O TRAS RAZONES

DIÁLOGO GUBERNAMENTAL CON ETA

E n el origen de la Transición está la causa de los asuntos que gravan el presente y oscurecen el provenir. Desde la falta de moralidad en la clase dirigente, y la degradación cultural de la sociedad, hasta

la disolución del sentimiento de España. Sin saber cómo y por qué se hizo inicuamente la Transición, no se puede entender el Estado de Partidos, las Autonomías, la ausencia de libertad política en la Constitución oligárquica ni el diálogo actual de cospicuos gubernamentales con Eta.

ais dado ese paso decisivo; así nos habéis confirmado en nuestra creencia de que, si acentuamos las acciones bélicas, avanzaréis más en ese esperanzador camino, hasta llegar al armisticio donde negociemos el traspaso de poderes a un Gobierno Provisional, representativo de las fuerzas políticas y militares de Euskadi».

El fracaso no necesita ser demostrado. Eta aparece con tanta eficacia operativa como a la muerte de Franco. Es inútil que la propaganda trate de disimularlo. Pero el triunfo político de Eta está de tal modo enmascarado, con las hipocresías y falacias del discurso público, que debe ser evidenciado ante la opinión.

No me obsesiona el terrorismo ni lo considero el problema capital. Pero después de callar durante un cuarto de siglo, sabiendo que mi opinión no sería publicada, la situación me permite hablar. Pues la duración de Eta se debe al notable fracaso de la reacción antiterrorista y al triunfo, en el espíritu público, de los fines políticos del terror.

Esto me impulsa a demostrar, con análisis que considero irrefutables, la triste tesis de que la finalidad original de Eta ha sido asumida, como supuesto de hecho, por los partidos del Estado y los periódicos más importantes. Lo inimaginable al comienzo de las libertades, el derecho de autodeterminación en una parte del territorio, ya circula como valor político de curso corriente.

Esas fuerzas políticas y culturales, gracias a la insistencia de Eta y confiadas en que el derecho a la secesión no equivale a secesión, ya reconocen el derecho de las regiones de España a separarse de España. Así como el derecho al divorcio no es lo mismo que la separación de hecho, el derecho de autodeterminación no es igual que autodeterminación. Y en este matiz de perogrullo se diferencian de Eta. Matiz que fundamenta el diálogo público actual.

No digo con esto que tales partidos y empresas estén a favor de la Independencia del País Vasco. Afirmo que, al sostener la existencia del derecho a la autodeterminación como expresión de la libertad en la democracia (lo que es un disparate mayúsculo), están defendiendo el derecho a la Independencia de la Comunidad autónoma que decida usarlo.

GUBERNAMENTALES: «Nunca obtendréis la Independencia por las armas, dejadlas y, en un nuevo escenario de paz, reformaremos la Constitución a fin de reconocer la Independencia de Euskadi, si sale victoriosa de un Referéndum de autodeterminación».

Eta: «no os pedimos que concedáis a Euskadi el derecho a separarse de España, ese derecho lo tenemos y lo ejercitamos con las armas; admitid la separación de hecho y retirad de nuestra patria las instituciones españolas ; apreciamos que, tras negarla secularmente, hayáis legitimado por fin la Autodeterminación con la que os guerreamos; sin lucha armada jamás habrí-

Ni la policía, ni los jueces, ni las treguas, ni la política carcelaria, ni la concesión de más competencias autonómicas, ni las movilizaciones de la sociedad civil, ni la colaboración con Francia, ni la coordinación de esas siete providencias, acabarán con Eta, si además no se cierran con siete cerrojos democráticos las puertas abiertas a la modificación territorial del Estado, al federalismo y al derecho de autodeterminación. Ilusiones que animan la causa del terror que pretender suprimir.

Antonio GARCÍA TREVIJANO

INMIGRANTES Y EMBRIONES

S on hombres y mujeres inmigrantes. No son embriones. Para su desgracia, porque si tales fueran el Papa y los obispos, las asociaciones Pro-vida levantarían voces poderosas en su defensa. Incluso algunos extre-

mistas pondrían bombas y atentarían contra quienes se permiten no respetar la sacrosanta vida embrionaria. Pero ellos, abandonaron el protector y tan protegido claustro materno. Cometieron, en términos de Calderón, «el mayor delito del hombre: haber nacido». Grave delito cuando se ve la luz en un paisaje desolado por el hambre, la miseria, la enfermedad, cuyas riquezas habían sido arrancadas por la voracidad del Primer Mundo. El territorio que se levanta ante su imaginación como un paraíso del cual podrían, aun sometidos a explotación, extraer algunas migajas que les permitan sobrevivir. Y bogaron hacia él. Peligrosamente a bordo de frágiles esquifes que dejaban miles de muertos en la travesía. Pagando a siniestros empresarios de la emigración. Sorteando las barreras y la vigilancia policial, llegaron. Y frustradas sus ingenuas esperanzas de encontrar trabajo acamparon a la dura intemperie. Cien de ellos llevaban un año, malviviendo en la Plaza de Cataluña. Se decidió echarlos. Ensu-

