JUEVES B0
LO ACCIDENTAL
on más sin C ceridad de la esperada, el ha dicho algo contraría el discurso oficial de la Transición: que la Monarquía tenía ser democrática, no sabía Esta frase Rey que que pero
La cuestión era, en verdad, difícil de resolver. Lo que se sabía de la democra cia constituyente, un método donde el pueblo elige Libremente la forma de Esta do y de Gobiemno, no era lo que se que na. Lo prioritario era conservar la Coro na puesta por Franco en la cabeza de Juan Carlos; y asegurar la continuidad del po gubernamental en los hombres de la dictadura. Lo secundario; pcro indispen sable, dar legalidad a los partidos y a las libertades personales. Ni el Rey; ni Suá rez ni Gutiérrez Mellado sabían cómo ha cer compatible lo fundamental, lo primeque improvisar. Buscar una fórmula que, sin estar basada en la libertad de elección de los gobernados, fuera aceptada por los partidos y homologable con lo existente en los países europeos La transacción con el PSOE era cuestión capital. der
La materia que soldó este consenso, la electoral el sistema proporcional de listas de partido, exigida por el PSOE cía sin libertad a la forma del Estado de ley POr
El plan Kissinger garantizaba el pacto con el PSOE para eludir lo fundamental, la fase de Libertad constituyente. El acuerdo con la democracia cristiana se daba por descontado. Se les legalizó . Pero Suá rez tuvo cntonces más talcnto rcalista y táctico que Felipe González y Gil Robles. Sin legalizar a PC, sin darle una cuota de en el reparto; no habría estabilidad política ni la fórmula tendría suficiente apariencia democrática. Lo legalizó por sorpresa, cambio de su renuncia a la apertura de un período de completa liber tad, indiscriminada, en los medios informativos, con elecciones a una Asamblea constituyente; y a su promesa de partici par en unas elecciones ordinarias de las que quedarían excluidos los partidos republicanos y los situados a la izquierda del PC. De esta manera improvisada a cada paso; y con el pacto Estatutario sobre Cataluña, nació el consenso constitu cional en la primavera del 77. poder
revela el estado de perplejidad que emrona Y no en los momentos inmcdiatos al fallecimiento de Franco, cuando aún se confiaba la estabilidad del sistema a la apertura de las Instituciones dictatoriales, sino en la primavera del 76, cuando la fundación dc la Platajunta y el plan Kissinguer patentizaron el rechazo; en el interior y el exterior; del asociacionismo propuesto por el Gobiemno Arias, a los Ilerías (Areilza). Fue entonces, Y no ancuando el <entouragex de Juan Carlos supo que la Monarquía tenía que ser democrática Y, puesto que <saber no es hubiese querido lo habría sabido_ tCs,
OTRAS RAZONES
LA REVOLUCIÓN DE LA VERGUENZA
Partidos bajo la Monarquía de Juan Car-
Cuando Suárez convocó el Referén ma política de la dictadura, ni siquieIa imaginar que hombres con la historia de Carillo y pudo
Siendo ésta la historia real de la segun da fase de la Transición; la del consenso sin oposición; se comprende la perpleji dad de los historiadores ante sus causas materiales y formales.
