JUEYES 29

LO CONCOMITANTE

Transición L se definir por los rasgos connotativos de la clase de mudan za operada en la cuestión de las libertades y de los res públicos; pero seincomprensible mientras no se trai puede pode -

No todas las concomitancias sociales tienen el mismo valor para la comprensión del cambio político. Sólo interesan las le son propias; y no comunes con otros ses del mismo entomo cultural y del mismo tipo de vida Según Avicena lo concomitante no está en la esencia del cambio, nace por accidente en su vecindad. Así; por ejemplo, la explosión repentina de los juegos de azar, la libertad sexual, la inseguridad ciudadana; los negocios de especulación inmediata, las manifestaciones reivindicativas, las huelgas, la disminución brusca de la productividad, la apertura de restaurantes dc lujo y salas de diversión, el desaliño en los modos de vestir; el auge de todo lo espectacular; la parlomanía la chismografía como negocio, el chiste, y otras modas que aún perduran, son concomitancias confluyentes en la corriente matriz del cauce político. Por alguna razón no se produjeron durante la fasc liberadora de la Transición, ni a la muerte de Franco, sino justamente después de que el súbito consenso enue dirigentes de la dictadura y de la oposición democrática; diera ejemplo a los gobemados y los invitara a lencio sobre el pasado, a abandonar los idea les de orden 0 libertad, que antes los habían enfrentado, y acudir a las umas para elegir entre meros partidos estatales. que paípcro guardar

Si el nombrado Franco y el ministro del Movimiento se hacían los adali des del cambio hacia la libertad y la democracia; la irresponsabilidad y la frivolidad daranílicencia y libre curso al florecimiento de lo concomitante de ellas. Si los jefes de partido se repartían pOr cuotas los poderes del Estado, en la militancia surgirían de modo concomitante aspiraciones colectivas a nutrir la burocracia. La ambi Rey por

cuento los hechos que la acompañaron, óbrando a la vez que el proceso tico (concomitancias) 0 la siguieron como sombras a los cuerpos (consecuencias) Aquí trato de establecer la pertinencia de las concomitancias apolíticas para comprender el antagonismo moral y cultural que distinguió a las dos fases constituyentes de la Transición, la de la liberación ci vil de la dictadura mediante la Ruptura democrática; y la constitutiva de derecbos individuales y poderes estatales mediante la Reforma. Pues tal antagonismo; a fin de ser ocultado' 0 disimulado en el consenso constitucional , llegó a ser causante del secuestro de la libertad política y de la repre sentación de la sociedad, por parte de partidos; así como de la vaciedad normati va de los derechos sociales y de las nacionalidades. La Constitución estuvo dema gógicamente condicionada no eficientemente causada, por la fase dora. Lo corrobora la circunstancia de que en cada una de las dos contradictorias fases obraron hechos concomitantes distin tos y diferentes clases:de concomitancia: gana políJos pcro libera- ción del demérito profesional a ocupar los puestos de mando en la sociedad civil Universidad, Hospi tales; organismos empresas importantes ba sido un fenómeno concomitante al del reparto de los órganos del Estado,

Alcalor del movimiento ciudadano promovido por la oposición a la dictadura, du rante la primera liberadora surgieron miles de concomitancias sociales y culturales, de tipo altruista y sin intencionali dad política, quc confluían en la corriente principal de la ruptura democrática. Tan pronto como la Transición entró en la fase consensuada y constitutiva de derechos, esas primicias societarias del espíritu democrático tomaron, contra la nueva coriente política, el carácter de concomitan cias refluyentes La Transición no se comprende sin comprender el sentido ocasiónal de todo lo que le ha sido concomi tante. fase fue la base del consenso definitorio de la fase constitucional . que

Antonio GARCIA TREVIJANO

PALABRAS SOBRE PALABRAS

OS caballeros de lazo y bola atrapaban & las reses en la Pampa mediante un cordel de cueto terminado en una bola de piedra. Pero había bolas sin manija atropellar a cualquierao convertir alos cupodían que

ba con paño; se fingiese aplastado e inmovilizado por el sol pampcro. Dcspués vendría su OpOrtunidad de convertirse en cabromachío escarapelado; encorsetado en brillante uniforme. Proto-próceres y eupátridas lustrosos de sucapaces de contemplarse en el espejo de la Historia y de teminar despreciando a los caballeros de lazo y bola.Eran los nuevos fetas y estandartes de la democracia De mi sántropos a fratemos amigos de la bienaventuranza de De fautores de vandalajes, a heranos del pueblo llano. La estampa que describe Roa Bastos de dos de estos sujetos cositeros es fascinante. Era el uno milico; capitán de milicias que se había distinguido su celo revolucionario. Se di rgió a los súbditos para explicarles qué cosa que dOr; 'por

