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JUEVES 4 . - 2001
LO SUPERFLUO
E mo terrorista hace sentir la necesidad de dialogar con el naciona lismo gobernante en el País Vasco. Los partidos estatales simulan reclamar ese diálogo Y ninguno hipo :
Ninguna persona decente; y en sus cabales, admitiría la necesidad de vincularsc, y dc humillarse, mediante un pacto con otro; a lo que estaría naturalmente obligada, no solamente pOr su conciencia moral 0 su deber social, sino lo que es más infalible que los productos de la reflexión 0 la voluntad; su sano instinto animal. Los firmantes del contra cl terrorismo están reconociendo sus instintos y sus conciencias de rechazo del crimen son tan pendientes de los vaivenes políticos que deben ser reforzados con medios convencionales. Mal debe andar una socicdad que aprueba, sin escandalizarse, la necesidad 0 la utilidad de un pacto entre sus dirigentes contra el crimen organizado. ;Qué pasa ba antes del pacto? Pedía la dialéctica del crimen que, con la tolerancia del asesinato, se mantuviera abierta la pucrta de la negociación? El pacto no responderla entonces a una exigencia moral, sentida tras el fracaso de la tregua, sino a la voluntad de cerrar horizontes políticos en la represión antiterrorista La reducción a lo policial hace imposible el diálogo, no sólo con el PNV y demás formaciones vascas no vinculadas Eta, sino con todos los otros nacionalismos periféricos. Por eso Pujol ha sido el exponente del carácter superfluo de ese pacto. pOr pacto que penal
Una sociedad culturalmente dominada por el consenso olvida pronto que dialo gar, el arte de dirimir una controversia por medio de razones lógicas, no es lo mismo que hablar 0 darse a entender, Y no que bablar con el PNV para saber su postura. Al gobierno vasco y el PNV, que no son órganos del terror, les conviene que, sin cuestiones ticas con Eta, sea imposible acabar con el terrorismo. Y, para acrecer la presión nacionalista sobre el Estado, quiere ser el artífice de esa negociación El Gobier no central no puede ser indiferente a las condiciones de la salida negociada del conflicto. Es natural que no confíe en un partido que pretende alcanzar, de modo pacífico; la meta el teITor persigue de ser liberal ni democrático; que mediante un pacto con el PSOE ciene las puertas no ya la negociación con Eta, harto comprensible, sino a la viabilidad de un partido gubernamental en el País Vasco que defienda la negociación como modo principal de desarmar a Eta. El pacto no contiene unas bases mínimas para iniciar hay ncgociar políquc
cresía Ileva al delirio en los partidos principales. Tantos años de represión de Ia violencia separatista y ahora descu bren de repente que, en su arsenal antiterrorista, faltaba el arma fundamental: un pacto expreso de los partidos constitu cionales ;contra los asesinatos de Eta!
Esta táctica sería el diálogo con el nacionalismo vasco, sino un decálogo final que lo haga imposible. No se trata así de una cuestión de principios sino de una táctica que busca sus frutos en las urnas_
legítima si no se revisticra de ropaje moral 'superfluo: Lo que humilla al nacionalismo y suscita ánimos de represalia es mucho más la insoportabilidad del daño superfluo; que la inevitabilidad del agra vio necesario.
El frente antinacionalista unirá el des tino gubemnamental del PNV al porvenir existencial de Eta Y nada se debe esperar dcl diálogo entre vecinos no contrariados con fines opuestos. Al no ser dialécticos, también cs superfluo.
Lo necesario no es nunca vergonzoso ni humillante. Ni siquiera la instrucción para un sabio (Sófocles). Falta por saber si el diálogo con Eta viene impucsto mo <necesidad dialécticas del hecho te rrorista, en cuyo caso el pacto PP-PSOE está llamado, como parece, al fracaso; 0 sólo sc trata de una gicaw de los discursos dispares del nacionalismo vasco.
