JUEVES '3

LOS TRES ELEMENTOS

todos los E pueblos elementos sociales que tienden a la dictadura, a la oligarquía y a la democracia. De la relación de fuerza en tre ellos depende la naturaleza del régi men que esta hay

blezca en el momento constituyente del poder político en el Estado. A la muerte de Franco estos elementos estaban defi nidos y se desarrolló públicos principios de pensamiento acción que buscaban exigían la conquista de la hegemonía política en la Sociedad antes el Gobierno en el Estado. Tal paso sólo estaría legitibajo que

Poco después de anunciada en París y Madrid la existencia de la Junta democrática (julio 74), para frenar su desarrollo, el Partido Socialista y la democracia cristiana crearon; al modo tra dicional de los pactos entre notables, una simple plataforma de convergencia, sin propósitos de acción societaria; a la que se unieron algunos de los partidos de izquierda (MC) que desconfiaban del PC.

mado ~en la concepción, en el programa; en el ánimo y en la acción de la Junta - si Ja toma pacífica del poder político fuera consecuencia natural de la responsabili dad de tener la hegemonía

El capital financiero y los medios de comunicación no veían otro camino via ble que cl de la reforma paulatina de la Monarquía franquista desde su propio seno. Este clima cristalizó, a principios de 1976, en el <Espíritu de 12 de febrerov de Arias .

Las fuerzas sociales que se agrupaban en tomno a Ja legalidad del Régimen constituían el elemento dictatorial. Un factor que decaía a contrapelo del factor inter traria a la continuidad de la dictadura. Y el Departamento de Estado (EE UU) estaba prcocupado; con su proverbial ignorancia sobre los asuntos españoles; de que en tuaba a tiempo, la experiencia revolucionaria ocurrida en Portugal

Desde la muerte de Carrero (1973), el elemento democrático se movilizó y Or ganizó en un proceso unitario que culmi nó con la creación de la Junta Democrá tica en España en 1974. La naturaleza y la función de las Juntas que se organizaron, bajo su dirección, por todos los ám bitos y sectores sociales; hasta a ser en la primavera de 1976 la única esperanza de libertad, constituyó un fenómeno genuino. Por primera vez desde la Guerra Civil, la sociedad política demo crática que emcrgía dc la sociedad civil levantaba una sólida alternativa de Estado y de Gobierno; como solución pacífica de ruptura política y cultural con las ideas, instituciones y hombres de la dictadu ra. llegar

Por primera vez, la libertad de acción creaba una organización política comple tamente diferente de los tradicionales pactos entre de partido notables , que por su naturaleza tienden a la oligar jefes no modificaron la relación de fuerzas entre el Estado Monárquico y la sociedad; gobernada. Eran puntos de referencia guberamental, en caso de producirse una crisis de Estado por causas no controladas por los pactistas. Aquellos pactos tuvieron sentido <a posterioriv de la ocasión histórica que los revalorizó No pretendían crear, ellos solos, su propia circunstancia. No eran alterativas de Estado ni de Régimen, sino solamente de hombres que esperaban ser llamados al Gobierno ante una situación de vacío de poder, producida por un golpe militar 0 una rebelión de las masas . Presuponían la ruptura de la legalidad monárquica. Pero no la taSEn cambio; la Junta Democrática nació

En esta Plataforma, apoyada por la so cialdemocracia alemana, se incubó el germen del factor partidista y oligárquico que sól0 podría prosperar si se descom el factor dictatorial y se disolvía el factor democrático. La Transición sólo se como fruto oligárquico de esa descomposición y esta disolución. ponía explica

Antonio GARCIA TREVIJANO

OTRAS RAZONES

JUECES DE CRIANZA

obsesión por Ces es el eje central del <pacto por la justiciaw. Entre las demiurgos públicos, crear centenares de plazas judiciales destaca señeramente SO -

tan sencillo como elaborar quesos 0 butifacionarios aplicados, buenos menestrales dispuestos a achicar el mar de casos pendientes que inunda la nave de la justicia. Nadie parece preguntarse quién y cómo debe scr un juez; cuáles son las cualidades objetivas se requieren para ser un buen juez a la vista de las funciones esenciales que son la fuente misma de su lcgitimación: la averiguación de temativa entre jueces-magistrados y juecesciudadanos ha sido siempre la opción más decisiva. Todos los jueces reducirse a una u otra de estas dos figuras contrapuestas: spersonas privilegiadasv, como les Ilamó Carrara, 0 <ciudadanos libress; jueces legistas 0 jueces populares; jueces funcionarios; togados y profesionales 0 jueces temporales; jurados 0 pares del imputado; elegidos por el pueblo 0 entre el pueblo: Se tata de una altemativa recorTe toda la historia del proceso penal y que se corres con la diferencia entre tradición acuque pueden que ponde,

