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JUEVES 2- - 2001
a moda litera L ria del exis tencialismo popularizó, en la semitad de la década de los cuayahora en todo discurso con pre tensiones de realis mo y concreción. Su gunda <aquí
El ñola a comienzos de 1977 justificó la trai ción de los partidos ilegales a la causa de la libertad y la democracia El <aquí y ahoras de 1978 se constitucionalizó en un do al futuro de la libertad creadora que se comete en todas las Ilamadas éticas ocasionalistas, oportunistas 0 situacionistas.
uso indiscriminado durante la guerra fría la convirtió, como cláusula de estilo, en estribillo ideológico de la <Realpolitik y del pragmatismo vulgar; Cuando se cmpezaba diciendo <aquí y ahora se sabía que renglón vendría una justificación justificable. scguido tramcnte descriptivo de un físico 0 de una situación dada sino como modo indicativo 0 prescriptivo de la idiosincrasia conformista de un pueblo 0 de una generación lugar
Si las circunstancias del momcnto nos impiden ser; y abora, verídicos y justos, decidiremos como lo mejor ser falsos injustos para siempre. Ese fue el punto de arranque inicial de la Reforma y €l sen tido final de la Constitución. aquí
El <ahora no designa un instante en la sucesión temporal, ni un momento de la situación, sino un tiempo indetemmi nado que pemite anular el futuro y con servar el haciendo perdurar la con tingencia presente. fugaz pasado
La Transición española ba consistido en un súbito tránsito político y cultural desde el Kaquí y ahora con cla ridad acudiendo a los orígenes filosóficos de esta que explicará
La inserción de la etemidad en el tiem semejante al <presente eternov de Unamuno. Lo que <pasa quedando y se nicos modemos que identifican actualidad y realidad mediante la negación de la posibilidad y para las nociones existenciales de autenticidad 0 inautenticidad de la vida personal. El <abora inauténtico es aquel pasa y tiende al presente, como en distracciones : Sólo es auténtico el <ahora se anticipa al futuro haciéndolo presente, como en los proyectos vitales que popen su fundamcnto último cn la libertad (Heidegger). Salvo en esta presencia del futuro de la existencia auténtica, las filo qucda las quc que
Lalocución adverbial acuñó, con pretensiones metafisicas, en la <Fenomenología del Espírituv de Hegel. El abora, que deja de serlo al instante siguiente, se conserva como algo negativo que, al ser conocido y verdadero; se convierte en un <ahora universab , en una fase del devenir entre el ser y la nada.
del kahora son ideologías frívo las reaccionarias; basadas en una concepción pesimista de las posibilidades morales de la naturaleza humana .
El Y ahorav del 77 y 78 cspañol; completamente dis -
Juego y chiste como suprema expresión de la vida inauténtica. Incluso el terroris mo se vive como espectáculo Dar perma nencia real al y ahora, que son adverbios de lugar y tiempo (y no acciones 0 entidades), carece por completo de senti do kaquí
tinto del y ahora) del 2000, era un presente inauténtico, totalmente determi nado por el pasado de la dictadura, que tuvo miedo dc un futuro de libertad y que ha desembocado, como era de esperar; en un tracción .
bertad constituyente, la Constitución del 78. Hizo eterno su presente <aquí y ahoPrincipios Eternos del Movimiento. El kaquí y ahorav prescribe la eternidad de si tuaciones injustas.
