O TRAS RAZONES

NACIONALISMO ESPAÑOL

P ese a su atractivo popular y a sus intensos goces del poder estatal, los sentimientos nacionalistas permanecen en estado de insatisfacción constante o de honda frustración nacional. Ejemplo del primero,

LA ANTIGLOBALIZACIÓN EN EL BANQUILLO

el nacionalismo catalán. Del segundo, el vasco. De al insatisfacción nace el hábito de reivindicar incesantemente. De la frustración, el de vindicar con mente violenta. Existe divergencia emotiva entre los partidos enamorados de una vieja nacionalidad mediterránea y los apasionados por una nueva nación cantábrica. Los nacionalismos atlánticos de Galicia y Canarias traducen sentimientos de injusticia creados por el retraso en el desarrollo de regiones mal comunicadas con centros irradiantes de progreso económico y técnico. ¿A qué tipo de sentimiento obedece y cómo se expresa el nacionalismo español?

Esta operación democrática contra el derecho de Secesión no tiene retranca na- de orden moral o voluntario (pertenencia a la nación española y sobre la que la libertad colectiva carece de toda competencia.

cionalista ni cinturón jacobino. Aunque habría que completarla, para no eludir su concomitancia sentimental, con la distinción que nadie osa hacer entre dos sentimientos que la Transición hizo sinónimos, cuando en rigor histórico y nocional son casi antónimos: patriotismo y nacionalismo. Un patriota leal no puede ser nacionalista. Pues no considera legítimo que la idea de patria sea abusada como bandera de partido o de facción. Lo más engañoso del nacionalismo es su falso patriotismo. Mussolini, Hitler y Franco son arquetipos de esta fraudulenta política. El patriotismo, sentimiento natural de la especie, pide respeto y piedad por todo lo que la necesidad humana ha hecho común. El nacionalismo, sentimiento cultural de la ambición de poder, pide desprecio e impiedad por todo lo que la libertad o la naturaleza hacen distinto.

Antonio GARCÍA TREVIJANO

T e propongo, estimado lector, sin duda bien versado en las polémicas sobre las últimas cumbres, una pregunta: ¿dónde has encontrado mayores dislates argumentativos, en la defensa de la globalización o en la repulsa

al movimiento antiglobalizador? Este último no sólo vapuleado y tiroteado, sino vilipendiado por los grandes líderes y por la mayoría de los medios de comunicación a su servicio. A mi modo de ver hay una diferencia clara. Los defensores de la globalización recurren a lo que en mi anterior artículo calificaba de «trampas conceptuales», intentando cierta lógica sofística; las críticas al movimiento antiglobalizador se convierten en un coro de insultos caótico y contradictorio.

En primer lugar sorprende la hostilidad despectiva con que la antiglobalización es tratada. Así algún diario que se pretende objetivo, serio y bien informado calificaba de «gurus» a las figuras que en el Foro alternativo exponían la crítica a la globalización y los manifestantes eran descritos como gentes «del más variado pelaje». No son estos términos que se apliquen al bando contrario, aunque sin duda a los grandes líderes y los defensores de la economía globalizada les cuadraría perfectamente el apelativo de gurus

IMPACIENCIA SANITARIA

E l verano actúa, en demasiadas ocasiones, como un bálsamo calmante para sofocar tensiones y facilitar períodos de reflexión. Y las vacaciones estivales son, en opinión del espía sanitario, lo único que mantiene en la sombra una seria crisis interna en el Ministerio de Sanidad, el de Celia Villalobos.

Hasta Juan Bravo ha llegado ese rumor que habla de cambios en el Gobierno para septiembre, que llevarían aparejada la caída en desgracia de doña Celia. El espía admite que todo es posible en estos tiempos, cree en cambio que es una serpiente de verano y que no hay datos que así lo indiquen. Y es que todavía no ha visto al presidente Aznar andar jugueteando con su cuaderno de tapas azules. Pero asegura que sí hay decisiones tomadas, y que una de ellas será una llamativa criba en el Insalud, donde rodará más de una cabeza. Sanidad es consciente, ante el crecimiento de las listas de espera y el problema de los interinos, de que la gestión del Insalud no anda en sus mejores momentos y que, en lugar de ayudar a Villalobos a presentar una gestión aceptable (si es que es posible olvidar lo del aceite y las vacas locas), ese departamento se ha convertido en otro frente abierto. Y son ya demasiados para Celia.