BAJA OCUPACIÓN HOTELERA EN EL CESID

N o hay motivo para un bajón del turismo, ni tampoco para pensar que el Cesid ha dejado de trabajar en verano. Se lo preguntaba el espía J.B. al saber que, este año, ningún alto cargo de la «Casa» ha tenido la imperiosa necesidad de trasladarse unos días a los centros de vacaciones donde antes era imprescindible su presencia para según parece, vigilar los movimientos de personajes de interés para los servicios españoles. Porque la ocupación «hotelera» de los pisos francos del servicio en la Costa del Sol y otros «centros de interés» ha sido muy baja y ya no están, como antes, pedidos por altos jefes que, empeñados en mantener una cobertura perfecta, se hacían pasar por padres de familia y se llevaban incluso, por supuesto que como «tapadera», a su mujer y a sus hijos.

Lo que ocurre este verano no tiene que ver con la ausencia de espías en nuestras costas. Si lo hubo el año pasado, piensa Juan Bravo que habrán llegado igualmente esta temporada. La única diferencia es que hay un nuevo jefe en el Cesid, el diplomático Jorge Dezcallar, y que su misión es la reformar la «Casa» de arriba a abajo. En estos casos conviene no moverse mucho del despacho. Y , sobre todo, no dar que hablar a los posibles enemigos.

Juan BRAVO

representada, en ausencia de su titular, del PSC, por una alcaldesa en funciones, de filiación comunista, miembro de Iniciativa por Cataluña, la que decidió la expulsión. A tal extremo hemos llegado en la traición de los ideales históricos de solidaridad internacionalista que dieron sentido a la izquierda.

ciaban y estropeaban la plácida visión urbana. Sin duda exponían a la luz pública, vapuleando la cómoda instalación burguesa en la sociedad globalizada lo que ésta realmente es. Y para mayor escarnio fue una alcaldía de izquierdas,

A lo largo de los últimos días hemos asistido a intensas polémicas sobre la utilización de embriones para la obtención de células madres, capaces de reponer tejidos enfermos y a debates sobre la clonación. Al mismo tiempo se producían acontecimientos, la marcha de inmigrantes sobre Cuenca, la violenta expulsión de los instalados en la Plaza de Cataluña, que ponían al vivo los sangrantes problemas del Tercer Mundo, y su brutal abandono en este época del gran desarrollo tecnológico y la globalización. Pero sorprendentemente apenas han sonado voces de denuncia. Ciertamente no cabría esperarlas de quienes en su «fetolatría» se oponen a los avances de la ciencia desde posiciones reaccionarias. Y son capaces incluso de condenar el aborto y defender la pena de muerte o los bombardeos imperialistas. Pero resulta escandalosa la actitud de la izquierda, colaborando con la política represiva contra quienes pretenden sobrevivir aportando su trabajo. Y son tratados como delincuentes

¿No nos hemos instalado en una época en que las fronteras son superadas, en que mercancías y capitales pueden viajar sin trabas? Pues abramos nuestras puertas a la invasión libre de los hombres y mujeres del Tercer Mundo. Quizá el espectáculo de masas sea un revulsivo para las conciencias hipócritas unas, cínicas otras, adormecidas cómodamente muchas. Quizá la ceguera en la parábola de Saramago se convierta en luz. Y nos empecemos a dar cuenta de que la sociedad planetaria no puede seguir coexistiendo en la situación actual. El debate sobre la inmigración en términos de número de inmigrantes aceptable, de acuerdos entre Estados, de requisitos burocráticos, resulta singularmente mezquino para el problema de fondo, al cual el dramático hecho de la inmigración con su tendencia masiva responde. Para la realidad que hay que enfocar urgentemente y nos impone transformar el actual orden mundial

Estas multitudes que golpean desesperadamente las puertas de la fortaleza en que se ha convertido el Primer Mundo, tras cuyos muros pastan aborregadamente los felices habitantes del Primero, son la mayor refutación de la globalización. De su mitología de la extensión de la riqueza, del derecho a desplazarse y trabajar. Pero, desarmados por la brutal concentración del poder militar y policial que dirige el mundo, ni siquiera pueden esgrimir piedras y palos con que enfrentarse a la represión, tal como hacen algunos sectores de antiglobalizadores. Y son expulsados, maltratados como una peste que hay que alejar.

Carlos PARÍS