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JUEVES 9-Xi
2000
LO FANTASIOSO
os historiadoL res de la tran sición no han jos, cl sentido ver dadero de la misma:: El cambio operado con ella sólo sc cx como fenóme no intransitivo de un salido de la plica poder
La Constitución, no superar con imaginación una guerra civil difumi nada en las sombras del tiempo, decoró con fantasía el imperio de esas sombras en la Coronación de aquella Victoria. La imaginación del en plaza reprodu jo en otra disposición los clementos de dominación antes conocidos, y la fanta sía de la oposición conjuró imágenes de lo ya vivido como deseo. El símbolo de la reproducción de lo mismo está en el partido de Fraga. El de la mediación; en el de Felipe González. La inercia del Ré gimen 'redujo el de Suárez a una función imaginativa limitada: Cuando no es la libertad ascendente desde la Sociedad la que constituye el tado; el realismo político deja estrechos márgenes a la imaginación y concede grandes espacios a la fantasía. Lo imagi nario en la Transición cedió el paso a lo fantasioso . quiso que poder papel poder
El político está donde esta ber que la transición ha sido un fenómeno reaccionario adornado de libertades serviles. Lo que no habría sido posible sin un ensoñador andaluz, tan sobrado de insensata seguridad, como indigente de moralidad y talento. Esa fantasía estoica ~de la que se ocupó Ortega para subrayar el carácter arebatador y pasivo de la apropiación de algo rcal mediante una imagen - se subió al Azor no tanto para apoderarse de un signo del poder victorioso, como para que estc poder real se apoderara, en el imaginario popular, de la oposición derrotada en la guerra. boy podcr ayuda
El definitivo de los protagonis tas lo resume una metáfora: la imaginación de Suárez puso el cascabel comupista autonómico al montés franquista; Ia fantasía de González lo domesticó en el Azor con dulzura portu guesa y en el País Vasco con terror espa ñol; el realismo dc Fraga sin imaginación ni fantasía, se lo Ilevó al agua dulce de su tradicional . papcl gato hogar
Ahí reside la distinción entre el fran quismo de la Dictadura y el ncofranquismo de la Monarquía. Y esa ha sido la función histórica del felipismo. Por eso la propaganda dijo que la Transición terminó cuando el PSOE gobernó con la Monarquía.
La fantasía, como los sueños, no reem plaza a la realidad, pero la antecede Lo fantasioso de González no sustituyó el modo franquista de entender y practicar el estatal, pero limpió el camino para el retomo, sin complejos; de cada cual a su lugar antiguo. La oposición volpoder
Victoria, que caminar de la Dicta dura a la Monarquía, desde sí mismo hacia sí mismo, con la mediación de los partidos de la Derrota. pudo
El tradicio nal -recuperó; pero con mayoría absolu ta, la Administra: ción del Estado. El nacionalismo se concentró en sus pa poder vió a las nubes, pe FO ahora doradas, de la frustraciónpolíti ca.
trias chicas. Los intelectuales se queda ron en su alimento. Y la falaz propagan da formó su imperio mediático.