Antonio GARCIA TREVIJANO
EL HONOR DE DIOS
a cruzada paranoica contra el nacionalis mo que se atreve existir extramuros del Estado sigue su curso tumultuoso, y afebrado. No respeta a nadie que ose discrepar de sus planteamientos, guenero
métodos y herramientas. Sólo mencionar la necesidad del diálogo y de soluciones políticas problemas incuestionablemente políticos, insisten con la tena cidad y la contumacia de lo fieramente real, suscita reprobaciones y repulsas de todo jaez. La premisa es siempre la misma. Si el nacionalismo es el caldo de cul tivo del terrorismo, cualquier actitud comprensiva y amigable ~no digamos ya amistosa - con los nacionalistas es tilda da de connivencia 0 complicidad con el terorismo. Consciente 0 inconscientemente, todo ciudadano que no condena, de forma apodíctica, como verdad absoluta y <eucarísticay, al nacionalismo vasco es sospechoso de traición y deslealtad al Estado, a la Constitución y a la común e indivisible. Sólo un nacionalismo contrapuesto, exacerbado la pasión españolista de Estado, es capaz de engendrar este talante excluyente e inquc patria pOr
REACCIÓN PARCIAL DEL EPISCOPADO
Conferencia Episcopal ha reaccio 1 nado muy dolida a las críticas sobre su posición en el problema del terro rismo. Ahora publicará un libro para demostrar su posición inequívoca contra este fenómeno. Pero con ello no hará más que contestar a una acusación que nadie le ha hecho. Nadie ha dicho los obispos no condenado el terrorismo. Lo que se ba reprochado con toda justicia es una parte de la jcrarquía eclesiástica y un buen número de curas que ejercen en €l País Vasco han utilizado un lenguaje equidistante en el que se equiparaban los sufrimientos de las vícti mas del terrorismo con el de los terroristas bayan que las causaban. Lo que se ha reprochado es determinados obispos, como el eméabanderado causas cas más cercanas a los verdugos que a las víctimas. Lo que se reclamaba de la Confe rencia es que deshiciera el entuerto que muchos católicos observaban: el distanciamiento hacia los vascos perseguidos por sus ideas y la <comprensiónv hacia los perseguidores, Ilevada mucho más allá del cristiano ejercicio del perdón A esto no ha contestado la Conferencia. Por eso se le pide un compromido más explícito que la simple condena de la violencia que quc políti bayan
Juan BRAVO
crueles tormentos, Prometeo tenía la seguridad de que su desacato a los dioses iba a ser retribuido con la libertad. Conocía el secreto que Zeus necesitaba saber para seguir reinando en el Olimpo. En esta Celtiberia de nuestros pesares, la Libertad continúa regresando hacia los s0portales del miedo y la servidumbre. No conocemos secretos salvíficos y liberadores y nuestra crítica a la prepotencia del poder es gratificada, como desacato por la amenaza y el garrote 'inquisitorial cer, nos ha condenado a la rutina del guerra civilismo proscri biéndonos la ruta de la sana, pacífica Ci vil y libre confronta ción de criterios , ideas creencias_ Aun sometido
Díganlo si no, los muy prudentes obispos carpetovetónicos. Ha bastado que se nieguen a desenvainar la espada contra el nacionalismo vasco, que se resistan bendecir el pacto antinacionalista de Aznar y Zapatero, para ser apuñalados por los pretores de la ortodoxia españolista. Son tibios, ambiguos y sospcchosos de han quitado de en mediow cuando tan precisa era su consagración del pacto antinacionalista y de la nueva cruzada con tra el infiel. Toda la Conferencia Episco pal en delesa Dios está con los buenos cuando son más los malos. El paradigma del dogma por excelencia, en el banquillo por defender el dogma de los nuevos cruzados El bonor de Dios les exigía bendecir y predicar el nuevo evangelio; Olvidarse, Vaticano a la cabeza, de la despreciable y maligna vocación dialogante y media dora en el contencioso vasco. Si el infierno no prevalece contra la piedra de Pedro icómo va prevalecer el fervor desaguisado de estos cruzados de nuevo pequeño cuño? que
El mensaje episcopal es digno del padre Zeus y más cercano a Epimeteo que a Prometeo. El escándalo de los pretores de asalto tiene su precio. Lo malo es que ese precio se pague a costa de la libertad y que la lucha entre las dos espadas se libre en el territorio de la iracionalidad y la intolerancia. Decía Gcrardo de Gales, allá por el siglo XIII: <Nada existe que tanto excite y eleve el corazón de los hombres a la virtud como el disfrute de la libertad; y nada existe tanto lo deprima como la opresión y la servidumPor si algo faltase, la Fiera ha perdido momentáneamente su cubil 'guarida y cauce _ en LA RAZÓN. Mientras tanto los cubicularios siguen excavando la cá mara entre dientes la máxima Beaumarchais: <Mediocre y rampante se a todox. Que se preparen los que no quieren aprender el fervor. El Manual del Inqui sidor está gastado la usura de siglos continúa abierto. que Ilega pero
NAVARRO Joaquín