Juan BRAVO

o de chamanes.

sensacional: el comunismo está oculto y manipulador detrás de la protesta. Ciertamente no hay nada nuevo bajo el sol. También el franquismo calificaba de comunistas a los más variados movimientos de oposición. ¿Sigue el fantasma del comunismo recorriendo Europa? Naturalmente que la globalización propugnada por el capitalismo neoliberal e imperialista es lo más opuesto a la sociedad sin explotación, anhelada por el ideal comunista. Pero no parece que el oro de Moscú actualmente, compre a los jóvenes contestatarios, a quienes se reprocha estar obscuramente financiados. Al mismo tiempo que se les presenta como jóvenes ociosos, gozadores de una vida fácil en el Primer Mundo. Cual si el desclasamiento y la solidaridad en lugar de virtudes y piezas clave del progreso social fuesen deméritos. Violentos desarrapados en una críticas, señoritos en otras. Anarquistas, comunistas, ecologistas, pacifistas, ¿qué une a estas gentes de tan «variado pelaje»? Se pretende que no poseen respuestas concretas. La exaltación panglossiana del mundo actual, realizada no desde una ingenua ideología como la del personaje de V oltaire, sino desde la privilegiada instalación en él, se niega a percibir los múltiples costados en que no ya «hace agua» sino sangra dicho mundo. Sangra con la multitud de las víctimas explotadas. Y no es de extrañar que su crítica ofrezca tantos flancos, destacados con diversa intensidad en los distintos movimientos, lo cual no excluye su última unidad en la repulsa. Una repulsa que de hecho propone reformas, pero que, definitivamente. ha de mirar hacia un cambio revolucionario.

Vayamos, empero, a las contradicciones. Mientras desde las más altas esferas españolas se califica nada menos que de «fascistas» a los manifestantes contra la globalización, Berlusconi hace un descubrimiento

Una de las críticas más surrealistas que se hacen al movimiento antiglobalización es la utilización del internet para comunicarse sus partidarios. ¿Deberían utilizar palomas mensajeras o señales de humo? La objeción no sólo es pintoresca. resulta significativa. Sintomática del juego a que me refería en anterior artículo y que pretende identificar desarrollo tecnológico y globalización. La crítica a ésta no se desarrolla como pretensión de volver a arcaicos tiempos, también plagados de injusticia, sino como proyecto de aplicar las enormes capacidades de la ciencia y la técnicas actuales a una nueva civilización, perfectamente posible. en que los seres humanos puedan compartir justa y democráticamente los frutos de la tierra y del trabajo. en relación armoniosa con el planeta.

Carlos PARÍS

Y queda pendiente la más difundida acusación contra las manifestaciones antiglobalizadoras: la de su violencia. No se sabe bien en qué medida es provocada. Pero, además de haber atraído la atención de los medios de comunicación, como en anterior ocasión he señalado, ¿qué supone esta violencia callejera al lado de la que sume en el hambre y la miseria a gran parte de la humanidad bajo la hegemonía impune del G 8 y su brazo armado la OTAN?

Las ideologías que tuvieron el poder estatal y lo perdieron al cambiar el Régimen, manifiestan su malestar por todas partes sin estar en ninguna, al modo de sentimientos heridos y voladas de profeso renegado. Así resiente el nacionalismo español. Nadie lo confiesa. Nadie lo profesa. Nadie lo defiende. Y, sin embargo, todo lo anega de resentimientos reaccionarios o de reflejos antifranquistas. La Transición consagró la paradoja de exaltar los nacionalismos periféricos, como progresistas, y condenar el español, como reaccionario. De tal paradoja vino el demagógico Estado de Autonomías y el caos actual frente al derecho de Autodeterminación. Los partidos españoles no lo niegan, para no parecer franquistas. Pero tampoco lo afirman, para no parecer franquistas. Pero tampoco lo afirman, para no parecer abandonistas. Sin embargo, se achaca al sentimiento españolista, camuflado con vergüenza en el PP, su rechazo provisional.

Para evitar alegaciones de mala fe intelectual o réplicas sin fundamento (al supuesto signo nacionalista-español de toda negación del derecho de autodeterminación), hay que coger el toro separatista por los cuernos, para que la democracia lo desmoche de pitones fascistas (concepto subjetivo de nación como proyecto y sueños imperiales como ambición), poniendo en el lado derecho de su testuz el concepto objetivo de nación y en el izquierdo la libertad política. Así no podrá inherir en una cuestión que no es

Uno de los mejores analistas de este tema, J. A. Sentís, nos sugiere en LA RAZÓN (26-7-01) que no es el nacionalismo español lo que impide la autodeterminación, sino la lógica de la lealtad imparcial al todo, frente a la parcialidad siempre implicada en lealtad a la parte. Pese a la elegancia geométrica de esta sugerencia, el separatismo vasco denunciará en ella el círculo vicioso donde se mueve el nacionalismo español, no queriendo reconocerse como tal cuando niega la condición de todo a la nación vasca, que es la petición de principio.