LO CAUSANTE

padres de L la Constitu ción no son los causantes de la misma. Como en la Transición no hubo período de libertad constituyente, y el tuvo un papel pasivo, muchos agentes pretenden pueblo

ser autores materiales de la criatura. Di lucidar esta cuestión tiene suma importancia; pues se trata de una hija que reparte poder; dincro, honores y fama; Y, como si fuera la de una prostituta descuidada, la duda solamente la des pejar la prueba de su paternidad, es decir, la tarea de buscar la causa eficiente del efecto constitucional. Esia investiga ción la un postulado esencial a todo lo creado. Si algo no puede salir de la nada, cl efecto ya debe estar contenido cn la causa. Entonces lo causante transmite alguna de sus propieda des a lo causado, y el efecto delata su causa como la fisonomía de los rostros la de sus progenitores. Sin fundarse cn la libertad creadora, sin ruptura de la continuidad y contigüedad, todo lo su cesivo lleva impresa la marca de su precedencia y procedencia causal_ puede hace posible

0 varias causas del cambio. Puestoda relación causal es el paso de algo a algo. Lo causado, la Monarquía del Estado de Partidos, no podrá entenderse si no identificamos lo causante. Y no valen las simplezas aquí

de las explicaciones al uso de historiado res vulgares 0 propagandistas del siste ma. La causa de los fenómenos políticos es una cuestión tan compleja que muchos pensadores prefieren sustituirla por la reIación principio-consecuencia: Creo, sin embargo; que se trata de distintos tipos de relación; existentes en la realidad y que cxplican fenómenos distintos. Antes de arrojar la toalla causal, que entrar en el cuerpo a cuerpo de la pugna dialéc tica que existió entre Ruptura y Reforma para saber si esta Monarquía ha sido un mero efecto descnvuelto de la causa que la contenía en potencia, es decir, del Estado dictatorial; 0 una consecuencia del principio de acción fundado en la con servación del por la categoría social 10 tenía antes, combinado con el de la conversión de las libertades en derechos. hay poder que

Antonio GARCIA TREVIJANO

SAN PINOCHO DE JAÉN

an Pinocho de Jaén cultiva la picares ca distraer al personal. Sus cabriolas fabulatorias, su pasión la fal sía, su amor por la mentira, cación de chismopara por

imparable obsesión de contar a los cuatro vientos, pregonero de sí mismo, lo que conoce pOr mor de su oficio; dando tres cuartos a la insania mediática y voceando lo que debía ser reser vado y protegido por respeto a su función, sitúan a san Pinocho en la cúspide de la mentira perniciosa, la que se dice siempre con el ánimo de perjudicar. Decía Shakespeare, cisne de Avon, sustraí do hasta ahora del frente cultural de Eta aunque todo pueda andarse en el mundo de la superchería garzonita kla vida es un cuento absurdo, contado pOr un idiota sin gracia, lleno de ruidos y furia. San Pinocho ha convertido su vida en una patraña sin bridas y sin estribos, en una deprimida por bulos, bolas, trolas, embelecos y fraudes. Su ruido y su furia ascienden esa depresión pOr fiando por Y a la gloria. Pero sólo a la miseria volandera, a la helada y laboriosa nadería de los que que pOI llegar poder Ilegan

PLANTE EN BARCELONA

importadores de automóviles de L turismo han puesto en su sitio a organizadores del Salón de Barcelona. Una muestra monopolizada por la asociación de constructores nacionales que de ja a sus competidores de mercado en los pabellones más incómodos y menos visitados: Todos los importadores agrupados en Aniacam -con la excepción de Honda-, han declarado su intención de no estar presentes en la exposición del próximo mes de mayo, tras agotar las negociaciones que mantenían con los dirigentes del Salón. Jos una feria y pondrá en marcha a todos los peones de la influencia catalana en Madrid para intentar reconducir la situación. Y cuando interviene la política resulta casi im posible que los criterios empresariales se impongan sobre otras razones menos claras.

