TREVIÑO Y BUSH

U n columnista de opinión sólo debe opinar sobre las noticias del día cuando difiera del comentario editorial que su periódico hace de las mismas o cuando pueda enriquecerlo con una visión más

No pienso en los profesionales que opinan al son ideológico de la empresa que los contrata para eso. Hablo de los escritores que colaboran con asiduidad, para dar buen tono literario o cultural a los diarios, y que no suelen ser mejores que los periodistas.

Comencé con mis recientes comentarios sobre la noche de «terror en Nepal» y las monjas católicas condenadas por genocidas. Hoy trataré de la presencia del lendakari Ibarreche en el condado de Treviño y de la petición a Bush de ayuda contra Eta.

universal, más culta o más ilustrativa. Lamentablemente, esa no es la costumbre. Los editoriales suelen ser superiores. No es extraña la extendida creencia de que los escritores de prensa opinan al dictado de sus directores o la de que éstos eligen a los de su misma cuerda.

Hago esta reflexión, que ilustraré con un magnífico ejemplo de escritor periodista, para anunciar mi nuevo propósito de comentar las noticias que se refieran a terror de Estado, terrorismo de Eta y nacionalismo separatista. Pues casi todo lo que dice la prensa en estos temas es falso respecto al hecho noticiado o falaz en el argumento que lo denigra o ensalza.

La libertad de reunión ampara la asistencia de Ibarreche a la fiesta de las ikastolas alavesas a que ha sido invitado por el alcalde de La Puebla de Arganzón, en el condado de Treviño. La libertad de movimiento de un español por cualquier punto del territorio español no puede ser provocativa para ningún español. Si se trata de una autoridad en visita oficial, basta con que sea invitada por la autoridad local. Se equivoca de sentimientos el presidente de Castilla y León, al sentirse «provocado» por la visita del lendakari, y se equivoca de doctrina democrática «El Mundo», al dignificar esa protesta y defenderla.

Si creen que eso significa apoyar la anexión del enclave burgalés a Álava, que lo compense el presidente de la Junta con su visita al condado. Si temen que la libertad de expresión del lendakari cambie el estatuto histórico de Treviño, poca confianza deben tener en que esté justificada su vigencia. Si rechazan el proselitismo nacionalista fuera del territorio autonómico, aparte de que es derecho y práctica común a todos los partidos, están poniendo límites espaciales a la libertad de asociación. Además de antidemocrática, esta protesta no respeta al Gobierno vasco ni al PNV. Y el diario El Mundo demuestra que aún no sabe lo que es libertad política ni unidad de España. Si la Junta exaltara a Isabel la Católica en Mondragón, estaría en su derecho y nada con sentido democrático o dignidad institucional podría objetar el Gobierno vasco. Los que piensan como El Mundo son separatistas españoles. O sea, los concesionistas de independencia a tra-

O TRAS RAZONES

MERLINES NEOLIBERALES

vés de las urnas, llamados «liberalísimos».

del presidente de EE UU, la policía española ha contado, cuenta y contará con la ayuda antiterrorista de las agencias norteamericanas.

La innecesaria petición de José María Aznar a Bush engrandece a Eta y empequeñece a España. No tiene ninguna ventaja, pues con o sin promesa pública

Con su prosa y su humor inigualables, Martín Prieto ridiculiza, en «El Mundo», el aspecto grotesco de la promesa de Bush. Que para España es humillante y perjudicial. Reconoce la impotencia de nuestro Gobierno.

Perjudica los intereses de nuestra economía en materia turística y de inversión de capital extranjero. Pero todo lastre desproporcionado en el buque alivia el fracaso del piloto y aligera el peso de su responsabilidad.

Identifica a nuestro país con el terrorismo, al modo de Palestina. Da a Eta resonancia imperial. Internacionaliza una cuestión interna de España. Une el nacionalismo vasco al terrorismo.

Antonio GARCÍA TREVIJANO

cita la ingeniería del consenso. La participación es derecho y deber de los ciudadanos responsables y de los «observadores tranquilos», que deben reconocer «la estupidez del hombre medio» y facilitar la fantasía necesaria para que la chusma ignorante y las personas lunáticas y perturbadas sean protegidas de ellas mismas. Hay que defender las murallas de los ataques de los bárbaros. Blindar la democracia frente a los dogmatismos democráticos de los que le exigen cosas que no puede dar. Preservarla de la libertad política del pueblo. Los tecnócratas de la UE están desolados. Creyeron que las hazañas populares de Seattle, Washington y Montreal se ejercieron contra los representantes del capitalismo especulador y financiero que nada contaban en el horizonte democrático occidental. Pensaron que la batalla de Praga se debió a la falta de inteligencia estratégica e imaginación política de los banqueros y mercaderes del Banco Mundial y del FMI. Pero

