabanUn muy somero análisis de la transición nos muestra el juego mo en el paralelogramo de Engels; es la resultante dc la acción conjunta de sus vectores La tensión máxima se daba entrc una izquierda que contaba con los sectores más vivos en la cultura en la Universidad en el campo sindical; propugnadora de un programa rupturista, con el ideal de una republica federal y s0 cialista y de otra parte, los franquistas sin Franco; pero confiados en un Ejército; depositario de su herencia Entre ambos extremos sc abría un amplio espectro de posiciones en que la voluntad de democracia y modemización era mayoritaria Pero la intervención ex terior en aquel mundo de bloques; globa lizado, no ser olvidada Correspondió a la Administración de los EE UU yla CIA así como a la socialdemocracia alemana Para los EE UU, de contar; en su ámbito, con un de democracia formal, pcro sumiso a sus intereses. En este fluido medio, las figuras 0fi cialcs de la transición navegaron más atentas a adivinar las corientes propicias que a seguir un norte 'programático E7 resultado fue la tran ños del mundo y csta democracia inmensamente más habitable que la dictadura; pero lamentablemente integrada en las injusticias y mediocridades del mundo actual . popular que hoy puede 'país

Poco importa quién fuera el impulsor dc €sy este crimen contra lademocracia y la verdadA diferencia de lo que sucede con el orgullo; que es una pasión inmanente a la vida del espírtu y que no afecta a personas como Suárez 0 González, la vanidad taduce el orden de jerarquía de los valores en el círculo social donde se manifiesta la pre sunción del vanidoso. Si fuera verdad la hon rada y leal resistencia inicial de Suárez.a violar las leyes de la dictadura que lo cncumbraron; y que merece €l menosprecio de González, eso sólo demostraría que éste fue el comuptor de aquéL, ambos eran capaces desde entonces de inmoralidad pública y de doblez personal y que toda la clase dirigente y todo el mundo editorial de la transición ponen en el pináculo de los valores sociales a la mentira ofcial y ala indecencia política d los 'engaño pueblo hoy que