LO SERVIL

mire como S liberación de obstáculos como posibilidad de libre elección, la li bertad alcanzable mediante la Reforma del Estado dictatorial era cosa distinta, en naturaleza y extensión, de la que se

La noción de libertad servil, la clase de libertad españoles; parecer, a primera vista; una contradicción en sus propios términos, 0 una desconsiderada manera de calificar a las libertades públicas consagradas en la Constitución. Pero una mirada experta en materia de libertades descubrirá ensegui da que la expresión <libertad servilw no sólo no es contradictoria sino que además responde con bastante precisión a la natu raleza de las libertades otorgadas desde el Poder; unos súbditos que, frente al Referéndum Constitucional , no tuvieron la posibilidad de no elegir, ni la de clegir otra cosa distinta de la Monarquía de Par tidos. La Reforma, en el recorrido de su camino y en la meta alcanzada, ha consi derado a los españoles como siervos 0, en todo caso, como menores de edad necesi tados de la tutela de un partido para deci dir 0 elegir lo políticamente correcto. La Ruptura, en todas sus fascs y cn sus fincs; los vio y traló como señores de la libertad y electores del Poder. Lo servil estaba e la bre albedrío político estaba en ésta. El <siervo albedríov en aquella. En lo tocan te a la libertad de acción y de elección; la Ruptura era pelagiana. La Reforma, agustinismo político. hoy que puede

En 1524,el moderado Erasmo defendió el de la voluntad humana en las decisiones 0 elecciones morales, sin caer por ello en el liberalismo absoluto de la herejía pelagiana, al no dar al <líbero ar bitriov la importancia que daban los teólogos al libre albedrío. Al año siguiente, le contestó Lutero en su <De servo arbi triov. Y en esta obra cstá planteada la naturaleza <servils dc la libertad humana, necesitada de la tutela permanente de la gracia divina. Lo cual no significa poder que

conseguir con la Ruptura democrá tica. Lo sabíamos todos, dentro y fuera del Régimen El dilema Reforma Ruptura no lo creaba la divergencia del método para alcanzar lo mismo, sino la modalidad servil 0 dominical de la liber tad pretendida. Incluso el PSOE, que en Junio de 1976 se disponía a pasar la ventanilla de Arias, nos decía en la Platajunta que eso daríà a la oposición un instrumento legal para conquistar la libertad mediante la ruptura democrática. PSOE sabía que la libertad reformada no era, ni a ser, la libertad tica, pero creía, 0 fingía creer, que la alternativa irreconciliable entre Reforma Ruptura se podría integrar y resolver en un proceso único de realización sucesiva: Reforma <y> Ruptura. Y esa idea oportunista, consumada la entrega de todos los partidos a la causa reformista de la libertad servil, Ilegó a ser dominante en la opinión pública con la propagada falacia de la <ruptura pactadas_ podía por ilegar polípodía

LA PARÁBOLA DE PRAGA

n la última semana hemos asistido varos acontecimientos rlevantes; que han de manifiesto el desacuerdo de grandes scctores de la ciu dadanía con la económica que mundialmente se les impopuesto política

ne Muy llamativamente se encuentra la pro testa extendida ampliamente; de transportistas; agricultores y pescadores, Pero a este movi miento general se añaden otros sucesos muy expresivos; el fracaso de la reunión de Praga oel rechazo del mítico euro en Dinamarca

BM y del FMI están las condiciones de nuestra vida material en todo el planeta imperialmente <globalizadox. La imagen no scr más expresidel mundo en que nos encontramos, y de su hipocresía Se pro puede va, clama una globalización superadora de fronteras, se exaltan Jos avances de la comunica ción que nos aproxima a todos los humanos, Pero tores y 'seguidores; se encierran y aislan Contemplemos en tantos lugares, las urbanizaciopes clausuradas con barreras, custodiadas por vigilantes y perros guardianes. Aparecen pa radójicos guettos no para los discriminados; sino para los discriminadores. La burguesía del siglo XIX urbanizó las grandes ciudades; trazó sus amplios bulevares y pascos, como comentó brillantemente Walter Benjamin. Ahora domina la bosquedad y el retraimien to en el <Estado Guardánv . El castillo feudal resucita equipado tecnológicamente. Yloque comentamos en el espacio urbano se levanta magnificado en lo que se ha Ilamado la <Euse con se estrellan en EEUU en los del sur de Europa; <os espaldas mojadasv, los navegan tes de pateras, las multitudes huyen de la Jos que países