Antonio GARCIA TREVIJANO
DEMENCIA REPRESIVA
'ientras disM metafisicamente sobre cuántos ángeles podían bailar al mismo tiempo s0bre la punta de un alfiler; escolásticos más ingeniosos llegaron a la conclusión, iluminados por putaban los
el paráclito, de la malicia suple a la edad. Si un niño está ganado por el Maligno consideración humanista cra simple zarandaja 0 desafío a la divinidad.Igual ocurría con los dementes. <El loco por la pena es cucrdow, aseguraban los más feroces funcionarios de Dios. Si Jesús introdujo a Jos demonios cn los cerdos dc Gadar; que se precipitaron colina abajo hasta la muerte, rechazar que jos dementes están poseídos por Lucifer y dejar ello de condenarlos sin clemencia alguna? ;Debe el legislador profano enmendar la plana al mismísimo Jesús de Galilea? Si un demen te comete actos susceptibles de ser considerados como terroristas 0 afines al terrorismo idebe ser exoncrado de la aplicación de la norativa antiterorista? iPor no crear un nuevo juzgado central que instuya (en la Audiencia Nacional, por supuesto) los crímenes terroristas de enajenados, furiosos, dementes y mentecatos? Hasta el bueno de Gerundio de Campazas dina que que qué pOr qué
LA CRISIS DE LA REAL SOCIEDAD
5 un secreto a voces en San Sebas tián; pero los allegados al nacionalismo cutre se lo guardan con mimo. Así se lo cuenta a Juan Bravo el espía de Anoeta. La crisis deportiva de la Real Sociedad, última en el Campeonato Nacional de Liga de Primera División, tiene también sus raíces en la crispación ideológica. El vestuario echa chispas entre radicales casi batasunos y sus compañeros no nacionalis tas y extranjeros. Entre alguno ha habido más que palabras, pcro como muestra, bien vale una anécdota: en la reciente despedida de soltero de Aranzábal, ese defensa ultraiz - quierdo cuando acude a la convocatoria de la selección española debe ser de visita, cuando llegó uno de sus compañeros; el veterano Loren, se extrañó de que no estuvie ran en la fiesta sus foráneos. El casi novio le contestó; <Es quc no son vascosz. el cronista, el chambergo y fuese: Pero no pasa nada. El <Garav ha recibido al nuevo entrenador Toshack con el calificativo de kvasco-galésw. Están salvados. quc colegas cogió
Juan BRAVO
él Espíritu Santo avalaban tan lógica iniciativa orgánica y procesal. El terrorista loco es, sin duda, al guna, un terrorista. Por la pena será cucrdo. yel de actos terroristas. A nadie debe espantar que niños de catorce, quince 0 dieciséis años sean trasladados a Madrid, en netas, homos 0 frigoríficos policiales, para ponerlos a disposición del juez central de menores de la Audiencia Nacional . Sólo pueden esperar la recuperación de la ética la mesura, el sentido democrático de la convivencia y la reeducación cultural. Ya lo dijo Aznar. recuperarlos ética y culturalmente. Son críos educados para la violencia que tratarlos amorosamen te, pero en la Audiencia Nacional, para que la 'aplicación de las medidas rehabilitadoras <pueda desarrollarse en condiciones ambientales favorables; con apoyos técnicos especializados y por un tiempo sufi ciente para bacer eficaz el proceso rehabilitador . Así reza el preámbulo de la diciembre; como dando a entender que €l mismísimo niño Jesús podría ser benefi ciario del esplendor ético y rhabilitador de la nueva ley; convertida en buena nueva pOr el espasmo pedagógico del legislador: Tan intenso es su aroma profético que provoca una pregunta inmediata. iPor sólo los menores presuntamente terroristas se benefician de esas especiales condiciones ambientales, de esos técnicos especializados y de ese tiempo suficiente de internamiento? ;Es acaso por la afirmación evande que los últimos serán los primeros? ;O por la aplicación radical del en la cabeza del proceso a los <parvulos pericolosiv ? Es vergonzoso el silencio de los juristas, psicólogos; pedagogos y demás tropa especializada ante una normativa tan ominosa. Los mismos que, durante el proceso de elaboración de la advertían que el intemamiento de cinco años era excesivo; que la privación de libertad de un menor es mucbo más peligrosa que la de un adulto; que el tipo delictivo no debía influir la finalidad educativa y cl interés del menor estaban por encima de cualquier otra no denuncian este encamizamiento pu nitivo contra niños presuntamente terroristas? Hasta diez años de internamiento y cinco más de libertad vigilada. Equivalen más de treinta años en reclusos adultos Son medidas de exterminio y comupción fsica y moral . Constituyen una condena al terrorismo más militante y sanguinario cuando el antiguo niño salga del antro de represión deseando vengarse de los que han destruido su vida y su alma sin concederle más oportunidad que una atroz represión. Esta lcy es demiúrgica. Convierte a los niños en adultos y a los adultos que se la crean en niños. No hay mejor cirugía que la demencia represiva. furgoHay que Hay ley qué gélica ley; qué
También la pena convertirá en adultos a los niños acusados
Joaquín NAVARRO