La naturaleza inconsciente de esta gran fantasía edípica el éxito de la transición como fenómeno intransiti vo. Los gobernados, a través de la fanta sía felipista, en lugar de comprender Ia cosa íntima del poder franquista que los reprimía, han rcsultado comprimidos por ella. Salvo en el arte, lo fantasioso es siempre reaccionario. explica
La fantasía felipista confirmó la sentencia de Aristóteles: la fantasía es menos sustitutiva de la realidad que antici padora de la misma. La imagen del viejo Azor, dando vacación a Felipe zález, representa el momento cumbre de la transformación, por medio de una fan tasía cataléptica, del franquismo dictatoria en neofranquismo monárquico. yate
Antonio GARCIA TREVIJANO
PENA, VENGANZA Y BARBARIE
ingún bom bre debe ser tatado dio, sino siempre cmo fin comO persona: <No hay libertad - dice Becca periten encicrtos acontecimientos leycs que
el hombre dejc dc ser persona y sc repute pone una limitación fundamental a la cali dady ala cantidad de la pena Es ésted valor sobre el que se funda el nchazo de la pena d muente; de las penas corporales; de las penas infamantes; de a cadena perpctua y de las penas privativas de libertad exas pcradamente prolongadas. Un Estado que: moralmente ~ a un ciudadano picrde cual quier legitimidad y se-pone al nivel de los delincuentes. Estamos asisticndo en ña a una súbita y escandalosa resurección del encarizamiento punitivo. El denuedo linchador de una parte sustancial dc la opi nión pública dcbidamente encrespada por claman venganza quc no justicia - contra crímenes terroristas noS rctrotrac a un clima dc salvajismo penal que parccía irse superando. Quienes defienden la cadena pcrpetua en sentido €sEspatcs;
barie. No sólo dcsprecian cualquier cial sino perversión del condenado, su degeneración decía Filangicri) presidida por la inmensa dela soledad La separación y d aislamiento conducen a la demcncia ala bestialización a la eliminación sistemática de cualquier átomo de humanidad y digni dad Todos sabemos que las cárceles son €scriminalidad organizada Cuando el pensa miento ilustrado se plantea una estralegia de humanización de las penas, sa nccesariamente por la limitación de su límite máximo y por la radical eliminación d la incertidumbre y atipicidad dc las con denas cfectivas -~pendientes de los benefi cios, premios 0 castigos que decidan disresuenan en Celtiberia-voces de lincha miento, barbarie y venganza que {uerza penal penal quc
AYUDAS PARA CUBA
ntre Cuba y España demasiados lazos, tantas familias entrecruzadas, como para la política pueda rom perlo todo, sobre todo ahora, cuando los demanda de ayudas de todo tipo. que crrónea lo que ocurre en España pero los diplomáticos cubanos que viven en Madrid saben que se trata de otra cosa y nO duda ron en aislar; también ellos, a Eta
funcionarios de la embajada de Cuba en Ma drid Lamasen a la Policía y facilitasen la detención de las dos ctarras que se atrevieron pedirles asilo político. Primero, porque si en la isla-prisión de Castro se atendió a Jos etarras, se hizo por un trasnochado <compañerismo interacionalv entre marxistas-leni nistas. Desde allí, se puede vcr de forma
A ese cambio de actitud debe, sin duda el generoso apoyo que España presta a Cuba, de forma silenciosa €n ocasiones, como cuando se sistemas de seguridad acronáutica Se tata de aparatos de segunda mano, pero en perfecto estado y muy efectivos. Y allí, donde las infracstructuras aércas son tan viejas y penosas, cumplen una magnífica función7 regala
Juan BRAVO
tricto (que prácticamente no existe en el Derecho comparado), 0.el cumplimiento ín ciendcn a varias cen turias 0, simplemcnte;, de una pena efectiva de ucinta años de cár ceL representan la inbumanidad y la bar-
En 1949, pocos años dcspués de su larga permanencia en prisiones fascistas, Vittonio Foa libertad debería supcrar; como máximo, los cinco-añoss . Poco antes, en la Asamblea Constituyente italiana Umberto Terracini sión durante el fascismo - propuso que la duración de las penas no superase en nin rriente científica que preconiza un límite máximo de diez años, debiera ser esta ese límite, la privación de Libertad se con Derecho penal máximo y salvaje propio dc pragmatismo más miserable se combina con un profundo pcsimismo antropológico Lejos de rconocerse así, gran parte de nuestra opinión pública tilda de benévolo y blando a nuestro ordenamiento punitivo ~que cs feroz-- y exige mayor brutalidad un Dcrccho penal , procesal y penitenciario presididopor la ley de la selva, puesto al servicio de la muerte civil y el exteninio psíquico y moral de la persona, rforzaría el Estado de Derccbo frente a los más tenibles fenómenos delictivos. Lejos de ello, lo degrada y lo conviente en un Estado delincucnte y de desccho. Quizá para compensar la incapacidad de políticos y gobemantes. Como dijo Voltaire, <el papa Gregorio Ilama do cl Santo y cl Grande por baber hecho qucmar todos los libros antiguos que encontró y por habcr sido el primcro en man dar a las brujas a la hoguera Por este camino vamos progresando. que quc fue
Joaquín NAVARRO