PRIMEROS DESCONTENTOS

unca fue muy popular eso de aplicar recortcs desde el Gobierno; por muy neccsarios que resulten. Es algo que saben todos los ministros de Economía, y que aprenden enseguida los alcaldes a la hora de poner en marcha restricciones al tráfi co. Pero al final hacer las cosas, y de la mejor forma posible es ejecutarlas al principio de la Legislatura. Con el pasar de los años se mitiga el enfado ciudadano (ya se sabe que el tiempo es sinónimo de olvisurtir los buenos efectos previstos. Así que; cuando toca volver a votar; lo malo se ha ol hay que vidado; 0 al menos su efecto no resulta per judicial en [a urnas.

Dice el espía cso mismo se en el Gobiemno al aplicar el <paquetev de medidas liberalizadoras; y que se tuvieron más en cuenta los beneficios de la economía en general y de los consumidores. que la indignación de libreros, farmacéuticos y pequeños comerciantes. Lo malo, lo que no estaba previsto, es que la protesta naciera desde el PP; porque la verdad es que RuizGallardón no está solo en su desacuerdo pcnsó quc

Juan BRAVO

interés punitivo y, por tanto; leguleyo.

satoria y tradición inquisitiva. Mientras la primera exige un juez espectador, dedicado sobre todo a la objeti va € imparcial valora ción de los hechos y por ello, más sabio que experto; la segunda exige un juez actOr, representante del

Los dos modelos de juez se reprodu cido históricamente según la altemancia entre método acusatorio y método inquisitivo. los requisitos exigidos a la persona del juez han ido cambiando en la cultura jurídica En la tradición inquisitiva premodema; el juez iletrado debía ser repelido; un buen juez no ser vil, innoble 0 chijo de clérigo Desión, aunque fuese necesario Ilamarlos de fuera que ejerciesen su <competente magisteriov. Por el contrario; la cultura ilustrada rechazó la idea del juez técnico y fesional , prefiriendo un juez popular: <Un hombre de simple y ordinario buen sentidov como pensaba Beccaría; <un hombre no sea estúpido ni loco; con bastante experien cia del mundov, como propuso Filangieri; 0 <un buen de familia con las dotes coBentham. Antes de todos ellos, Hobbes ha bía enunciado <las cosas que hacen de un hombre un buen jucz: 1) Un recto entendi tura de los escntos de otros hombres, sino de la bondad de la propia razón natural y de la capacidad de refiexióno . 2) Desprecio por nquezas y honores innecesarios. 3) Capacidad para despojarse de todo miedo; indignación odio; amor y compasión: 4) Paciencia para escuchar; diligente atención a lo se oyc y memoria para retener; digerir y lo que se ha oído: ;También sin amor ni compasión? Leviatán se en el horizonte ju dicial. han podía profepara proque padre que aplicar perfila

El pensamiento liberal clásico por el juez-ciudadano. Carrara manifestó su repugnancia por los jueces burócratas, asalariados y dependientes del Y Lauzé di Peret res, calificando como <especialesv 0 <de exa todos los jueces profesionales, que <no son iguales a los acusadosv y que, por tanto; cuando juzgan confonme a su libre convicción; se comportan como <dictadores sin y sin escrúpulov. Aunque los clá sicos del pensamiento liberal admitían que los jueces populares no tenían conocimien tos legales, lo hacía problemática su capacidad de motivar las resoluciones; entendí an que los jueces magistrados tiencn un vicio más grave: la fosilización intelectual, la indi ferencia y <la pemiciosa ligereza en el decidir . Por ello, Lucchini propuso la tempora supresión de cualquier forma de carrera jerarquía 0 distinción de órdenes y entre magistrados. Pero gentes como Carrara; Beccaría Bentham 0 Lucchini no forman parte del pacto por la justicia ni de las medidas de choque del jurisconsulto Acebes. Todos ellos, de ser jueces, serían acosados implacablemente por el Consejo de la Función Judicial. 'optó podec cepciónz riesgo grados

Joaquín NAVARRO