Tarradellas fueran capaces de integrarse en el consenso monárquico; sin dar a los españoles la oportunidad de pronunciar se libremente sobre la forma de Estado y de Gobierno Sólo le quedaba a Suárez abrir con demagogia el del café autonómico a voluntad , sin saber las consecuencias, para ultimar el cambio institucional operado. grifo
En esa serie de improvisaciones ocasionales y casuales, ipuede hablarse en rigor de proceso? Si no cambio sin causa, idónde está la que dio sentido fi nal a la Transición? ;Dónde su causa efi ciente su causa ejemplar? No, desde hay
Antonio GARCIA TREVIJANO
saben hasta qué punto delegitiman la razón jurídica del Estado de Derecho. Las reglas 'pueden ser doblegadas cada vez con viene En la jurisdicción; el fin no justifica los medios y las formas son garantía de verdad y de libertad. Como tales, tienen valor para los momentos dificiles más para ios fáciles. Yel fin no ser €l éxito a toda costa sobre el <enemigov, sino la verdad procesal. Es la culpa ~y no la inocencia - la que debe ser demostrada. Y es la prueba de la culpa la que constituye el ob jeto del proceso. La presunción de inocencia es regla fundamental de civilidad, fruto de una garantista que protege la inmunidad de los inocentes aunque sea al precio de la impunidad de algún culpable. <Al cuerpo social le basta que los culpa bles sean 'generalmente castigados, pero es su mayor interés que todos los inocentes, sin excepción estén protegidosv. Así pensaba Lauzé di Peret y es ésta la en la que Montesquieu fundó el nexo entre la libertad que quc puede opción opción
SISTEMAS EXPERTOS EN EL PLAGIO
OS amigos de Juan Bravoen la Univer sidad Politécnica de Madrid le comen taban ayer casos como el plagio de Ana Rosa Quintana no eran infrecuentes en las facultades españolas: Recordaban cómo el propio vicerrector de Gestión Académica de esta Universidad, José Luis Maté, se ba visto imen un caso similar. Junto a Juan Pazos escribió el libro <Ingeniería del conocimiento. Diseño y construcción de sistemas exper toss para la editorial del mismo reconocen <su deuda con Harmon y otros tratadistasm . Pues debe ser una deuda millonaria ya que no se recataron en copiar pasajes literales de textos de otros autores; como 'que plicado los de Paul Harmon y David en <Sistemas expertos. Aplicaciones de inteligencia ar tificial en la actividad empresariab . Pero lacsa no queda ahí.Maté y Pazos eran entonces decano y vicedecano de Relaciones Exteriors de la Facultad de Informática Casualmente; el Servicio de Publicaciones de esa Facultad compró 2337 ejemplares a SEPA Como era de esperar en un libro tan especializado, sólo vendieron algo más de 600, con la consiguiente pérdida económica. No se sabe si Ana Rosa los ha llamado ya para colaborar en su programa King
Juan BRAVO
por el poder; en los que los <señaladoss no razonablemente esperar que su ino casi nadie les censurará por su dureza y casi todos repudiarán su indulgencia, aunque venga exigida por la más absoluta inexistencia de indicios objetivos de culpa Saben que la libertad del acusado causará kescán dalo políticov y <alarma social . Como delo es ver a los tribunales condenar siempre y ver a jueces a los que les parece cometer un pecado si absuelven y que tiemblan afiebrados y suspiran como infelices a] firmar una absolución, aunque no tiemblen ni susun verdadero escándalo; causa de inseguridad y convicción de arbitrariedadLos derechos de los ciudadanos están amenazados por los delitos pero también las penas arbitrarias . pueden pOr y la seguridad de los ciudadanos: <La liber tad política consiste en la seguridad o,al menos, en la convicción que se tiene de la propia seguridad . Dicha seguridad no se ve nunca tan atacada como juicios mediáticos, azuzados
La presunción de inocencia no es sólo ga rantía de libertad y verdad. También; de seDe esa debe ofrecer el Estado democrático y que se expresa en la confianza de ciudadanos se ofrece a todo ciudadano frente al articia inspira a los ciudadanos es signo inconfundible de la pérdida de legitimidad política de la jurisdicción. Al mismo tiem po, prueba de su involución y su inaciona lidad. Cada vez que un acusado inocente tie ne razón para temer a un juez es que éste se encuentra fuera de la lógica del Estado de Derecho. El miedo, la desconfianza y la in seguridad del inocente subrayan la quiebra de la jurisdicción penal y la ruptura de los valores políticos que deberían legitimarla. Ese miedo y esa inseguridad existen ahora cada vez con mayor fuerza, por el clima de linchamiento a que se somete a deterina dos colectivos minoritarios (de carácter poprogramas 0 encarnar intereses ajenos contrarios al consenso político y mediático del <stablishmenb . Con ellos no va la pre sunción de inocencia Se presume su culpa bilidad y se vocea su criminalidad. Cuando existen idcas 0 intereses -de clase 0 de grupueden defender democráti camente porquc son demonizados y perseguidos; 1a razón junídica del Estado de Derecho queda sustituida por la más desverdad inesquivable: <El fundamento de las instituciones en la libertad tiene €l mismo valor constituyente que el principio de no contradicción para la lógica del lenguajev. Así lo expresa el maestro García Trevijano_ Sin libertad no justicia Sin justicia el Estado se convierte en una asociación de malhechores. ;Para cuándo la revolución de la vergüenza? guridad los quc bay
Joaquín NAVARRO
cofren vientos favorables para el humanismo Ni tan siquiera para el pensamiento jurídico ilustrado. Las voces exigen el encarnizamiento punitivo y la ferocidad de jueces y tribunales no penal. que los