OTRASRAZONES

PERSONALIDADES DE LA JUNTA (4)

ra tan segura E desprendi da de pequeñeces mi amistad con Rafael Calvo Serer, que ponerlo en contacto con Santiago Carri inclinación de su prejuicio religioso, para

de regresar al Hotel Lotti, tras la entrevista con Carrillo donde me pidió que le presentara a Rafael Calvo. Este me esperaba para cenar. Le dije que había invita do a una personalidad del exilio para quc cenara con nosotros Ya antes le había presentado José Martínez, de Ruedo [bérico.Y creyó que, esta vez, se trataría dc algún miembro del gobierno cano. Estaba sentado cn un sofá de es paldas a la puerta del salón. Llevábamos media hora conversando cuando, sin mediar palabra, me levanté para recibir al invitado que iba a nuestro encuentro. <Rafael te presento a Santiago Carri Ilov. Lo saludó con una seriedad contra ída que delataba, pcse a su cxperiencia mundana, una rara mezcla de interés y contrariedad. La simpatía de Santiago y mis bromas sobre el demonio le relaja Ion Enseguida estábamos en el acogcdor restaurante del hotel celcbrando nuestro agradable encuentro con champán. Hablaron a sus anchas. Y luego se integraron en la incipiente unidad de la oposi ción republi -

Hc conocido política a otros hombres cuya bondad constituye el rasg0 dominante de su carácter: Marcelino Camacho y Joaquín Ruíz Giménez, pOr ejemplo. Pero estos supieron dar un cur so coherente a su humanidad innata a tra vés de sus tempranas ideologías de hu manismo marxista cristiano. Mientras que en Calvo Serer su humanidad operaba como factor de rebeldía interior con lra la estrechez cultural de sus propias creencias políticas y la disciplina de obediencia a las consignas dc su militancia religiosa. Esa permanentc tensión tual dió a su vida, mucho más importan te que su obra literaria, la dimensión rocspiri - mántica de la filoso fía católica alemana y de la poesía del joven Novalis_

la libertad el hecho de que una figura de talla nacional, en el panorama cultural del catolicismo español, apareciera ante Carillo, al frente de la Junta Democráti ca de España. Aparte de ese momento €stelar de su trayectoria política; Rafael Calvo Serer ocupa un puesto de honor indiscutible en la historia de la libertad por su acción en el periódico <Madrid)_ y cn la historia de la idea democrática de enemigos no llegaron a conocerlo: Ofrecía un flanco cultural demasiado fácil de atacar y no percibieron en el aparente integrismo la autenticidad de su neolibera lismo. Y sus amigos tampoco lo entendicron cuando, al fin, encontró la paz espiritual uniendo la fe religiosa a la razón democrática, en su conciencia de hombre público.

La transición ha cubierto con un manto de silencio, incluso en el Opus Dei, la excepcional importancia que tuvo para la causa de

Antonio GARCIA TREVIJANO

SECRETISMO Y CRIMEN

'publicidad y la transparencia del son la más eficaz salvaguardia de la verdad y la decencia. Como decía Bentham, la inocencia y el misterio nunca van Si el Estado no tuviese nada que poder

temer de las miradas del público; jamás se encerraría en el recinto de tinieblas del se creto oficial . Secreto y justicia; secreto y mente incompatibles. Si el palacio del poder necesita ocultarse del escrutinio públi co, convirtiéndose en la guarida de un gran delincuente impune; es porque no resiste cl control. La razón de Estado, el crimen de Estado y la estupidez de Estado aúnan sus esfucrzos para que el secreto encubra la realidad fecal de todo descontrolado. Si la historia del poder es el relato de la gran delincuencia intemacional y del asesinato en masa; se debe a que el y los poderosos han conseguido un doble dere cho: el derecho a la oscuridad y el dcrecho a la impunidad poder político poder

El enorme drama del Kursk ha sido una consecuencia más de ese doble derecho. Se intentó primero ocultar el hundimiento. Cuando no se se desinformó sobre la fecha del desastre para evitar el conoci pudo,

ARDANZA Y JAIME MAYOR

0 le ha pasado desapercibida a Juan Bravo una trascendental información camuflada lras una crónica aparentemente mundana: la ofrecía ayer Car men Rigalt en El Mundo. El ex lendakari Ardanza, reunido con otros vascos en Mar ticas nacionalistas de ritual contra Jaime Mayor; el ministro del Interior y <bichay del PNV oficial. Ardanza dejó helados (es un suponer) a sus contertulios al afirmar él vería con buenos ojos Mayor Orcja accediera a la <lendakaritzav si aportara solu ciones para frenar el desatino. Según men Rigalt; Ardanza fue que que Car -

