OTRASRAZONES
VALOR DE LA INOPIA POLITICA
historia L política de la Transición se ha montado bre tres grandes fal sedades En virtud de Ia primera Gobicrno Arias aparece como un intento reaccionario
tadura. Por la segunda, se presenta al y a Suárez como estadistas que sabían lo debían hacer para transformar la dictadura en una democracia. Y por medio de la tercera, se fabrica la imagen de un González previsor y conductor de los acontecimientos . Para destruir estas tres falsedades históricas basta leer en las hemcrotecas lo que pensaron los jefes de los partidos agrupados en la Platajunta, sobre la caída de Arias y el nombramiento de Suárez como presidente del Gobierno. Todos declararon que se trataba de un atrás, de una involución de la dictadura hacia sí mima. Que la apertura representada por el Gobiemo Arias se había cerrado con la subida al del Movimiento Falangista_ Rey que Felipe paso poder
Tuve la sorna de comenzar la cuarta rcunión con cl primer punto del orden 'del día acordado en la sesión anterior: <Debate sobre la oportunidad de acogerse a la de Asociacionesw _ En medio de la carcajada general , se oyó a Múgica decir: <No peor ciego que el que no quiere ver, pasemos a la crisis del todos vaticinaron la Presidencia de Areil za, menos yo que guardé silencio; tanto porque ya había anticipado antes el fracaso del ministro de Exteriores; como por la desconfianza que provocaba en el Y en Kissinger. Me limité a decir que el Rey elegiría un hombre que no tuviese adquirido el hábito de dirigirlo. En la Ley hay Rey gro de oportunismo que la Reforma liberal del Régimen crearía a los partidos de la oposición.
Pero lo que dijeron en mi despacho, durante las cinco reunioncs de la Plata junta entre el 15 de junio y el 5 de de 1976, demuestra que todos vivían en la inopia de lo estaba sucediendo. En la primera, convocada por mí nada más salir de la cárcel, atribuí mi liberación a la debilidad del Gobierno Arias, por su fracaso internacional y la frustración de su gunda, sin revelar la fuente ni mencionar a la socialdemocracia alemana, informé sobre el Plan Kissinger expresé mi creencia de que la ejecución de ese Plan exigía un inmediato cambio de gobierno. Me quedé solo en ese análisis y esa previsión. El PSOE pidió la convocatoria de un pleno para debatir sobre la oportuni dad de la de Asociaciones la oposición. La reunión limitada a cste tema acabó de modo tormentoso. Pues el PSOE, través de Múgica, anunció su decisión de legalizarse; bajo el amparo de esa Ley. Dije que el PSOE era libre de decidir lo que quisiera, pero que esa decisión lo dejaba fuera de la Platajunta. Con jactancia no exenta de chulería, Múgica preguntó quién lo expulsaría. Yo mismov, le respondí. Don Joaquín Ruiz Giménez se marchó airado. Y 1a sesión terminó con el acuerdo de continuar el debate. Dos días después cayó el Gobier no Arias. julio que Ley para quinta reunión; inmediata al nombra miento de Suárez cundió el análisis pesimista que luego publicaron los medios. Y allí están mis opiniones sobre el sentido progresista del cambio de Gobierno y el peli -
Los hechos relatados prueban que la ignorancia es una condición esencial para el triunfo de los jefes políticos, cuando carecen de fidelidad a las ideas que proclaman y actúan remolque de los acontecimientos producidos con independencia de su acción. Si el fracaso se debe a la lealtad a una idea, todo parece, incluso lo grandioso, estúpido. En el éxi 10 debido a circunstancias ajenas, nada parece, incluso lo inverosímil, casual. La Transición se hizo por hombres que esta ban en la inopia de las circunstancias exteriores que [a producían y los elevaban De este modo cada autor puede creerse autor de la obra La peor mentira es la del que se deja engañar por la circunstancia.