Porque, en el fondo, subyacen una serie de privilegios a veces difícilmente bles que suponen claro ejemplo de agravios comparativos. Por ejemplo; ilos Mercedes Benz donde los buscaría usted? ;En el pabellón de los vchículos fabricados en Espa ña? Pero esa es otra historia. explica -

Juan BRAVO

A partir de ahora; así lo cree Juan Bravo; intervendrá Ia política: la Fira es más de que

arteriales / fueron las cordilleras, en cuya onda raída/ cl cóndor y la nieve parecían inmóvilesv . Con san Pinocho no ocurre así. La peluca y la casaca de lacayo dis tinguido, de mayordomo de grupa dapreada, siempre a la genuflexión ante el que manda, dc rodillas para chu ~mientras la autoridad se mantenga erecta - 0 para morderla ~si el es perdido 0 entra en permanecen antes y por encima de cordi ileras, ríos arteriales, cóndores y nieves gual presto parla poder mienten más que hablan, de los que con vierten su existencia en un río arterial donde la trípala, la farsa y la paparucha se alimentan fastuo samente. Dice Neru da: <Antes de la peluca casacal fucron los ríos, ríos

Cronista de sí mismo, fautor de su hagiografía, exhibidor de linchamientos y martirologios; divul de datos y noticias conocidos en el ejercicio de su car go, san Pinocho permanece en su covachuela acechando la gloria Tiene el alma asotanada y la coprofilia le traiciona el y trisca sobre el honor y la dignidad de ti rios y troyanos; se cisca en el crédito y el buen nombre de romanos y cartagineses; saca a relucir notículas de amor intervenidas por sus carceleros en nombre de la justicia y pregonadas por san Pinocho en nombre de la iniquidad y en procura de soporte para sus penúltimas prevaricaciones; exhíbe su malicia más torcaz mien tras hace abdominales y masculla etemos cuentos fecales entre 'resoplidos peloteros dignos del más lustroso de los coleópteros; comunica su odio verdiamarillo ~color de esputo - por personas a las que, sin embargo de ese cainismo, osa uirir oficialmente proponiendo medidas y procesos contra ellas; reproduce fide-indignamente conversaciones burladas y men amenazar miedo. Y se pasa la vida vomitando; como queriendo arrojar violentamente de sí la negra conciencia que lo persigue. Son vómitos verdioscuros que provocan a vómito y hacen de la hematemesis una eterna sangría de búfalo atiborrado <in ipsa turpitudinex. El sedicente libro urbanita no tiene pérdida. Está perdido por los senderos de Marte, donde vomitan muer te los borrachos. Menos mal que su parto y emergencia coinciden con una nueva excelente: un buen juez regresa a su oficio; tan necesitado como huérfano de personas honestas, lúcidas, valientes y justas. Por una vez, el poder indulta a un inocente. Su indulto es una requisitoria contra sus verdugos, un lujo para la carrera judicial y una bienaventuranza para sus amigos. San Pinocho dc Jaén está dc luto. ;Qué pena tan lastimosa! No le sirven de consuelo las palabras de Séneca: <El buen piloto, aun con la vela rota y desarmado, repara las reliquias de su nave para seguir su rutay. Es un mal piloto y su nave s6l0 sirve para la rutina del esperpento. 'gador inq

Joaquín NAVARRO

El ejemplo de las bolas de billar, usado por Hume para destruir la idea racional de la causa, y sustituirla por la de há bito del pensamiento explicativo, ilustrarnos la cuestión de modo racional si la miramos como los propios jugado Ies Pues ellos sí saben que el efecto de la bola, corriendo y girando de manera determinada con arreglo a de la di námica; depende del golpe de taco. La causa de la jugada maestra no es el immuscular que empuja al taco, sino el efecto especial que un golpe especial del maestro comunica a la bola. La causa y el efecto son así no sólo inseparables, sino la misma cosa. La solidaridad de la causa con el efecto es absoluta . Este es el fundamento de las ciencias experimentales, en que se basó Kant para superar el escepticismo de Hume sobre la causa. Moralmente, también tienen ese fundamento solidario los cambios cidos por la libertad incondicional como en guerras de independencia y revolucioncs políticas. Que son, como la idea de Dios, causas efectivas de sí mismas. puede leyes pulso produ -

La Transición, en tanto que paso del modo autoritario de estar en la vida tica a otro estado más liberal de la autoridad, lleva encerrada la necesidad de una

No ocurre igual en los fenómenos de cambio social condicionado 0 dirigido POr el del Estado. Donde el efecto se separa de la causa con desenvoltu Pues aunque reciba inicialmente la misma cantidad de fuerza que la contenida en la causa estatal originaria, sólo conserva al fin alguna de sus propiedades cualitativas Un atento examen, en Ia Constitución, no sólo nos dará las señas de identidad de la causa final de la Tran sición, sino de las causas agentes de su proceso histórico 0 de la serie de actos sucesivos, pero inconexos, que lo defi nieron. poder