Imaginamos la cara de Arzallus al oírlo; pero la cuestión es que, aunque el líder del PNV dice que <gracias a Diosv no di visiones en su partido; la realidad es que las personas con cabeza más fría y con análisis más inteligente entrc los nacionalistas saben ya que la línea de Estella ha sido un completo error; con consecuencias trágicas pa ra muchos ciudadanos y para la sociedad vasca. Otra cosa es que el grupo de taliba nes del PNV tenga sometidos bajo su bota a los disidentes. Es lo normal. Ellos también viven bajo la bota de Eta a la tienen un pánico indescriptible. hay que

Juan BRAVO

miento de su magnitud y de la incapacidad para afrontarlo Se oculta la causa del hundimiento; ya cula la colisión un submarino fantasma ya atribuyendo las ex plosiones pando siquiera se informó sobre el número y la identidad de los tripulantes, al parecer para evitar una brusca conmoción nacional. Se negó cualquier esperanza de salvación al dejar transcurrir días y días sin solicitar internacional. iAcaso se conoció desde el principio que todos cstaban muer tos? Las fabulaciones sobre la comunicación telefónica 0 telegráfica con el Kursk 0 sobre el bombeo de oxígeno al mismo, parecen apuntar a esta hipótcsis. Ahora, cuando los buzos noruegos están en disposición de rescatar los cadáveres; se les pide que cedan sus trastos a buzos rusos. iPor razones estéticas 0 para evitar que se conozcan recalidades inconfesables? Nadie ha dicho carga ticnc cl Kursk, cuántos misiles nuclearcs contiene, riesgos afronta la humanidad con su permanencia en el fondo marino 0 cuáles con su reflota miento. Sorprendentemente, la mayoría de los analistas insiste en que éste secretismo infame es típicamente <soviéticov. USA rechaza la desclasificación de los papeles secretos sobre su complicidad con el golpe de Pinochet. Ningún Garzón ha procesado ni imputado a Kissinger y compañía; sin que el benefactor general nada hubiese hecho. El Reino Unido omite cualquier información sobre las averías del submarino nuclear que ha decidido reparar en Gibraltar 0 sobre los peligros de la operación esta cio del Gobierno yde la propia opi nión pública celtibérica; debidamente desinformada y anestesiada. Sólo se han opuesto las autoridades gibraltareñas; ellas sabrán por ayuda rcpctidas qué qué los yel español qué .

Todo Estado que se oculta la <bo del y miente por sistema. Pero lo del Kursk sc debe a la siniestra herencia soviética El desastre no ha ocurrido porque el comunismo exista (a tanto no se llega) bamnos en que Putin, el héroe de Chechenia el encubridor de los crímenes de Yeltsin, era amigo de la libertad y de la democracia?. iAcaso no ha acontecimientos lágrimas en los ojosv como las de Nausicáa ante la marcha de Ulises? ;0 estaban causadas por la densidad salina de las aguas del Mar Negro? Un viceprimer mi nistro de Yeltsin, Boris Nemtsov; acusa a jefe de los servicios secretos USA, un tal Odom, le imputa responsabilidad en la tra Los <otrosv criminales dirigen su dedo acusatorio contra Putin. Pero Putin es un más. Ouro delincuente impune. Ya vendrá otro Putin que le otorgue patente dc corso. Para que luego diga Camus que podemos vivir en univer sos donde cualquier absurdo cs posibles. Que se 1o pregunten a la tripulación del Kursk . precie poder scguido los gedia poder gran

Joaquín NAVARRO

Conocí a Calvo Serer cn Granada en el año 1950, a donde había ido a dar una conferencia en la Facultad de Filosofía Me lo presentó Antonio Fontán, entonces catedrático en aquella facultad. Tenía yo 23 años. Y me impresionó muchísimo que alguien tuviera, en aquella época de obscurantismo político y pensamiento granítico, el valor cultural de hacer una disección de las contradicciones que latían en el bloque católico que apoyaba la dictadura. Aunque yo fuera ateo y tan joven, pensé que aquel valientc hombre del Opus Dei merecía mi respeto y mi ayuda. Se lo hice saber en una carta que le envié a Madrid. Desde entonces, hasta su muerte, permanecí fiel a tan enriquecelo tra té con más intimidad entre los años 1951 y 1953, ese hombre de cultura católica autoritaria, tan alejada de la mía, terminaría rompiendo con la dictadura, a causa de su bondad natural y de su sinceridad religiosa. que que