Antonio GARCIA TREVIJANO
PRISIÓN, CRUELDAD Y LIBERTAD
ascenso de R las ideologías totalitarias in trodujo la presunción de 'culpabilidad al estableccr como función esencial de la prisión sin juicio la prevención; la alarma y la defensa social. Si se presume la peli-
del acusado; la presunción de ino cencia no pasa de ser un <flatus vocisv. La invención fascista de la obligatoriedad de la captura, introducida en Italia por el Código Rocco; generalizó el abuso de la prisión pre ventiva en la mayor parte de los Códigos occidentales. El pensamiento liberal clásico había intentado reducir al mínimo su apli cación; pues la consideraba una <injusticia sado. Hobbes calificó así <cualquier daño que se le obligue a padecer a un imputado al encadenarlo 0 encerrarlo antes de su causa sido oídas , asegurando que va contra la ley de la naturaleza prolongar esta situación más allá de lo necesario para asegurar la custodia del acusado. Pero esta ac titud restrictiva no llegaba a encubrir la resignada legitimación de la prisión provisional por el pensamiento ilustrado. Aunque en nombre de <necesidadesv diversas, a veces invocadas como exclusivas ~peligro grosidad que haya
HAY QUE DECIDIRSE
tiempo se y al Gobierno le mar una decisión en torno al futuro de la empresa armamentista española Santa Bárbara Los alemanes han igualado las ofertas de la norteamericana General Dyna mics y dice el espía militar que les sólo esperan ahora una respuesta nortea mericana antes de vender en firme la empresa pública. agota los españo -
Sin olvidar desde Europa se presiona al Ejecutivo español. Y no les faltan argumen tos a nuestros aliados de la UE, que recuerdan que España se ha integrado ya en programas europeos de armamentos como el <Eurofigtherv y en la industria aeroespacial EADS. Todo parece indicar que habrá guerra comercial, y de las duras, entre ambos Iados del Atlántico. que
Él primer plan; la venta pura y dura a la fima de EE UU, ha quedado archivado. Ni la alemana Kraus Maffei ni su Gobierno están dispuestos a ceder la licencia de fabricación del carro de combate <Leopardov, que se montará en las factoría de Santa Bárbara.
Desde el viejo continente no se na da bien que España venda su industria mi litar a los <enemigosv en plena puesta en marcha de una industria de defensa europea sólida y competitiva con la americana. verá
Juan BRAVO
visional acabó siendo justificada por todo el pensamiento liberal clásico; como si no fuese posible sin ella proteger el Derecho y la sociedad. Sin embargo; es difcilmente ocul table la contradicción existente entre presunción de inocencia y prisión provisional. Los principios ético-políticos; como los de la lógica, no admiten contradicciones. Pueden romperse; mas no plegarse a gusto del consumidor. Una vez admitido que un ciu dadano inocente seI encargún juego semántico puede impedir lo ne razón Manzini: <iDe qué inocencia se trata? ;Por no se aplica el principio con todas sus consecuencias? ;Por qué no se abole la prisión provisional? puede presunto que 'qué
de fuga de al teración de las prue gravedad del delito imputado; necesidad de preven ción social 0 el muy proteico invento de la alarma social y las más de las veces de forma conjunta y revuelta la prisión proriesgo bas.
La admisión de la canle iudine, choca de raíz con el principio de jurisdiccionalidad, que no consiste sólo en que nadie ser encarcelado sino por orden de un juez sino también en que €l encarcelamiento sólo existir sobre la base de un juicio. Toda prisión sin juicio ofende el sentimiento común de justicia; al ser percibido como un acto arbitrario de fuerza. No existe ninguna resolución judicial ni, tal vez, ningún acto del público que sus cite tanto miedo e inseguridad y socave en tan gran medida la confianza en el Derecho como el encarcelamiento de un ciudadano sin proceso. Y es un mísero paralogismo afirmar que la cárcel preventiva no contra dice el principio <ninguna pena sin juiciow porque es una medida no penal, sino cautelar. Con parecidos fraudes semánticos se ha disuelto la función de tutela del Derecho penal . prisión puede puede poder
Si lo quc de verdad se persigue es dir la alteración de las pruebas y que el acusado se procure falsas defensas, basta ría el simple traslado coactivo del imputado ante el juez y su detención por el tiempo estrictamente necesario~horas 0 días - pa ra interrogarlo en una audiencia preliminar 0 en un incidente probatorio. Ahí termina la necesidad de aislarlo; a no ser que lo que se persiga sea la confesión del acusado mediante la <pena de calabozov . Por otro lado, el peligro de fuga del imputado será lanto más fuerte cuanto mayor sea la bilidad de su prisión provisional durante años. <Oh, jueces decía Voltaire - si queréis que el inocente acusado no se escape abolición de las penas privativas de liber tad 0 su reducción a un máximo dc diez años de los cuales toda pena es de exterminio _ favorecería la desaparición de la prisión prevenliva: <No es la crueldad de las penas uno de los más graves frenos de los delitos, sino la infalibilidad de ellas . Aquí se prefiere la infalibilidad papaL. impeposi partir,
Joaquín NAVARRO