AZNAR LO SABE

A znar lo sabe. Los servicios de información han trabajado muy bien en esta ocasión. El presidente del Gobierno, en el debate que mantuvo con Iñaki Anasagasti, le dijo, en repetidas ocasiones, que lo importante en estos momentos es saber qué van a hacer los nacionalistas con la victoria que han conseguido en las elecciones del 13-M. Si se van a dedicar a combatir al terrorismo, ahora que han descubierto que los «chicos de la gasolina» eran y son vulgares terroristas, o van a emprender nuevas aventuras independentistas. El presidente del Gobierno, según le han contado a Juan Bravo amigos espías que trabajan en el Norte, tiene encima de la mesa in- formes que ofrecen datos muy aproximados sobre los planes que han trazado los nacionalistas para el futuro inmediato. El partido de Arzallus, con la inestimable colaboración de EA, que es el que se preocupa de poner el listón soberanista cada vez más alto, va a continuar el camino independentista, disfrazado, según las conveniencias de cada momento, con las palabras adecuadas. Pretende enarbolar esa bandera y restar todo el protagonismo posible a Eta y a HB. Peligroso empeño. ¿Será por eso que Anasagasti -¡qué ridícula altanería (de Bilbao, dijo) la suya!- no quiso contestar?.

Juan BRAVO

los pantalones. ¿Cómo era posible tamaña ingratitud de un pueblo que sólo bienes había recibido de la UE? ¿Por qué el gravísimo error de la Constitución irlandesa exigiendo que el pueblo apruebe algo ajeno a sus capacidades? Plebiscitos y referendos le sientan muy malamente a la UE. La chusma no entiende el arte de la política europea, no cata la finura y el esplendor de la gran diplomacia supraestatal. ¡Menos mal que el FMI y el BM tuvieron la sensatez de prescindir de la reunión de Barcelona! Pero los resistentes de Seattle, Washington, Montreal, Praga y Gotemburgo decidieron festejar la claudicación de los merlines del neoliberalismo y organizar una gran fiesta democrática en Barcelona.

ellos eran otra cosa. Encarnaban el espíritu y la savia del sueño europeo representaban la gran esperanza democrática de una Europa independiente, libre y justa. De pronto, la rebelión irlandesa los zarandeó hasta el fondillo de

Había que frustrarla, degradarla y empequeñecerla con los estigmas de la violencia y el crimen. No se podía tolerar un nuevo triunfo ciudadano de la internacional de la resistencia con sus aspiraciones libertarias, ecológicas, socialistas, pacifistas y radicalmente democráticas. La provocación, desde dentro y desde fuera, era muy fácil. Atribuir los desórdenes a minorías incontroladas, previamente introducidas entre los manifestantes, estaba tirado. Perpetrar gravísimos atentados contra el derecho a la manifestación, a la información, a la discrepancia, a la libertad política y a la imaginación colectiva podía ser presentado como legítima defensa frente a las hordas inciviles y salvajes. Como los disparos policiales de Gotemburgo. Venía, además, muy bien para respaldar la decisión de los Haider de cerrar las fronteras para impedir la discrepancia popular frente al Foro Mundial de Economía que se celebra a primeros de julio en Viena. Viene como llovido del cielo para que Aznar, como Santiago Matamoros, cierre España con vistas a los próximos fastos europeos de la UE en Barcelona y Sevilla. Eso de la libre circulación de personas no incluye a la chusma. Sólo faltaría que los gobernantes estuviesen vinculados por sus propias leyes. Maniatados por los principios y convicciones que plasmaron en el Tratado de Schengen. Se suspenden sin más. Hay que dejar a los bárbaros fuera de las murallas. La calle es también del poder. Igual que el gobierno, el estado, el dinero y la gloria. Todas las Constituciones son producto del miedo a la libertad y la desconfianza ante el pueblo. No hay libertad que no procure miedo a los poderosos. La internacional de la resistencia los tiene al borde del infarto cerebral. Tienen que criminalizarla a toda costa, arrojar sobre ella los hábitos de violencia, mentira, inmoralidad, fealdad e ignorancia que caracterizan al poder y a los poderosos. Tienen miedo a la libertad política del pueblo porque, con ella, la democracia es inevitable. Sin ella es imposible.

L os dirigentes institucionales son incompatibles con la participación popular. Enemigos del pueblo que no se resignan al consumo de fantasía ni aceptan la indiferencia, la sumisión o la pasividad a que le in-