EL VOTO DEL EXILIO

e cuentan a Juan Bravo algo que en cualquier país democrático del mundo sería estremecedor; pero que aquí, en España, ya nos tiene acostumbrados; para nuestra vergüenza: que una parte de la campaña del Partido Popular para las elecciones vascas tendrá que desarrollarse fuera de ese territorio, ante la magnitud de la gente que ha debido abandonarlo por razones evidentes de opresión social, de falta de libertad que cuenta Arzallus cuando dice que nadie ha tenido que irse del País porque ahí no se ha amenazado ni insultado a nadie. A nadie, imaginamos, nacionalista, porque muchos han tenido que emigrar a tierras más cálídas, climatológicamente hablando, hasta el punto de formar colonias cuyo voto puede ser decisivo para formar una mayonía. Vasco,

Así lo va a tener que bacer el PP: Viajar al exiliov, a otras provincias españolas, donde miles de vascos se han refugiado, para soli citar su voto que, necesariamente habrá de ejercerse por correo.

la libertad bien entendida no era más que la fe, la esperanza y la caridad. El uno del otro en pos, bajaron tomados del brazo y fueemborracharse en la comandancia, de donde rápidamente salieron órdenes de apresamiento, vejámenes e inicuos vandalajes; en nombre de las virtudes sobrenaturales que acababan de proclamar, contra los hombres y mujeres libncs que se 'empeñaban en el ejercicio de una libertad distinta a la babelista y a la teologal. Los ~próceres, borrachos 0 DO, siempre piensan (cuando tica y la rebeldía constituyen; en sí mismas, una afrenta contra el Estado 0 sus más sacrosantas instituciones; entre las que incluyen a los eupátridas más prominentes. Ni tan si consienten el asentimiento sin fe que Spinoza ideó para conciliar algo tan inconci liable como la lealtad política con la libertad de pensamiento; Los cabromachíos escaraexigen el abandono del pensamiento . crítico y ofrecen; a cambio de una inquebrantable identificación con sus mandatos; el locro que se come el chancho mientras com piten los carañas de la tribu. Dice el maestro García Trevijano que es imposible someter se a la autoridad de los eupátridas y seguir considerándose capaz de fonmar un juicio en pie de igualdad con los portadores de la au toridad estatal. La ralidad es mucho más serable Si alguien se somete a esa autoridad pasa a formar parte del rebaño agavillado en las zahúrdas de la servidumbre más pastue ña Mi admirable y leal amigo Martín-Miguel Rubioha escrito sobre la filosofa que desaru ga <el severo entrecejo de las verdades eternasx proto-próceres y eupátridas echan mano de la quijada de asno para arremeter contra esa filosofa que, si de veras lo es, será deliberación y lucha la verdad que proto Ilegan quiera pelados mi Los por

Será un espectáculo inusual de esta cam Propaganda electoral y mitin junto a la playa pero no la de la Concha Por lo menOS, ahí no habrá que pensar en si llegan los de la kale borroka para reventarlo; pero eso es un triste consuelo. paña.

Ésa es la situación. la contraria a la Justo

Juan BRAVO

era la libertad y les enjaretó un discurso dc seis horas sin decir nada, en una exhibición de babelismo acuclilla do. El otro era un cura digno del ' Areópago pero midez laboral propia del palafustán. Concluyó su arenga diciendo ungido

Siempre existen pretextos para la sumisión Siempre cabe acogerse a otras <luchasv se exhiben como 'prendas de solidaridad cooperación y patriotismo y que, una vez que el rostro del trofco se en careta, s6lo son infames atentados que se perpetran contra la libertad y la 'justicia, prostituycndo el derecho y degradando hasta la inisión a jueces y fiscales benévolos. Además, siem posible resignarse con el pensamien to munífico del Lear: <Hasta las criatu ras perversas parecen agradables junto otras más perversas que ellas; no ser el peor sa del poder frente a la libertad, de la patria frcnte a la justicia y del honor frente a la ver dad representa el paroxismo de la adulación Y cra un 'profundo vértigo en la aritmética de la memoria Las de mando y autoridad son palabras por encima de las bras, aunque nazcan del amor a la mentira el odio a la libertad y el miedo a la democra cia. Que los muertos escriban sobre muertos que queda Rey palabras palaJos

Joaquín NAVARRO