Loocuridoen Praga es, a mi modo de ver; lo más significativo y digno de reflexión por cl alcance idcológico de sus planteamientos. Yparece una verdadcra escenificación del drama que estamos viviendo De una 1.300 personajes runidos; encerrados en la 55 Asamblea del Banco Mundial y del Fondo ción críüica lanzada a la calle.Personajes en cerrados, he escrito; y no metafórica sino li teralmente, encerrados murallas de modemos materiales; rodeados por un ejército policial cubierto el cielo por los helicópteros a su servicio y penetrando escondidamente, temerosos de gritos; abucheos, de posibles li vianas agresiones. Encenados, sí, pero no nos engañemos; poderosos; enormemente parte, pode- hombre esté dominado por la necesipues el de Dios no es una necesidad sino un don_ Basta sustituir la idea de Dios, por la de Partido, para entender por ha blo con propiedad de <libertad servils dad, poder qué

como entender bablo con propie dad de <libertad servils, como designa ción de la que no permite a los ciudada nOS acertar en su elección política sin el concurso de la de Partido, sobre todo cuando este concurso es legalmente obligatorio; como sucede en el sistema constitucional de escrutinio por listas de Partido. La idea de que los partidos son mediadores 0 asistentes en la formación de la voluntad general se aparta ya de la radicalidad luterana, para caer en la cien cia media del <molinismov. Aquella doctrina del jesuita de Cuenca, Luis de Molina (1535-1600), que explicaba la libertad física y moral del hombre por la media nipotencia divina. La libertad ciudadana está <servilmentev determinada por la omnipotencia de los Partidos Estatales. qué POI gracia hoy

Antonio GARCÉA TREVIJANO

LA ÚLTIMA CITA DE JÁUREGUI

a minuciosa investigación posterior al asesinato del ex gobemador dc San Sebastián, Juan María Jáuregui, ha abierto una serie de incógnitas que han prcocupado a los correligionarios del fallecido miembro del equipo de Belloch y Margarita Robles. Éstas son las preguntas que se haccn; y que cuentan ahora a Juan Bravo; en el entomo de Jáuregui: iPor Eta decidió ma tarle, cuando Jáuregui era partidario abierto del diálogo con la banda? ;Por qué le mató cuando estaba a punto de entrevistarse con un destacado cabecilla de HB, con quien se había citado a través de un interediario el mismo día antes? ;Qué relación tener su qué pudo presunto interlocutor con la orden de asesi narle? iPudo ser que, una vez localizado su <movimiento negociador , Eta supiera que estaría desprevenido? iSignifica su mucrte que lo que pretendía Eta cra eliminar a un 'partidario del para cerar todas las puertas y que prosiguiera sin interferencias la estrategia de los <durosv de la banda los quc ahora mandan; de enconar la situación hasta el límite? Estas preguntas y alguna respucsta podría indicar que entre los mandan en HB un duro entre los du rOS, tanto 0 más que sus colegas de Francia. por permitir hay que

Juan BRAVO

Escindido, como lo ha cstado la ciudad de En que, frente al delas reunio nes, las calles eran ocupadas por multitudes se rebelan frente a la injusticia radical y manifiesta no ya sólo del mito globalizador; sino del sistema capitalista. Se ha tratado de desprestigiar esta protesta, de manera bastan te ridícula Se ha insistido en que eran en su mayoría extranjcros; realidad muy lógica en la época de la globalización y única cosa en que coincidían enteramente con los 1.3OOdelegados llegados de todo el mundo. Con ello se insinúa que son 'profesionales de la protesta y viajeros de ella, pero, cuando los reunidos son profesionales y viajeros del orden cconómico mundial, preguntémonos: üenen los mismos derechos aquellos desean carlos? Máxime cuando los primeros Jo hacen lujosamente con fondos salen del contri buyente y los segundos recurren a sus propios medios; ya que Do €s invocar el <oro de Moscús. Se alegará, quizá, que están en su derecho de protestar 'pacíficamente; pero no de realizar actos violentos: Y nuevamente habría que argüir: icabe mayor violencia la de sostener, programar y fomentar, como hace la globalización un orden mundial que condena al bambre y la 'marginación a la cuarde la humanidad mientras deposita la riqueza, en manos de una minoría privilegia da? Yse vale de la fuerza militar; de la intri tento organizado de superar esta situación. En el pináculo del absurdo se ha afinado con in tención crítica que los protestatarios eran gen tes bien alimentadas del Pnmer Mundo ;Creen quienes así arguyen que sólo debemos movernos intereses egoístas? La solidaridad y el desclasamiento son virtudes que necesita nuestra sociedad. en ellas ha de hallarse palacio Praga que ino criti que que posible hoy que parte por